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Shuumatsu Nani Capítulo 4:
Resurgiendo el pasado, desapareciendo el futuro - Parte 1



Parte 1: Persecución del alma

Cinco días antes, en la 15ava isla flotante.

Un grito penetrante sonó en el aire. El cascarón del Teimerre colapsó sobre el suelo mientras la 17ava vestía encontró la muerte. Y por supuesto, sin un segundo de retraso, una grieta se formó atrás del cascarón, lo que indicaba la eclosión de su 179 vida. Cada vez que el Teimerre renacía cambiaba de forma; el último parecía ser un tipo de planta. Una masa verde retorciéndose podía verse a través de las grietas de la cascara muerta. Después de unos minutos, un sin número de cepas comenzaron a extenderse desde el interior.

“¡Guerrero azul, retrocede! ¡Escuadrón de artillería, empiecen el ataque! ¡Cubran su retirada!”

Las órdenes de Limeskin volaron por el campo de batalla. Sin embargo, el ‘guerrero azul’, o Kutori Nota Seniolis, no parecía estar en un estado de ánimo cooperativo. El Kaliyon en sus manos, Seniolis, estaba respondiendo fuertemente al Teimerre ante ella, lo que significaba que la espada, se hacía más fuerte cuanto más fuerte fuera su enemigo, había alcanzado su máximo poder destructivo. Kutori necesitaba quedarse en el campo de batalla el mayor tiempo posible para hacer uso de eso.

“¡Por favor, déjeme hacerlo una sola vez más!” 

“¡No!” Su comandante rechazo firmemente su petición.

Por un momento, dudo. ¿Debería ir en contra a las órdenes y quedarse? Por el momento, ella estaba manejando un inmenso poder. Ella podía contribuir más de lo que hizo en alguna batalla anterior. Por primera vez, ella estaba usando el Arma Dug -no, Kaliyon- de la manera apropiada, la manera que se perdieron los Emnetwyte. Si ella y Seniolis no estuvieran allí, no tendrían oportunidad de ganar. En ese caso, si se presionaba solo un poco más no importaría…

Agua roja.

-¿Eh?

Viento ceniciento. Una risa gigante. Un capullo herido.

-¿Qué es esto?

Kutori se congelo, desconcertada. Extrañas imágenes al azar empezaron a pasar por su cabeza. ¿Es por falta de concentración? Más120 horas habían pasado desde que la batalla inició, así que era posible. Además, todas esas horas habían sido pasadas en el campo de batalla, un lugar hasta ahora separado de la realidad. Tal vez perdió el toque de la realidad y empezó a fantasear.

En cualquier caso, ella necesitaba concentrarse. No podían permitirse perder la batalla. Y lo más importante, ella no podía permitirse morir. Necesitaba volver a ese lugar. Ir a casa con esa persona.

Peces nadando en la noche. Un castillo de arena en los cielos. Un sol color marina podrido. Un sentimiento de muerte. Un puño de cubos. Un grimorio rojo. Una cabeza de zorro colgada de un alto árbol. Una estaca de plata. Panaderos pintando el arcoíris ocre. Un payaso en un naufragio en una noche tormentosa riendo, riendo, riendo, riendo, riendo—

“¡Agh!”

Incluso si trataba de concentrarse, no se detenía. Siguió andando y andando. ¿Pero qué era? Imágenes al azar. Ilusiones incoherentes. Fantasías persistentes. La sombra de un pasado que no conocía. Almas inmundas que deberían haber sido borradas. El murmullo de alguien que retrocedía. La realidad de un sueño exterior. Olas abrumadoras y furiosas que chocaban sin cesar.

“Está bien, eso es suficiente.”

Una voz familiar se mezcló con la confusión del interior de la cabeza de Kutori.

“¿Ai…seia?”

“Soy la que propuso el cambio. Es tiempo que tú te retires.”

“Pero si me quedo aquí solo un poco-“

“Y si la invasión se pone peor, ya será demasiado tarde.”

Invasión.

Ella había escuchado esa palabra antes. ¿Dónde fue? Ah, eso es. Ella había dicho que se haría un gran soldado hada. Qué son exactamente. Cuán efímeras eran sus vidas. Qué tipo de muerte les esperaba además de la muerte en el campo.

Ella dijo que las hadas son almas perdidas de niños incapaces de dejar este mundo. No es lo que son, estrictamente hablando, una forma de vida. Son simplemente un fenómeno natural que resulto de las ilusiones de un alma confundida. Y esas almas podían un día recordar quienes eran.

