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Shuumatsu Nani
Capitulo 4: Cuando está batalla termine. - Parte 5


Parte 5: Incluso si esa batalla termina.

Encima de sus uniformes del ejército, llevaban una capa de armadura ligera. Y en sus espaldas, cargaban espadas tan grandes que casi se veían ridículas. Las tres chicas terminaron sus preparativos para la batalla.

“Bueno, me voy. ¡Nos vemos!” Aiseia agito su mano vigorosamente con su habitual sonrisa.

“… Hm.” Nephren asintió ligeramente.

Solo Kutori se negó a darse la vuelta o dejar algunas palabras de despedida. El broche plateado unido a su uniforme del ejército cerca del pecho emitía un tenue brillo de luz, como si intentara decir algo.

Y justo así, las tres hadas saltaron al cielo, sus figuras gradualmente se fundieron en la puesta de sol.

“… ¡¿Eres estúpido?!” Esas fueron las primeras palabras que salieron de la boca de Grick después de escuchar la historia. 

“¿¡Por qué estás aquí comiendo conmigo!?”

“¿Qué quieres decir con ‘por qué’? Te lo acabo de decir. Para reportar la situación actual y decir gracias.”

“¡Puedes hacer eso en cualquier momento! Ahora es llamado ahora porque es ahora o nunca, ¿¡entiendes!?”

“… Bueno, no estoy seguro de que siquiera tu entendiste lo que acabas de decir.”

“¿¡Quien se preocupa por mí!? ¡Estamos hablando sobre ti! ¡Tú!”

Bueno, eso es verdad, pero…

Confundido por la inesperada exasperación de su amigo Borgle, Willem le dio un sorbo a su café salado.

“De todas formas, mi cabeza está llena de saber que detrás de la fachada de paz en Regul Aire hay tanta drama y sacrificio invisible, maldición. Bueno, supongo que derramar sangre en lugares inadvertidos es el trabajo de un soldado. Si piensas sobre eso, es natural, pero pensar en ello y de verdad escucharte decirme que eso está sucediendo en la vida real son bastante diferentes. Como decirlo… la culpa de no saber de esto antes puede destrozarme… o más como que quiero ir a abrazar a esas chicas ahora mismo… ¿Qué pasa con ese rostro escalofriante?”

“Nada” murmuró Willem mientras vaciaba su taza de café con un rostro que definitivamente haría a un niño llorar.

Grick soltó un profundo suspiro. “Pensé que sería un trabajo más ligero y fácil, así que te lo di, pero… bueno, funciono muy bien al final, pero es escalofriante pensar que habría sucedido si pusiera mucho pensamiento en eso y daba el trabajo a un bobalicón al azar.” Pauso para beber algo de café. “Así que… ¿Por qué demonios estas aquí?”

“Bueno, su batalla en la 15° Isla comienza mañana, y seguirá por días, y no habrá ninguna información del resultado hasta mucho después de eso, ¿Sabes? No hay mucho que pueda hacer ahora mismo.”

“¡No, no, no! ¡Normalmente en tiempos como esos, estarás tan preocupado que no puedes comer apropiadamente o no puedes quedarte dormido o algo así! ¿¡Así que por qué estás aquí viviendo tu vida cotidiana como si nada estuviera sucediendo en absoluto!?”

“Me estoy poniendo ansioso, pero eso no cambiara sus oportunidades de victoria. Hasta ayer, les enseñe todo lo que podía y afine sus espadas tanto como sea posible. Pero, sus oportunidades de volver a casa con seguridad probablemente son solo un poco por encima del cinco por ciento. No sirve empezar a preocuparse ahora.”

“¡Oh, vamos! ¡Tú de todas las personas no puedes dudar de su victoria!”

“No soy el tipo que aparta mis ojos de la realidad.”

“¡Pero no apartes tus ojos de sus esperanzas y sueños! ¡Solo tienes que creer!”

