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Shuumatsu Nani
Capitulo 3: El Bosque en el Cielo - Parte 1


El Supervisor Superficial.

‘¿Qué soy?’ Willem a menudo se hacía esta pregunta.

Hace mucho, mucho tiempo, vivió en un orfanato, donde conoció a su maestro. El maestro lo crio y le enseñó todo lo que necesitaba saber para sobrevivir. El maestro también resulto ser fundamentalmente una persona horrible. Normalmente, como el director del orfanato, debería haber actuado como un sustituto de los padres de los niños. Sin embargo, descuido completamente esa responsabilidad, dejando a Willem, que solo era un poco mayor que los demás, asumir el rol de ‘Padre’.

El maestro a menudo se embriagaba y aprovechaba cada oportunidad para contar historias inventadas sobre como solía ser un Guerrero Real. Aunque era relativamente fuerte, hábil con las espadas, y extrañamente conocedor, todos los niños acordaban que parecía más como un villano que un héroe.

Willem podía pensar muchos otros ejemplos, pero si comenzaba a contar todos los vicios del maestro nunca terminaría. Silbarles inapropiadamente a chicas desconocidas en la ciudad, haciendo que los niños lean libros extraños, no afeitar su salvaje vello facial sin importar cuantos se lo dijeran — nunca estar en casa en los momentos más importantes. La lista seguiría y seguiría. Por lo que el joven Willem juro nunca convertirse en un adulto así.

Entre los muchos dichos del maestro, este permanecía con Willem más: “Cuida de las mujeres. Un hombre no puede escapar de ellas. También cuida de los niños. Los adultos no pueden ganar contra ellos. Contra una chica, prepárate. Sin importar lo que hagamos, no somos iguales para ellas.” Cuando el maestro le dijo a Willem esto, no presto mucha atención. No quería pensar en tales cosas molestas. Pero desafortunadamente, junto con las muchas otras enseñanzas del maestro, eso se convirtió en parte de sus principios rectores.

Gracias a eso, otros a veces sospechaban que a Willem le interesaban las niñas -pero prefería no pensar en esos tiempos.

No tener que hacer nada no solo era una descripción más exacta del trabajo de Willem de lo que pensaba, pero también más difícil de lo que imaginaba. Ahora que lo pensaba, durante los últimos seis meses siempre había sido presionado por el tiempo, corriendo de un trabajo mal pagado al siguiente. Desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche, o algunas veces hasta la mañana del día siguiente, trabajaba hasta que no podía trabajar más. En cuanto a dormir, su única elección era escabullirse por unas cuantas horas cada vez que estaba libre, independientemente de la hora del día.

Así que conseguir una buena noche de sueño en una cama suave y despertar por los cálidos rayos del sol eran comodidades incomparables para Willem. Pero tuvo dificultades para ajustarse a su nueva situación de no tener varios trabajos que amenazaban su 24/7. Su mente, tomando ventaja de esta libertad, traería recuerdos que preferiría olvidar y se detendría en pensamientos que preferiría no pensar.

Willem también aún no estaba completamente cómodo en su nueva casa, el tan llamado “almacén”. En total, como treinta niños vivían en esta instalación, todos ellos niñas, con edades que oscilaban entre los siete y quince años. Además, todas ellas tenían vividos, y casi claros cabellos de colores brillantes. La paleta de colores parecía casi de otro mundo, como algo extraido de una pintura abstracta, pero por alguna razón el cabello de las chicas no se sentía antinatural para Willem, quizá porque los colores no eran teñidos.

Ninguna de las niñas tenía mucha experiencia con los adultos, especialmente con hombres, así que casi todas ellas permanecían cautelosas de Willem e incluso lo evitaban. Supuso que el grupo que irrumpió en su habitación en el primer día debió ser una excepción. Bueno, no podía culpar a las niñas. Habían sido criadas en su propio pequeño mundo, completamente aisladas dentro del almacén. Era natural que un intruso repentino, y uno de apariencia extraña, grande en eso, no recibiera una cálida bienvenida.

