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Shuumatsu Nani
Capitulo 3: El Bosque en el Cielo - Parte 3


El Hada del Almacén.

A Kutori nunca le gustó mucho. Ella siempre llamaba a Kutori su hermanita y la trataba como tal.
Por supuesto, las hadas, que no nacen del vientre de ninguna madre, no pueden tener hermanas o hermanos de cualquier tipo. Pero ella justificaba a su supuesta hermana mayor diciendo que se originaron en el mismo bosque en la misma isla flotante, o que llego cinco años antes que Kutori. Sacando esos hechos coincidentes como evidencia solo molestaba más a Kutori.

Ella también tenía una gran habilidad con Armas Dug, otro punto que a Kutori no le gustaba. Kutori recordaba verla volar en batalla, mostrando su gran espada, y luego regresar a casa con una amplia sonrisa en su rostro. Justo después de regresar, siempre se colaría en el comedor y comería pastel de mantequilla, un elemento en el menú en aquel entonces, con una expresión de dicha pura.
Una vez, en un capricho, la entonces joven e inexperta Kutori decidió preguntarle algo.

“¿Por qué siempre usas ese broche, aunque no se ve bien en ti?”

“Ahaha eres muy honesta, Kutori. Harás llorar a tu hermana mayor, ¿sabes?”

“No eres mi hermana mayor…”

“¿Ehh? Bueno, definitivamente no puedo ser la hermana menor.”

“Estoy diciendo que no somos hermanas en primer lugar.”

Después de unos pocos minutos de su usual charla alegre, suavizo su sonrisa un poco.

“Una vez también tenía a alguien como una hermana mayor. Tome este broche de ella”

“¿Tomarlo? ¿No te lo dio?”

“Era uno de sus tesoros. Siempre lo usaba y cuidaba bien de él, así que siempre que se lo pedía no escuchaba.” En este punto Kutori pensó que era aún más mala que antes, robando un objeto tan importante de alguien, pero como siempre se rio de las miradas juzgadoras de Kutori.

“La retaría con varios juegos, exigiendo el broche si ganaba. Como clasificaciones en nuestros cursos de entrenamiento, o competencias de comer, o juegos de cartas. Pero nunca ganaba. Incluso así, seguí retándola porque era divertido.”

Kutori ya podía ver como terminaría la historia. Si Kutori no conocía a la hermana mayor de esta auto proclamada hermana mayor, significaba que ya se había ido para cuando Kutori llego. Kutori permaneció en silencio, no queriendo preguntarle sobre eso, pero debió haberlo mostrado en su rostro.
La ‘hermana mayor’ le dio una palmada en su espalda y siguió. 
“Bueno, al final, gane por incumplimiento. Un día, se fue a la batalla sin su broche. Lo había dejado en el escritorio de su habitación, así que se volvió mío.” Rió, a pesar de que Kutori no podía ver nada graciosos en su historia.

“También pienso que se ve mal en mi… pero siento que necesito usarlo.”

De nuevo, a Kutori nunca le gustó mucho. Pero, mirando hacia atrás, tal vez no era tan mala después de todo. Por lo que ese día cuando ella nunca regreso a casa de la batalla, Kutori fue a su habitación. Detrás de la puerta abierta estaba un caos de ropa interior, juegos de cartas, y otros objetos diversos esparcidos por todas partes. Entre el desorden, solo la parte superior de su escritorio estaba limpia. Un broche plateado estaba completamente solo justo en medio.

Por los últimos días, Willem no había visto a alguna de las hadas alrededor. Kutori, Aiseia y Nephren. Todas las relativamente chicas mayores parecían haber desaparecido en alguna parte. Después de pensar sobre eso un poco, supuso que deberían haber tenido algunas circunstancias especiales y decidió no seguir con el asunto. Sin más pensamientos, simplemente acepto la situación.

El suelo aún conservaba algo de humedad de la lluvia de la mañana. El equipo rojo, que se había esforzado durante la primera mitad del juego, había comenzado a regresar a la ofensiva. La motivación de los miembros del equipo estaba aumentando, y todas ellas acordaron golpear directamente la cara del capitán del equipo blanco con la pelota durante la segunda mitad.
Un fuerte viento soplo de repente mientras la pelota volaba por el aire, guiándolo directamente hacia un denso matorral. La niña que lo persiguió resultaba ser el tipo de nunca rendirse y el tipo que no presta atención a sus pies cuando mira al cielo. Sumando esas condiciones solo deja un resultado posible. Determinada a atrapar su objetivo, la niña termino cayendo de cabeza en la gruesa maleza.