“¿Puede ser que…?”

“A tu edad, usualmente no es de preocuparse. Pero las aparentes estadísticas no son muy útiles. Tal vez la cantidad de poder en Seniolis hizo muchos avances.”

“¿Mi edad…? ¡A-Ah!”

Kutori había tomado fuertemente su nuca y forzadamente empezó a ser arrastrada fuera del campo de batalla. Detrás de ella, el bombardeo de la artillería comenzó. Musculosos soldados Reptrace vestían armaduras de cuerpo completo parados en una línea revestida en cañones. Las estruendosas bombas sacudieron el suelo y parecian casi estallarle la cabeza. Los cascarones a nivel del bosque, la misma isla astillada, y, lo más importante, aplastaron los pedazos del revivido Teimerre. Por supuesto, no habían infligido heridas fatales. Robarle la vida a un Teimerre requería de armas encantadas del nivel de Kaliyon, pero la artillería era útil para comprar un par de minutos de precioso tiempo.

Aiseia, extendió sus doradas alas, voló 1,200 malumel a los restos de una tienda de campaña, llevando a Kutori en sus brazos. Con un corto gruñido, Aiseia tiró su carga al suelo.

“¡Ow! ¡Eso duele!”

“Al menos todavía puedes sentir el dolor. Hay un espejo por allí. Da un vistazo.”

Todavía tirada boca abajo, Kutori levanto su cabeza. Al lado de las cajas de raciones de alimentos apiladas como una cordillera había un pequeño espejo de mano.

“¿Mira?”

“Veras a lo que me refiero.”

Kutori extendió la mano, agarró el mango, atrajo más cerca el espejo, y miró en él. Un par de ojos escarlata le devolvió la mirada.

“…Qué es esto…”

Kutori Nota Seniolis tenía ojos azules. No le gustaban al principio, pero desde que Willem dijo ‘son del color del océano’, ella cambió un poco de opinión. Bueno, en realidad no sabía qué es el ‘océano’ o lo que fuera, si sus palabras fueran un cumplido o no ella no podía estar muy segura.

Como sea, no importa lo mucho que lo miraba o cuántas veces parpadeaba, los ojos mirándola en el espejo llevaba el mismo rojo como una llama.

“Síntomas de la etapa inicial. Si descansas durante unas dos horas va a desaparecer. Antes de eso, no es Venom. Además, piensa en ti misma lo más posible. No dejes que un recuerdo extraño te aleje. Aférrate a tu voluntad.”

La soledad dentro de la oscuridad blanca. Una oración resonando por todo un lugar estrecho. Una sala cubierta de libros. 

Imágenes de un desconocido origen continuaban alborotando la mente de Kutori. Ella trato de cubrir sus ojos con sus manos y agito su cabeza, pero por supuesto un truco tan simple no tenía efecto.

“¿Son recuerdos? ¿Los recuerdos de alguien que murió cuando era niño, antes que yo viniera?”

“Un extraño. Sin relación contigo. Nada en común. Un completo extraño. Si te olvidas de eso o empiezas a cuestionarlo, serás consumida.”

“¿Dijiste algo de la edad hace rato… es esto…?”

“Sí. Las hadas no viven demasiado tiempo, así que usualmente la invasión es algo que puede ser ignorado. De los pocos casos que han ocurrido parece que empieza a ser grave en las hadas alrededor de los veinte años de edad, cuyo cuerpo y mente han crecido completamente. Justo ahora eres un caso raro entre los casos raros. Como dije, es probablemente porque has prolongado el contacto con una alta cantidad de Venom. A este paso, puede que incluso paso hoy, a lo sumo al final de la batalla.”

“No quiero eso…” Kutori rodo sobre su espalda. “Si descanso dos horas, se me pasara, ¿cierto?”

“Los síntomas que ves ahora, sí. Pero incluso después de eso, no serás capaz de ir locamente al campo de batalla.”

“…Ah, eso es duro.”

Kutori sostuvo su brazo sobre sus ojos y río con un vacío. Originalmente, ella encontraría la muerte en esa batalla. Intencionalmente hacer que su Venom pasara a Bersek y quemara al enemigo a cenizas explotándose. Porque de pronto cambio de corazón y no quería aceptar ese destino, aprendió la forma adecuado de blandir una Kaliyon de él. Aprendió a cómo pelear como un Brave.

A pesar de todo, una inesperada muerte ahora se asomaba justo en frente de su cara.