Caminando por los pasillos, siempre sentía unas presencias ocultas en las sombras. Pero cada vez que volteaba, solo podía ver las espaldas de niños corriendo por sus vidas. Después de un tiempo, Willem se comenzó a sentir culpable solo por salir de su habitación y caminar a cualquier parte.

Por supuesto, incluso si se encerraba en su habitación todo el día, no había nada que hacer. No tenía pasatiempos notables, y entrenar no tenía mucho significado dado que ya no luchaba. A Willem no le importaba sentarse junto a la ventana y solo mirar al exterior de vez en cuando, pero desperdiciar los próximos meses así no parecía muy atractivo.

Decidió cambiar de aires un poco visitando la ciudad cercana. Consistía de alrededor de un centenar de edificios de piedra alineados en una suave pendiente rodeada por el campo, formando un entorno idílico drásticamente diferente en sensación de la sombría Isla número 28.

Mientras caminaba por las calles, Willem noto que ninguno de los transeúntes parecía tomar una actitud especial hacia él, a pesar de que no llevaba una capa o capucha para cubrir sus rasgos sin marca. Decidió almorzar un poco en un restaurante cercano y preguntarle al dueño sobre eso.

“Hmm… bueno, supongo que en realidad por aquí no nos importa.” El joven, con una cabeza como de perro color castaño, le explico a Willem mientras agitaba una sartén alrededor. “Hablar detrás de las espaldas de las personas solo porque parecen villanos de hace siglos… no tiene sentido hacerlo. Si quieres, puedes cotillear acerca de los chicos haciendo cosas malas ahora mismo.”

“Bueno, supongo que en algunos lugares hay tantos chicos malos alrededor que las personas solo se rinden y apuntan a los sin marca. Dado que han sido discriminados por generaciones pasadas, es más fácil de esa forma. Ni siquiera se tiene que pensar en eso. Aunque nosotros aquí, vivimos pacíficamente y sin preocupaciones, no queremos nada de eso.”

Ya veo… así es como es por aquí.

“También… Tal vez no lo sabes dado que no eres de por aquí, pero hay alguien que vive cerca. Un sin marca mil veces más terrorífico que cualquier Emnetwyte del pasado. Cualquiera que viera esa sonrisa olvidaría la historia y solo estarían agradecidos de que aún están vivos.

… Ya veo.

Medio escuchando la charla del chef mientras esperaba distraídamente su comida, Willem de repente escucho una voz desde atrás.

“¿Hm? Oh, eres tu…”

Un rostro familiar se acercó. La chica con el cabello azul cielo claro.

“Oye, Kutori… y…”

Otras dos chicas siguieron detrás, ambas de la misma edad que Kutori. Todas juntas, eran las tres más grandes de los niños viviendo en el almacén, aunque eso no decía mucho.

“¡Oooh, el hombre guapo sobre el que todos están hablando últimamente!” Una chica con un desteñido cabello dorado se acercó corriendo y pego su rostro justo en frente de Willem. “También, ¿Sólo saludas a Kutori por su nombre? ¿Desde cuándo ustedes se volvieron tan cercanos, hmm?”

“Cortalo.”

“Biiien.” Retrocedió en respuesta a la voz fría de Kutori.

“No es que haya algo entre nosotros… solo resulta que lo conocí antes que los demás, así que tuve la oportunidad de decirle mi nombre… eso es todo.”

“Hmm… bueno, si tú lo dices.”

“Es la verdad.”

“Bien, bien. Bueno entonces, Segundo Técnico de Armas Encantadas, sería genial si puedes recordar nuestros nombres también… esta chica ruidosa aquí es Aiseia, y esa–.” Se dio la vuelta y señalo a la tercera chica, sentada en una mesa en la esquina con un rostro inexpresivo. “La que se ocupa de sus propios negocios ahí es Nephren. Encantado de conocerte.”

“Bueno, esa fue una introducción creativa… ¿Estoy adivinando que ya sabes mi nombre?”

“¡Por supuesto! Además, tu comida favorita es carne sazonada, no eres muy exigente pero la caja de almuerzo Reptrace no van, te gustan las chicas mayores amables… ¿verdad?”

“Espera, Aiseia… no escuche sobre nada de esto.” Kutori, aparentemente no informada por las niñas de la avalancha, miro sospechosamente a Aiseia.