“¡Oye! ¿¡Estas bien!?”

“Ow ow… eso fue un fracaso.”

El accidente parecía lo bastante malo que una herida severa no sería sorprendente, por lo que cuando la niña se puso de pie riendo, Willem  suspiro aliviado. Entonces, un momento después, se congelo aterrado. Un profundo corte se veía en el muslo derecho de la niña, y su brazo superior derecho había sido perforado por una rama delgada. Afortunadamente, juzgando por la cantidad de sangre que salía, una arteria no había sido dañada, pero aún era difícilmente el ligero arañazo que la niña hacia parecer.

“Ambos se ven muy mal. Vamos a tratarlos inmediatamente.”

“¿Ehh? Estoy bieeen,” la niña respondió indiferentemente. 
“¡De cualquier forma, juguemos, juguemos! ¡Estábamos a punto de retornar!”

Willem no podía creer lo que  oía. ¿Tal vez las heridas no eran tan severas como parecían? Pero sin importar cuantas veces revisara, podía estar seguro de que necesitaban ser sanadas inmediatamente, o si no la vida de la niña podría estar en peligro.

“… ¿No duele?”

“Duele. Pero, sabes, ¡solo nos pondremos completamente avivadas!” La niña, con una gran sonrisa en su rostro, hizo señas con entusiasmo para que Willem reiniciara el juego.

Finalmente empezó a entender esta situación. Como ella dijo, de verdad había dolor, y tal vez un montón. Esta niña —y las otras niñas, quienes no parecían detectar nada antinatural sobre su comportamiento— simplemente no pensaban en las heridas como algo importante. Un escalofrío recorrió su espina dorsal. Sintió como si estuviera rodeado por desconocidas, criaturas misteriosas. O tal vez no era en absoluto una sensación, pero más bien la realidad que había fallado en notar hasta ahora.

“El juego ha terminado.”

Quejas se levantaron de las niñas en protesta, pero Willem, sin prestarles atención, corrió dentro del almacén, llevando a la niña herida en sus brazos.

“… ¿Entonces por qué el que está deprimido aquí no es la persona que se lastimo, sino quien la lleva?” Llevando una bata blanca sobre sus ropas normales, Naigrat cuestiono a Willem.

La niña estaba en una cama cercana con sus extremidades envueltas en vendajes, hacia pucheros por la suspensión del juego de pelota. Willem estaba sentado en una silla, con su cabeza hundida en sus manos.

“No lo note hasta hoy… esas niñas no parecen tener mucho apego a sus propias vidas, ¿no?” Permaneciendo en esa postura, le preguntó a Naigrat, quien él esperaba que pudiera saber algo.

“Hmm, supongo. Ellas definitivamente tienen esa tendencia.”

“Eso no es normal… de todas formas, ¿Qué son ellas?”

Naigrat pauso por un momento y suspiro, luego pregunto de vuelta
“¿En serio quieres saber eso?”

Willem finalmente levanto la vista.

“Eres su supervisor, a pesar de que puede ser solo un título. Así que, si demandas información sobre ellas, entonces no estoy en posición de rehusarme.” Su voz tomo un tono más serio. “Para ser honesta, de verdad no quiero decirte. Después de escuchar esto, cambiaras tu actitud hacia los niños. Al principio, pensé que eras un poco espeluznante, pero ahora estoy agradecida de que has sido tan bueno con ellas. Si es posible, quiero que las cosas se queden así un poco más.”

“… Dime por favor.”

“Bueno… supongo que no tengo elección.” Los hombros de Naigrat cayeron. 
“Estrictamente hablando, esos niños no están vivos. Sus cuerpos no temen la muerte porque no están vivas en primer lugar. Sus mentes son diferentes, pero a una joven edad solo siguen los instintos de su cuerpo y fácilmente se vuelven descuidadas.”

“Lo siento… no entiendo ni una palabra de lo que estás diciendo.”
¿No vivos? ¿Qué tipo de broma es esa? ¿Cómo pueden las tercas, energéticas, y ruidosas niñas que ve todos los días no estar… vivas?

“Hmm… bueno, tampoco quise creerlo cuando lo escuche por primera vez,”

Naigrat murmuro suavemente. Salió de la habitación y le hizo señas a Willem. “Sígueme. Quiero mostrarte algo.”

Willem se puso de pie lentamente y fue tras ella, aun completamente perplejo.

“Los Emnetwyte. ¿Supongo que sabes mucho sobre ellos?”
“… tanto como cualquiera.”