Está bien. Incluso si el invasor se muestra ahora, tu cuerpo es muy joven. Mientras no hagas locuras, no debería progresar mucho. No habrá ningún impacto perjudicial para su vida cotidiana.

“…Pastel de mantequilla, supongo.”

¿Hm?

“Recuerdo mi promesa y la razón para no morir. Aferrarte a tus propios recuerdos es importante, ¿verdad?”

“Eso es cierto... ¿Es comida todo lo que tienes en tu memoria?”

“Los deseos basados en nuestros instintos primarios son fuertes, ¿sabes? Probablemente.”

Aiseia río. Por alguna razón, Kutori sintió que había pasado tanto, tanto tiempo desde la última vez que vio esa cara. Aunque, lógicamente, eso no podía ser. Aiseia siempre sonría, al punto donde Kutori encontraba difícil imaginarse su cara con alguna otra expresión en ella.

“Bueno, me voy.”

“… ¿A dónde?”

“Las líneas frontales, tonta. Nephren debe estar trabajando duro ahora mismo, así que le ayudare. Vamos a comprar mucho tiempo, así que descansa.”

“Ah… está bien, cuento con ustedes.”

“No dejaremos que caigas”. Aiseia respondió con una sonrisa y asintió.



Unas preguntas siguieron en la mente de Kutori. ¿Cómo Aiseia sabe tanto del Invasor? Y, ¿cómo se dio cuenta de cada cambio que le pasaba a Kutori? Ella nunca tuvo la oportunidad de preguntar. Por suerte, o tal vez por desgracia, no había necesidad de preguntar. Al Aiseia encendió su Venom, extendió sus alas y voló, Kutori vio algo escarlata de sus ojos dorados.



Un hombre y mujer adulto pelando. Un gran, gran charco. Una pata de pollo.

“Esos son extraños recuerdos,” Kutori murmuró.

Un lago torcido. Un camino anaranja expandiéndose por siempre. Brillantes ropas plateadas.

“Un alma que murió mientras aún era un niño se convierte en un hada, ¿Ehh? Este niño seguramente ha visto muchas cosas raras… ¿De qué lugar del mundo viene?”

O tal vez, es cómo veía un niño al mundo. Pues claro, Kutori, no era exactamente un infante, no sabía de eso. Para ellos, tal vez un pequeño lagarto que pasaba por el bosque parecía como un dragón respirando fuego, o una guía que los lleva a un mundo diferente, o el asa de la bolsa de alguien volando en el viento. El mundo se extendía en frente de los ojos del niño como algo extraño e ilógico para un adulto. Tal vez eso explicaba las imágenes pasando por su cabeza.

Kutori, todavía boca arriba, se quedó mirando el techo de la tienda. Lágrimas fluían de sus ojos pasando su cien y hacia sus orejas. Las hadas son el resultado de espíritus perdidos incapaces de comprender la muerte. Tanto lo sabía, un hada no vivía tanto para ser considerada un adulto en términos de edad. Ella siempre pensó que era por la lucha; todas las hadas grandes eventualmente se lastimaban o se volvían locas en una batalla con las bestias.

Pero quizás estaba equivocada. Tal vez era fundamentalmente imposible para un hada ser un adulto. La perdida y confusa alma entendía la muerte al crecer. Entonces, una vez hecho, debe volver al estado natural que no pudo alcanzar hace años. Si tal cosa es el destino, esto era seguro. Un final que no se podía evitar, no importa cuán duro se esperaba o deseaba.

“Aw, estaba planeando arrinconarlo y finalmente forzarlo a casarse conmigo una vez que se convirtiera en adulto…”

Ella escucho una vez de Willem que la ‘estrategia’ era una de las cualidades consideras necesarias en un Brave. Alguien con pasado o destino que hiciera sentir lastima por ellos era perfecto para blandir el grandioso poder sin más que eso. Y Seniolis, la más vieja y grande Kaliyon, especialmente parecía preferir esos trasfondos. Solo esos con un pasado aburrido de muerte y destrucción podían blandir la pura, y blanca espada.

“Ya veo… es por eso que me dejaste usarla.” Miró con amargura la espada tendida en el suelo junto a ella.

Porque esencialmente ya son espíritus muertos, las hadas usualmente trataban su vida a la ligera. Ellas no temen a la muerte. En ese aspecto, Kutori no actuaba como un hada en ese momento. Ella tenía una razón para no morir. Un lugar al que ella necesitaba regresar.