“Hehehe… los que controlan la información controlan la isla. Un poco de espionaje puede recorrer un largo camino, ya sabes…”

“¡Dímelo!”

Yendo de un lado a otro enérgicamente, el par se movió hacia donde Nephren estaba sentada.

“¿De qué se trata todo esto? ¿conoces a las señoritas del almacén?” El Lucantrobos cabeza de perro se acercó para entregar la comida de Willem: una patata asada, verduras variadas, gruesas tiras de tocino, un pequeño trozo de pan, y una taza de sopa.

“Si… recientemente me mude a ese almacén por mi trabajo.”

“¿Hmm? Viviendo en… ese almacén…” Por alguna razón, todo el color castaño comenzó a drenarse del rostro del cocinero. “¡¡AHHH!!” Con una terrorífica velocidad, el joven retrocedió y pego su cuerpo contra la pared, con sus extremidades temblando. “¡L-Lo siento por favor no me mates por favor no me comas tengo una familia que cuidar!”

Una reacción inesperada, pero Willem pudo ver de dónde podía haber salido el malentendido.

“No soy un troll, sabes…”

“Aún estoy en deuda con este restaurante así que probablemente no tengo buen sabor y — ¿Eh? ¿Qué acabas de decir?”

El Lucantrobos detuvo sus movimientos agitados por un segundo y parpadeo.

“Dije, no soy un troll… sé que es difícil notar las diferencias entre las razas sin marca, pero no voy a comerte ni nada, así que tranquilízate…”

“P-Pero, seguramente debes ser de la misma raza si vives bajo el mismo techo que esa ‘Estómago Rojo’.”

“Espera… ¿alguna vez se han comido personas de esta ciudad?” Viendo el rostro aterrorizado del joven, Willem pensó en una posibilidad que en serio no quería considerar. Si era verdad… eso no sería bueno, por decir lo menos. Aunque las diferentes islas de Regul Aire albergaban diferentes 

culturas, todas están unidas bajo leyes comunes. Y de acuerdo con esas leyes, el asesinato de cualquier forma de vida inteligente constituía un crimen grave, incluso para Trolls hambrientos.

“Bueno… no… pero….” Las orejas de perro del joven cayeron. “Hasta hace poco, había una sospechosa organización de Orcos por aquí. Llamada ‘Pelaje Negro’… bueno, de todas formas, esta organización –”



“Ah, eso es suficiente… puedo ver a donde se dirige está historia.”

Willem supuso que el Negro algo u otra organización les hizo algo a las chicas, entonces Naigrat fue a destruirlos y fue presenciada riendo como una maníaca mientras estaba cubierta de sangre. No es muy sorprendente… ella definitivamente haría algo como esto. Pero, bueno… Naigrat ayudo a Willem en el pasado, era una de sus pocos conocidos, y ahora era su compañera de trabajo, así que pensó que debería tratar de apoyarla.

“Naigrat no solo va alrededor comiendo personas sin razón. Puede que sea malentendida… o más bien temida a causa de momentos como esos, pero normalmente es una buena dama. Es decir, si ignoras su impaciencia o corto temperamento o como siempre habla sobre comer personas… bueno, de cualquier forma, en realidad no hay nada de que temerle.”

Por lo general, cuando sonríe y pregunta “¿Puedo comerte?”, el 90% del tiempo es una broma… una broma bastante oscura. Pero sabes que en ese momento no intenta comerte, así que no hay razón para estar asustado. Willem prefería no pensar sobre el 10% restante.

“Wow… eres sorprendente.” Por alguna razón, el cocinero miraba a Willem con una gran cantidad de respeto en sus ojos.

El arma más fuerte. A lo largo de la historia, sin importar el tiempo ni lugar, esa había sido la mujer. Bueno, es obvio si lo piensas. Las chicas son la forma más rápida y más fácil para levantar la moral de los soldados, un hecho que había sido verdad desde días antiguos.

La vanidad del hombre no puede ser subestimada. En el campo de batalla, entre el caos y repetitivas luchas de vida o muerte, los soldados tiran visiones de victoria, sueños de gloria, su dignidad… pero hasta en su último aliento se niegan a renunciar a una cosa: no pueden verse mal en frente de una chica. Solo ese simple motivo instilaría la mayor vitalidad en un soldado roto esperando su muerte.