“No necesitas ser modesto” Soltó una risita. “La especie legendaria que gobernaba sobre el suelo hace quinientos años. No fueron bendecidos con ningún talento especial…” Se dice que los Emnetwyte carecían del abrumador tamaño de los Gigantes. No tenían magia refinada como los Elfos. Sus habilidades de construcción palidecían en comparación con la de los Moleians. Su tasa de reproducción nunca podía igualar a la de los Orcos. Y por supuesto, también carecían de la aplastante fuerza de los Dragones. A pesar de ser una débil existencia sin habilidades superiores, los Emnetwyte gobernaron el suelo durante un largo periodo de tiempo, eludiendo ataques de casi todas las otras razas.

“Ah… ya veo.”

“Y una cosa más: sabían mucho más deliciosos que cualquiera de las otras razas. Este hecho ha sido legado a través de generaciones de Trolls.”

Esa leyenda necesita desaparecer. En serio.

“Una de las principales razones de su fuerza era el sistema de armas el cual ahora vive bajo el nombre de Armas Dug.”

“… He escuchado de ellas antes. Anaala mencionó una vez que, si encuentras un Arma Dug funcionando, cubriría fácilmente el costo de los siguientes salvamentos.”

“Mhm. La Compañía de Comercio los compra por un mínimo de 200,000 Bradals. Creo que el más alto ha sido 8, 000,000 Bradals.”

Ocho millones. Eso podría liquidar la considerable deuda de Willem cincuenta veces y aun quedaría algo de sobra.

“Y.… todas las Armas Dug son reunidas por la Compañía de Comercio…”
Naigrat dejo de caminar cuando llegaron en frente de una puerta inusualmente grande y robusta. Una gruesa capa de metal la cubría por completo, con afiladas tachuelas sobresaliendo de los bordes. El sistema de bloqueo parecía ser más complejo que cualquier ranura ordinaria, y la perilla que lo acompañaba se sentía increíblemente pesada. En este ‘almacén’ rebosante de vivacidad, la solitaria puerta fuera de lugar en frente de ellos servía como un recordatorio de su estado oficial como una instalación del ejército.

“… Están dentro de esta habitación.”

Naigrat abrió la puerta con facilidad de un empujón. Un profundo sonido como el estruendo de un estomago resonó a través del pasillo. Moho y polvo se mezclaron para formar un desagradable olor a humedad que entro en la nariz de Willem.

‘Es casi como una tumba.’ Se veía como una de esas donde un rey antiguo estaba sepultado con sus tesoros, y los tontos ladrones de tumbas intentarían robar algo, pero terminarían siendo maldecidos. Willem en realidad nunca había visto una con sus propios ojos, pero escucho unas cuantas historias así. Bueno, sí tales tumbas aún permanecían allí abajo en el suelo, no tenía idea.
La habitación no tenía luces. Podía decir que algo estaba ahí detrás de la oscuridad, pero no podía ver qué.

“Seguridad bastante estricta, ¿eh?”

“Bueno, un montón de cosas peligrosas están reunidas aquí.”

El par se quedó quieto, esperando a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad.

“Las armas de los antiguos cuyas formas de fabricación, reparación y uso se han perdido para siempre. Armas hechas por una raza sin poder para derrotar a los todopoderosos Dragones y Visitantes. Armas que simbolizaban la voluntad para resistir y la fuerza para luchar. Armas que, a pesar de ser sostenidas por individuos débiles, pueden cambiar el resultado de una guerra completa.”

Los vagos contenidos de la habitación comenzaron a volverse distinguibles.

“Haha…” Willem rió nerviosamente.

Contra una pared se inclinaban decenas de espadas. Aunque aún no podía verlas con claridad, obviamente eran mucho más grandes que una típica espada larga usada solo para propósitos ceremoniales o combate personal. Sus longitudes variaban, pero la mayoría llegaba a la altura de un adulto promedio, o un poco menos. 
Las longitudes proporcionales a las empuñaduras indicaban que las espadas estaban destinadas a ser empuñadas con ambas manos. Lo que las hacia claramente diferentes de las espadas normales era la estructura de sus hojas. 
Cuando Willem las observaba desde una distancia cercana, podía divisar las grietas distintivas a lo largo de sus cuerpos. Una observación aún más cuidadosa revelaría que las partes de la hoja en ambos lados de una de esas grietas diferían ligeramente en color, sugiriendo que las grietas no eran grietas en absoluto, sino más bien enlaces.

Una espada normal venia de un simple trozo de metal golpeado hasta darle forma. Pero esas venían de docenas de fragmentos de acero, todos alrededor del tamaño de un puño, unidos en una espada con forma de rompecabezas.

“Kaliyons…”

“Así que así solían ser llamadas, ¿eh?”