“Todos se esfuerzan porque la vida no funciona así… De todas formas, estar tan convencido sobre algo solo hará más difícil regresar a la realidad cuando algo inesperado suceda. Si voy a creer en ellas, entonces eso significa que debo estar listo para aceptar cualquier resultado que traigan consigo.”

“¡Tan frio, hombre! ¡No siento el calor del romance en tus palabras!”

“Bueno, soy de una raza no apta para ser salvadores.”

Grick dio una carcajada kekeke, la cual Willem interrumpió poniéndose de pie.

“¿Qué, tienes que ir a algún lugar?”

“Si, tengo que comprar algo de comida.”

“Willem… en serio solo estas dedicándote a tu vida cotidiana, ¿eh?”

“Por supuesto. Hay personas luchando para proteger este estilo de vida por mí.”

Grick se quedó callado.

Justo cuando Willem dio un rápido ‘nos vemos’ y comenzó a irse, “… ah, es cierto.” Pausó, recordando que tenía algo que preguntar. 

“¿Conoces algunas tiendas por aquí con mantequilla y harina barata?”

Y así, regreso al cuarto almacén la Compañía de Comercio Orlandri.

“¡Willem!”

Las niñas que perseguían una pelota en el campo lo reconocieron y se acercaron corriendo.

“¿A dónde fuiste? ¡Te buscamos por todas partes!”

“Um, ha sido un tiempo, así que, ¿Quieres jugar con nosotras?”

“Últimamente no has estado hablando con nosotras, con todo tu desmayo y esas cosas, así que no lastimaría pasar el rato con nosotras al menos hoy.”

Pequeñas manos estiraban sus mangas desde todas las direcciones, pero…

“Lo siento, hoy tengo algo que necesito hacer.”

“¿Ehhh?” Sus voces de protesta rozaron los gritos.

“Jugare con ustedes después.”

Fue directamente a la cocina, sin prestar atención a las voces deprimidas dirigidas a su espalda. En su mente, repasaba su libro de receta ‘Postres Populares con Niños Pequeños’ y encontró la página para pastel de mantequilla. Solo recordaba vagamente la mayoría de los pequeños detalles, dado que la receta nunca fue exitosa en el orfanato (siempre se comparaba al de la ‘Hija’), pero se dijo que lo resolvería de alguna forma. Aún había mucho tiempo para practicar, y, además, una cucharada de amor o algo por el estilo de seguro tendrá un gran impacto en el sabor. Probablemente.

Paaadre.

De repente, sintió que escucho una voz llamándolo desde alguna parte.

“… ¿Almaria?”

Se dio la vuelta, alzando la vista hacia el cielo, pero naturalmente no encontró a nadie. Todo lo que veía eran nubes con forma de seda fina, esparciéndose por encima en degradaciones de rojo y escarlata infinitamente.

Antes que nada, el propietario de esa voz ya no existía en este mundo. Ella se fue hace mucho tiempo, incapaz de darle la bienvenida a la persona que había estado esperando durante todo ese tiempo, la persona por la que seguía horneando pastel de mantequilla para que así su promesa pueda ser cumplida.

“Lo siento, Almaria.”

Sentía que estaba haciendo algo horrible. No solo a ella, pero también a los camaradas que habían luchado junto a él. A los nobles que los habían despedido con altas expectativas de su victoria. ¿Por qué no pudo morir con ellos? O más bien, ¿Por qué no termino su vida tan pronto como despertó en este mundo? ¿Vivir en este mundo como estoy haciendo ahora no rompe todas esas promesas de hace mucho tiempo?

Entendía, pero aun así…

“Lo siento. En serio lo siento.” Hacia los cielos, inclino su cabeza en disculpa.

No tenía lugar en este mundo. Pero, si alguien le formaba una parte de su lugar, entonces, para ser capaz de decir ‘bienvenido a casa’, necesitaba quedarse aquí. Willem decidió eso en su mente mientras sacaba su delantal.


Traductor: Mera 
Editor: Jona

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