Los mejores ejércitos conocían bien ese efecto y se aseguraban de siempre mezclar unas cuantas mujeres con los salvajes en el campo de batalla. La unidad de suministro o equipo médico trabajan bien, pero posiciones cercanas a las primeras líneas siempre tuvieron más impacto. Una mujer caballero, empuñando hábilmente su espada, atravesando el campo de batalla. Una Guerrera sin igual elegida por su Kaliyon. Una hechicera que ocultaba su poderosa magia arcana dentro de su delicado cuerpo.

Si se rumoreaba que alguien así estaba en algún campo de batalla, los soldados idiotas se alegrarían. Incluso las historias de tales personas en largas batallas pasadas o historias que apenas contenían algo sorprendente podían agregar una pizca de esperanza a las situaciones más sombrías.

Willem conocía una chica que era alabada como un héroe y venerada como una leyenda entre los soldados. No hace falta decir, que era fuerte, pero su fuerza tendía a ser exagerada por los chicos. Escuchando historias de sus valientes actos se extendió sobre el campo de batalla, ella simplemente se reía.

‘No tienes que pensar demasiado. Es exactamente como dije. Somos las armas sobre las que estás hablando.’

Esas palabras se repitieron en la cabeza de Willem. Parece que las jóvenes riendo y jugando aquí en el almacén diferían de esas otras mujeres. Por supuesto, un héroe creado por el único propósito de levantar la moral de los soldados necesitaba ser más famoso, lo cual también requería que ella fuera de una raza más popular, no una sin marca. También, para decirlo simplemente, necesitaría ser atractiva para los indecentes, y lujuriosos corazones de los hombres.

Por lo que algo se sentía mal sobre esas chicas, lo cual no solo se mantenían en secreto del público, pero también eran demasiado jóvenes para cumplir el segundo punto. Algo sobre su situación difería claramente de aquellas chicas guerreras que Willem solía conocer. En cualquier caso, cualquiera que fuera la verdadera naturaleza de las armas secretas o las jóvenes, no tenía necesidad de preocuparse. Como un supervisor superficial, simplemente necesitaba pasar el rato alrededor del almacén sin causar ningún problema.

—Por lo menos, eso era de lo que Willem intentaba convencerse. Aunque, después de unos tres días, su paciencia llego a su límite. La combinación de ver a las niñas asustadas y saber que la fuente de su miedo no era nadie más que él mismo lo llevo al borde.

“¿Hm? Ah, bien… eso está bien conmigo, supongo…”

“Muchas gracias.”

Willem pidió que le ayudaran con la cena ese día y pidio prestado un rincon de la cocina. Huevos, azúcar, leche, y crema. Una pequeña pila de bayas. Un hueso de pollo para extraer gelatina. Despues de haber reunido cualquier ingrediente de aspecto útil en el mostrador, Willem recordó los pasos de su distintiva receta ‘Postre popular con los niños y fácil de hacer’

Es hora de ponerse a trabajar. Se puso su delantal personal y encendió la estufa de cristal. Sus oídos captaron los susurros de pequeños espías abarrotados en las sombras, mirando a la cocina.

“¿Qué demonios está tratando de hacer?”

Aquí en el almacén, ir a la cocina cuando no estás en el servicio de comida está estrictamente prohibido, así que dar un vistazo dentro desde lejos es lo mejor que puedes hacer. Soportando el peso de muchos ojos fijos en la nuca, Willem continúo su trabajo. En los últimos días, llego a la conclusión de que los gustos de las niñas diferían un poco de los suyos. Obviamente, diferencias en género y edad pueden producir algunas preferencias opuestas, pero la desconexión debido a diferencias raciales, y por consiguiente fisiológicas, son mucho más severas.

En el pasado, Willem una vez salió a comer con un amigo Borgle (bueno… era Grick). Esa experiencia lo marcara de por vida. Cuando Willem dijo que algo sabia delicioso, Grick reclamaría que sabía cómo el infierno, y cuando Grick dijo que algo sabía delicioso, para Willem sabía cómo una pesadilla.