Cuando Willem miro alrededor de la habitación una vez más, sintió un repentino dolor agudo en su pecho. Reconoció algunas de las espadas. La Serie Percival de Kaliyons producidos en masa. Esas espadas habían cuidado bien de él muchas veces cuando aún era un Cuasi Guerrero novato sin un arma especializada. 
No tenían incorporados Talentos personalizados, pero lo compensaban con una calidad base razonablemente alta e increíble flexibilidad —Willem podía llevar a cabo mantenimiento de emergencia en su espada incluso en medio de un campo de batalla. Willem nunca pudo acostumbrarse al modelo sucesor, la Serie Dindrane, pero ella consiguió el elogio de otros Cuasi Guerreros por su estabilidad mejorada.
Locus Solus. La espada favorita de un Cuasi Guerrero, cuyo nombre no podía recordar, lucho junto a Willem durante una batalla con los Dragones en el sur. Tenía un Talento para el estímulo de músculos, pero desde que sus habilidades curativas se arruinaron, sus músculos siempre dolerían como el infierno el día después de una batalla —Willem recordaba a su camarada quejarse sobre eso.
Junto a ella estaba Mulusmaurea. Un compañero Cuasi Guerrero la había llevado a la batalla cuando fueron llamados como refuerzo para defender la ciudad de Listiru. Nunca obtuvo una oportunidad de ver sus Talentos en combate, pero escucho que tenía la habilidad para evitar la muerte por un tiempo breve.

“Heh…”

Se sentía como una muy extraña reunión de clase. Se dejó caer al suelo, sin preocuparse por si su uniforme del ejército se ensuciaría. Encendiendo su Venom ligeramente, Willem se concentró y les dio a sus ojos la habilidad para ver venas de hechizo, ignorando el dolor resultante en su cabeza. Como esperaba, todas las espadas estaban en pobres condiciones. Las líneas  de hechizo habían sido liberadas, cortadas y mezcladas por todas partes.
‘¿Incluso con esas armas de mala calidad, aún siguen luchando?’

“Hay una cosa que quiero preguntarte.”

“¿Qué es?”

“Las Kaliyons fueron creadas por los Emnetwyte para los Emnetwyte, milagros hechos por el hombre. Solo los Guerreros elegidos de esa misma raza pueden empuñarlas. Ahora, deberían ser nada más que antigüedades inútiles.  ¿Así que por qué las reúnen? ¿Cómo luchan con ellas?”

“Ya sabes la respuesta a eso, ¿No?”
‘Porque… ¿También son Guerreros?’

Ignorando la voz de la niña reproduciéndose en su cabeza, Willem le volvió a preguntar. “Dime”

“Si ya no están los Emnetwyte, solo necesitamos un sustituto. Esos niños son Leprechauns. La única raza que puede actuar como un remplazo completo de los Emnetwyte. Ahí está la respuesta que has estado buscando.”

“… Ya veo.”

En el fondo, Willem ya había asumido eso. Se levantó, sacudió el polvo de su trasero, y pasó su mirada sobre las Kaliyons alineadas.

“Así que esas niñas son sus compañeros ahora, ¿eh?”
Con un tinte de soledad, orgullo, y tristeza, como si hablara con sus viejos amigos, Willem murmuro esas palabras.

¿Qué soy? Willem pensó para sí mismo. Unas cuantas descripciones se le vinieron a la mente. Quien una vez aspiro a ser un Guerrero Regio. Quien una vez empuño una Kaliyon como un Cuasi Guerrero. Y, por último, quien perdió esas cualificaciones en una batalla y ahora vive como una cascara vacía.

Para volverse un Guerrero Regio, uno necesita un trasfondo apropiado. Por ejemplo, tienes la sangre de un dios en ti. O eres el descendente de un Guerrero. O naciste en una noche especial mencionada en alguna profecía. O tu ciudad natal ha sido destruida por Dragones. O tu padre te ha legado técnicas secretas de espada. O tu cuerpo tiene un poderoso demonio sellado dentro de él. Todos los Guerreros auténticos tenían algún trasfondo así. 
Solo aquellos que todos acordaran que serían capaces de manejar fuerza inhumana podían de verdad tener la oportunidad de tomarla.

Por lo que Willem no podía volverse un Guerrero Regio. Sin importar que tanto quisiera, simplemente no cumplía las cualificaciones. Sus padres biológicos vivieron vidas simples trabajando en el comercio de algodón. Creció en un viejo orfanato normal, no particularmente feliz pero tampoco particularmente miserable.

 Naturalmente, un trasfondo tan ordinario solo podía conseguirle fuerza ordinaria. No podía hacer absolutamente nada sobre eso. Habría sido agradable si al menos hubiera nacido en el vecindario de una esotérica escuela de artes de espada o algo, pero desafortunadamente el mundo no parecía complacer las circunstancias de Willem.

“No tienes talento.” Una vez, su maestro de plano le dijo eso. “El sistema de Guerreros es básicamente élite. Héroes legendarios…  aquellos nacidos con la sangre de un semidiós… el sistema fue creado para otorgarle a esos tipos de personas la habilidad para desbloquear un poder aún mayor. Viven en un mundo completamente diferente que ustedes simples guerreros que luchan por victorias en una escala mucho más pequeña. Ellos llevan el mundo entero en sus espaldas.”

El maestro sacudió su cabeza. “Cualquier humano normal no sería capaz de cumplir ese propósito. Incluso si te obligas a ti mismo, pronto te romperías… entonces no ser capaz de luchar sería la última de tus preocupaciones. Y Willem, desafortunadamente, eres en cierto modo un humano normal.”

Siguió un breve silencio. El maestro respiro profundo y dio lo último de su discurso. “No hagas ese rostro… no es como si disfrute destrozar tus sueños. Esto es simplemente la verdad que debo decirte y la realidad que debes afrontar. Eso es todo.”

Cuando escucho esas palabras, Willem las negó. Siguió rehusándose a rendirse tenazmente.  Mirando hacia atrás, podría haber sido una reacción infantil. Pero al mismo tiempo, era completamente serio. Eligió desafiar las palabras de su maestro hasta el amargo final.

Willem recordó a la 20° generación de Guerrero Real, elegido por la Iglesia. No solo llevaba la sangre del primer Guerrero Real, pero también había nacido heredero de algún reino. Cuando solo tenía nueve años de edad, un ejército de Elfos Oscuros ataco ese reino, quemando todo lo que quería hasta cenizas: sus padres, sus amigos, su ciudad natal. Mientras su castillo se desmoronaba en llamas, escapo a una lejana aldea remota, donde estudio técnicas de espada perdidas hace mucho tiempo bajo un viejo general del ejército.

Cuando Willem escucho por primera vez la historia del chico, apenas podía hacer algo más que suspirar. Viendo finalmente una prueba de lo que toma volverse un Guerrero Real lo lastimó un poco. Cuando ese nuevo candidato recibió la 18° amada espada de los Guerrero Real, Seniolis, una de las cinco espadas santas de máximo nivel en el mundo entero, no pudo inducirse a sí mismo a sentir envidia u odio. Ya se había rendido a pensar sobre eso. Todo estaba en un mundo completamente diferente al suyo. Compararse a eso solo podía hacerlo más miserable.

Mucho tiempo después, Willem se dio cuenta. Esa persona tenía una razón por la que podía luchar. Tenía una razón para luchar. Tenía una razón por la que debía luchar. Por eso todo, incluyendo Willem, no se dio cuenta. Nadie se imaginó si quiera la posibilidad.

Él. La 20° generación de Guerrero Real. Nació con la fuerza para derrotar a los más poderosos de los demonios, soportando el dolor de perder a sus padres y ciudad natal, conservando técnicas secretas de los antiguos, empuñando una brillante espada capaz de luchar a la par con los Visitantes. 

Él nunca había deseado luchar. Simplemente se lanzó a una guerra de venganza porque no tenía otra elección. Desafió a los Dragones y los dioses mismos porque había recibido las expectativas de otros. No era nada más que una marioneta manipulada por sus propios poderes y los deseos de aquellos que podían usarlo.

En el momento en que Willem noto eso, comenzó a odiarlo. Nunca podía perdonarlo. Y, para ser completamente honesto, aun llevaba algunos de esos sentimientos incluso ahora.

Cuando el sol se hundió debajo del horizonte, una lluvia ligera comenzó a caer.

“Debí traer un paraguas…” Él murmuro suavemente, pero en ese momento no sentía ganas de refugiarse o regresar a su habitación.

La 68ava Isla, el distrito del puerto. La entrada de toda la isla, contenía todas las instalaciones necesarias para aterrizaje y despegue de dirigibles. Él destacaba en la zona abierta cercana al borde del puerto, dejándose vulnerable a las gotas de lluvia cayendo. Unas cuantas nubes con forma de trozos de algodón flotaban sobre él. Y aún más lejos que ellas, vio la gran expansión de tierra extendiéndose en todas las direcciones. No contenía rastros del verde de los bosques, o el azul de los ríos y océanos, o el amarillo de los desiertos. El paisaje ante sus ojos solo contenía un mar de extraña y fangosa arena gris.