Solo deberían haberse rendido allí, pero Grick insistió que encontrarían algo adecuado para los gustos de ambos a cualquier precio. Y desde ese momento, los días se volvieron peor que el infierno o cualquier pesadilla. Eso termino con ambos bebiendo agua desesperadamente para limpiar sus bocas, con lágrimas fluyendo por sus rostros, mientras prácticamente gritaban “¡Delicioso! ¡Delicioso!”.

De cualquier forma, Willem supuso que los gustos de las chicas no podían ser muy diferentes, viendo cómo eran capaces de sentarse en el mismo comedor y comer la misma comida. Invito a la chica en deberes de comida para que pruebara su trabajo. Ella miro a la cuchara llena de caramelo como si hubiera encontrado un extraterrestre junto a la carretera o algo así, pero eventualmente reunió el coraje suficiente, cerro ambos ojos firmemente, y puso la cuchara en su boca. Después de unos cuantos segundos de silencio, la chica lentamente abrió sus ojos y murmuro, “¡Está delicioso!” gruñidos silenciosos se levantaron de los espías.

Al final, resulto bien. Todas las niñas que ordenaron el ‘Postre especial’ pegado en la esquina del menú al último minuto tuvieron la misma reacción. Llevaban la primera cucharada a sus bocas como si estuvieran preparadas para morir. Después de una breve pausa, la cafetería estaría llena de brillantes pares de ojos.

Willem, ahora tomando su turno para ocultarse en las sombras y espiar a las niñas, hizo una pose victoriosa fuera del comedor. Como esperaba, un poco de azúcar era todo lo que necesitaba para capturar los estómagos de los niños.

“… ¿Qué estás haciendo?”

La voz desaprobadora de Naigrat vino desde atrás.

“Obtuve esta receta directamente de mi maestro. Odio admitirlo, pero tiene mucha influencia sobre los niños… esta era una prueba. En esos tiempos, caí víctima de ese postre incontables veces.”

“Uh, no eso. Incluso si decides hacer más trabajo, no te pagaran más, ¿sabes?”

“No me importa eso.” Willem se rascó la cara. “Me sentí mal viendo como estaban completamente asustadas de mí. Si esas chicas son las armas, entonces como su director, pienso que no debería estar poniendo estrés innecesario en ellas. Así que esto es… como ponerlo…”

Se esforzó para encontrar las palabras correctas. Ni siquiera podía estar seguro de que los sonidos saliendo de su boca tenían algún sentido. Pero Willem tenía algo que necesitaba decir.

“No es como si estuviera intentando consentirlas o algo. Es solo… si mi ser aquí ha sido un negativo hasta ahora, solo estoy intentando devolverlo a cero. Después de todo, es mi ‘trabajo’ no tener influencia en cualquier cosa, ¿no?”

“Bueno, si dices eso… en realidad no me importa.” Naigrat entrecerró sus ojos. “Pero… dijiste eso extrañamente rápido, sonaba como una excusa forzada, y parece que estas intentando engañarte a ti mismo tanto que es vergonzoso solo verlo… Sin embargo, si de verdad quisiste decir lo que dijiste, entonces no escucharas ninguna queja de mí.”

Ella vio directamente a través de él.

“Lo siento, por favor no preguntes más, por favor te lo ruego.”

“Cuando te encontré la primera vez, pensé que eras una persona más apática y cínica.”



“Ah… bueno….” Willem también había pensado eso. Una vez había decidido vivir como ese tipo de personaje, manteniéndose aislado de las personas y eventos a su alrededor. Por lo que él mismo estaba sorprendido por sus acciones recientes. “Me perdí por un momento… desde ahora, tendré más cuidado.”

“Quiero decir, en realidad no es una cosa mala… siempre que esos niños sean felices, nada más importa. También…”

“¿También qué?”

“Hueles aún más delicioso con ese olor a azúcar por todas partes.”

“De ahora en adelante, seré realmente más cuidadoso...”

Willem hizo una nota mental de siempre tomar una ducha después de estar en la cocina.



Traductor: Mera 

Editor: Jona

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