Había venido al puerto por el único propósito de ver ese paisaje. Quería confirmar las cosas que había perdido, las cosas que nunca podrá recuperar. Pero pronto, incluso ese páramo gris comenzó a desaparecer entre la oscuridad absoluta de la noche.

Había unas cuantas cosas con las que podía coincidir. Por ejemplo, el uso de Venom. Venom es un poco como el calor, o una flama. Primero enciendes una chispa dentro de tu cuerpo, alimentas el fuego, entonces transfieres su poder al exterior. Pero este calor coloca una carga en el usuario del cuerpo. Si intentas convocar una flama más allá de una fuerza innegable, tu propia fuerza de vida la extinguirá. Este mecanismo colocaba un límite superior inherente en la cantidad de Venom que las diferentes razas podían ejercer.
Así que si existe una forma de vida perversa cuyo cuerpo no está puramente vivo, serían capaces de producir una enorme cantidad de Venom más allá de lo que las otras razas pueden esperar lograr.

 Ese poder, que lo más probable sería incontrolable, pronto se desenfrenaría y causaría una gigantesca explosión, arrastrando al usuario y su enemigo, dejando detrás solo un enorme agujero con una solitaria Kaliyon en su centro. El arma definitiva. Podría no ser la más eficiente, dada su naturaleza de uso de una vez, pero solo tener eso como una opción traía significado y valor significativo.

Una cosa más con la que podía coincidir: ciertamente eran fuertes. Una raza engendrada para la guerra. Sus vidas completas se usaban para el único propósito de victoria. Cargando ese destino solitario hacia esas chicas dignas. Dignas de ser los sucesores de los Guerreros Reales. Podrían volverse la cosa por la que Willem se había esforzado tanto para volverse pero no pudo. Grandioso. Maravilloso. Probablemente también querían eso. En ese caso, debería estar feliz por ellas. Debería bendecirlas. ¡Woohoo, impresionante! ¡Dejare todo el resto a ustedes! ¡Buena suerte!

“… Quiero morir…”

Por supuesto, Willem sabía. Su lógica profundamente imperfecta había sido creada por su propia mente en un intento desesperado de confortarse. Parado aquí completamente solo, sus pensamientos se habían desenfrenado. Tal vez sería mejor hablarles a las niñas directamente sobre cómo se sentía. Pero al final, ¿Qué podría hacer? Un extranjero irrelevante no tenía derecho a interferir en las guerras de Guerreros.

“– ¿hm?”

Sobre su cabeza, rayos de sol brillaban radiantemente,  separando el denso mar de nubes. Un dirigible se acercaba. No podía divisar muy bien la silueta contra la luz cegadora detrás, pero sabía con certeza que no era un dirigible patrullero ordinario o barco de barquero. Parecía bastante pequeño, pero muy probablemente era un barco de transporte del ejército.

Un profundo sonido del chirrido de metal resonó a través del aire húmedo cuando el dirigible atraco en el puerto. Chillidos salieron de las tablas amortiguadores. Tres anclas ataban la parte trasera, media y frente del barco al muelle. El par de rotores detuvieron sus movimientos. El reactor hechizo llameante se apagó poco a poco, disminuyendo el enorme ruido atronador que había estado haciendo.
La puerta de entrada principal del barco se abrió, revelando dos figuras humanas saliendo de adentro.

“Chicos…”

Willem inmediatamente reconoció a las dos como las Leprechauns: Kutori Y Aiseia. Ambas usaban un informal uniforme del ejército de mujer, un atuendo que nunca había visto antes. Algo era raro. Aiseia, con una mirada seria sobre su rostro, caminaba con una Kutori débil recargada contra su hombro.

“Oye oye, Willem, Segundo Técnico de Armas Encantadas. Buenas noches.”
Hablo con su usual forma alegre. 
“Seguro es un extraño lugar para reunirse, ¿eh? ¿Tomando una caminata en la lluvia?”

Aiseia probablemente quería decirlo como una broma, o una intencionadamente equivocada suposición, en un intento de llevar el tema fuera de su propia situación. Pero era casi la respuesta correcta. Bueno, eso no importaba. Willem no iba a dejarles esquivar el tema.

“¿Qué les sucedió?”

“Hmm… bueno, estamos en una situación similar a la tuya. Solo tomamos una pequeña caminata fuera de la isla… ¿Aceptarás esto como una explicación?”

“Por supuesto que no. Supongo que esto es…” Titubeo. Si o no era aceptable preguntar más no podía decirlo, pero necesitaba hacerlo. 
“Acaban de regresar de luchar, ¿no? Con las ‘17 Bestias’.”

“Ahaha, ¿Cómo lo sabes?”

Kutori no había dicho una palabra desde que bajaron del dirigible. Queriendo ver que tan gravemente había sido herida, Willem se acercó a ella.

“Ah —ella está bien. No hay nada que puedas hacer por ella. Si quieres ayudar, tal vez puedes encargarte de eso de allá”

Con sus ojos, Aiseia indico a la montaña parada detrás de ellas. Escamas blancas lechosas cubrían todo el cuerpo de la montaña, sobre el cual llevaba un uniforme del ejército. Agachándose para pasar por la puerta, comenzó a salir lentamente del dirigible. Cerca de la cima de la montaña, un par de ojos se abrieron y miraron a Willem.

Era el Reptrace que Willem vio una vez.

“Ese uniforme… ¿Supongo que eres Willem?” Tenía una voz intimidante, como el siseo de una serpiente. Debido a sus diferentes estructuras de garganta, los Reptrace siempre tienen una pronunciación peculiar, incluso cuando hablan el lenguaje común de las islas.

“Si… ¿Y tú eres?”

“Llévalo,” ordeno el Reptrace, ignorando completamente la pregunta de Willem, y le paso, o más bien le lanzo, dos largos, objetos delgados.
Instintivamente, Willem extendió sus brazos para atraparlos. Pero el paquete, el cual no era tan grande comparado al gigantesco cuerpo del Reptrace, casi sobrepasaba el tamaño de Willem. Asimismo, aunque el Reptrace había sido capaz de sostenerlo fácilmente y agitarlo, era demasiado pesado para los músculos de cualquier humano normal. Fallo en atraparlos y los objetos cayeron al suelo, haciendo sonidos metálicos.

“Son…”

Envueltos firmemente en tela blanca eran dos espadas extra grandes.
“Las armas de esas dos. Llévalos de vuelta al almacén.” El Reptrace repitió su orden y comenzó a regresar dentro del dirigible.

“¡O-Oye!”
“No tienes el derecho a decir nada. En un lugar donde un guerrero esta, alguien que no es un guerrero no puede entrar.”
Con eso, la puerta se cerró, ocultando la espalda como de roca del Reptrace.

“Ah, no te preocupes de él. Sr. Lizard siempre es así.” Aiseia dijo alegremente. 
“También, si puedes llevar esas espadas, eso sería súper. Como puedes ver, tengo mis manos llenas con Kutori.”

“¿Está herida?”

“Nope, solo se sobre esforzó, así que se siente un poco débil. Después de algo de descanso en la clínica, estará como nueva.”

“Ya veo.”

Willem recogió una de las espadas tiradas junto a sus pies. A pesar de que la tela blanca la envolvía, podía sentir su textura familiar. E incluso con la escasa iluminación, podía reconocer su forma inconfundible.

“Seniolis…”

“Ohh, seguro conoces sus espadas.”

Desde luego sabía. Ni un solo Cuasi Guerrero vivo durante ese tiempo, desconocía ese nombre. Oscílala hacia la derecha y matara un dragón. Oscílala hacia la izquierda y hará desaparecer a un dios. Una de las primeras Kaliyons alguna vez forjada. El Marrón Asesina Dragón. El Destructor de Dios. La Cuchilla Secreta de la Vaina Blanca. Había acumulado suficientes apodos desde su larga historia y principales hazañas como para hacer un libro. Una Kaliyon entre Kaliyons. El compañero de la 18° y 20° generación de Guerreros Real un símbolo de heroísmo.

“¿Esta es tuya?”

“Nah, esa es de Kutori. Estoy asignada a la otra.”

Willem recogió la segunda espada.

“Valgalis.”

“Mhmm. Parece que te has vuelto muy conocedor. ¿Leíste nuestra lista de equipo o algo?”

“No….” Sacudió su cabeza. 
“Solo resulta que sé mucho de estas espadas.”

“Ah, no estoy muy segura de lo que quieres decir por eso, pero bien,” dijo Aiseia, ladeando su cabeza.

“También tomare ese equipaje.”

“¿Eh? Espera…”

Willem recogió a la Kutori débil y lá cargo en su espalda. Detrás de ellos, un agudo sonido metálico señalo el despegue del dirigible del puerto.

“… Eres más fuerte de lo que pensé,” murmuró Aiseia, quién ahora no tenía nada para llevar.

“Bueno, ahora es mi trabajo apoyarlos.”

“Ohh, intentando sonar genial, ¿eh?”

Willem comenzó el largo regreso a pie, con Aiseia siguiendo medio paso detrás.

“Así que, ¿qué tanto sabes? Sobre nosotros.”

“… No mucho. Sé que son hadas… y que están luchando para proteger las islas con Kaliyons… o más bien Armas Dug. Eso es todo.”

“Hmm… Ya veo.” Aiseia alzo la vista hacia el cielo.
“Repugnante, ¿no? Vidas desechables. Usando reliquias de los despreciables Emnetwyte. Un ajuste bastante asqueroso si me preguntas.”

“No digas ajuste… no eres algún personaje en una historia.”
Pero tenía toda la razón. Ese perfecto ajuste del que hablaba era en esencia todo lo que un Guerrero necesita. Cuanto más triste, más trágico, mejor. Todos sus destinos giraban alrededor de ese ajuste, el cual infundiría en ellos el poder para empuñar los antiguos artefactos de los Emnetwyte. Sin importar si ellos mismos lo deseaban o no.

“Hace mucho tiempo… conocí a alguien en una situación similar a ustedes.”

“Ooh, ¿una vieja historia?”

“No es suficiente para ser una historia. Le debí mucho a ella, y nunca tuve la oportunidad de devolverle todas las cosas que hizo. Por lo que cuando escuché sobre ustedes, sentí que tenía que hacer algo para ayudar. Eso es todo.”

“Wow… en serio fue corto.”

“Te dije…”

Aiseia pateo una piedra tirada en el camino con una mirada aburrida sobre su rostro.

“Hmm… ¿es esta la parte donde me abres tu corazón e intentamos construir nuestro amor? Dado que solo somos nosotros dos y todo.”

“¿Estas olvidando un cierto alguien en mi espalda?”

“Kutori es la que se despierta en medio y escucharía todo, ¿sabes? Entonces nace un maravilloso triángulo amoroso lleno de celos.”

“¿Qué demonios has estado leyendo últimamente?”

“El Triángulo Desgarrado.”

Willem había escuchado el título antes. Tenía lugar en una isla flotante ficticia, donde los personajes están involucrados repetidamente en trampas y adulterio, declarando que están buscando el verdadero amor.
Bueno, metidas en este bosque casi todas sus vidas con solo otras chicas (y Naigrat), habían aprendido sobre la sociedad de alguna forma. Aparentemente, reunieron información de fuentes como esas, el cual era un poco impreciso, por decir lo menos.

“Especialmente me gusta el tercer libro. Es una obra maestra.”

“Recuérdame confiscar eso cuando regresemos. Los niños no deberían estar leyendo ese tipo de libro.”

“¡Tal opresión! ¿¿A quién estas llamando niños, eh?? También, ¡¿Sabes todo sólo por el título?!”

Muchas formas de entretenimiento y placer pasaban a la ligeramente degenerada 28° Isla. Rotando de trabajo a trabajo, Willem escuchó chismes sobre todas las modas más recientes. De cualquier forma, decidió ignorar todas las preguntas de Aiseia.

“Mantén baja la voz… o está despertará.”

Sintió a su espalda sacudirse un poco, acompañado por un pequeño gemido.


Traductor: Mera 

Editor: Jona
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Prólogo La sala del trono en Nazarick se encontraba perfectamente iluminada por las luces mágicas de los candelabros, mientras la enorme figura de Cocytus ante él, entregaba su informe.

Ainz Ooal Gown había reunido a la mayoría de los guardianes del piso, así como a Sebas por dos razones. Una era escuchar y evaluar su progreso. Y el otro…

"Los Lizardmen ... están muy ... agradecidos .... por ... los regalos ... concedidos ... por Ainz-sama. - terminó su informe Cocytus.

Overlord, Volumen 0, Capitulo 9

Capítulo 9: Las consecuencias de sus actos

Tick, tock. Tick, tock.

El hombre ociosamente pulgó el reloj plateado en su mano. Mientras lo hacía, sus ojos miraban hacia el horizonte, hacia el sol que debería aparecer allí pronto.

Overlord, Volumen 0, Capitulo 10

Capítulo 10: Los Dioses se reúnen
Ella había salido, para pedir a todos los dioses que volvieran a la Gran Tumba, por orden de su Maestro.

Ella, pálida y hermosa, vestida con los dones de lo divino, fue enviada a cumplir su voluntad.

Primero, a las ruinas de Villa Carne, donde la ira de un dios de los planos exteriores había aniquilado a los indignos. Allí, Bukubukukuchagama la Impecable trabajó para crear algo dentro del cráter ardiente, dando a luz cosas con nada más que su dulce y poderosa voz.