“Pastel de mantequilla.” Ella murmuró, apretando sus puños.

“Bien, bien. Voy a hacer que comas tanto pastel que obtendrás acidez estomacal. ¿Lo entiendes? Será mejor que sobrevivas y regreses a casa”

Kutori recordó la promesa que habían hecho esa noche bajo el cielo estrellado. En ese momento, ella tomó una decisión. No importaba si no se le permite vivir mucho tiempo. No importa si ella no puede volverse un adulto junto a él. Debía aceptarlo. Después de todo, era su culpa por nacer hada, como alguien sin suerte estaba satisfecha de la trágica estúpida espada.

Pero aun así, ella tomó una decisión. Quería vivir en ese efímero sueño por un poco más. Incluso si el mundo termina. Hasta el último momento antes de que todo se viniera abajo, ella estaría viva.

“¡Bien! ¡Hagámoslo!”

Reuniendo la mayor motivación como le fue posible, Kutori golpeo al aire con su puño.

Después de eso, fue a la batalla.

El sol se ocultaba, subía, y se volvía a ocultar, repitiendo el mismo círculo una y otra vez.

La desesperación descendía sobre el campo de batalla.

Se tomó muchas formas: un hombre enorme, sin rostro cuyo cuerpo era una masa de hiedra negro, el Teimerre renacía de la muerte 216 veces, el cascarón de la bestia se había reunido con la muerte 217 veces, subía la forma 218. Y al final, de la cuna emergió algo nuevo.

“¿Otro Teimerre…?” Un Reptrace murmuró, estupefacto para continuar con su deber de artillería.

“No.” Nephren, cansada casi al punto de colapsar, respondió entre sus rápidas respiraciones. “La alarma solo detecta un Teimerre, y siempre son precisas acerca de ellos. Significa que debe ser algo más.”

“¡Pero nuestros cañones no tienen efecto! ¿¡Cómo podría no ser un Teimerre!?”

“Entonces significa que… es otra, ¿una ‘bestia’ desconocida?”

“¿¡Por qué diablos esa cosa salió aquí!?” Aiseia grito, medio llorando y medio riendo.

La batalla se había prolongado por mucho; cada soldado en el campo sufría de una severa fatiga. Por días, no hicieron más que matar al Teimerre, cada vez se decían que sería el último. Pero no fue así. Los soldados Reptrace también empezaron a escasear las municiones de sus cañones.

Con el final a la vista, la motivación había empezado a hundirse. Añadiendo a otro enemigo como golpe final. El ánimo de todos estaba siendo aplastado con esa llegada inesperada. Ellos repitieron el mismo pensamiento en sus mentes, pero no se atrevían a ponerlo en palabras.

No podemos ganar.

“Retirada.” Lo ordeno la voz amarga de Limeskin. 

“Veinte minutos desde ahora, desplieguen la barrera alrededor de la isla. Al mismo tiempo, envíen advertencias a las islas cercanas. Fallamos en eliminar al enemigo. La 15ava Isla ahora es territorio de las ‘bestias’. Toda la vida cercana está en peligro.”

“¡No, no, no, no, no podemos hacerlo! La única razón porque Regul Aire continúa existiendo es porque las Bestias no pueden volar, ¿no? ¡Si dejamos que hagan su nido aquí, es todo!” Aiseia protestó.

“Por supuesto, tienes razón. Por lo tanto tenemos que hundir la isla lo más rápido posible. Sin embargo, esta isla es grande. Los hombres que tenemos no son suficientes. Debemos reunir todo el poder en Regul Aire. Esta es una carrera contra el tiempo.”

“…Solo para comprobar, ¿qué pasa si perdemos esa carrera?”

“¿De verdad quieres escucharlo?”

“Ah… tal vez no. Olvídalo.” Aiseia se tapó lo oidos y sacudió su cabeza.

“- Es mi culpa.” Murmuró Kutori. Su cara estaba pálida como un fantasma. “Podría detenerla sola si me volvía berserk. Debido a mi egoísta deseo de vivir, nos metimos en este lio“

“Te equivocas.” Inquirió Nephren. Ella se puso en cuclillas en el suelo, tan cansada que no podía mantenerse en sí. “Es sólo que tomamos en cuenta a un Teimerre. Incluso si te volvieras berserk, apenas matarías a uno, dejando la segunda Bestia atrás. Entonces tendríamos que enfrentar a ese enemigo desconocido sin ti. Esa situación sería peor que en la que estamos.”

“Ah… es cierto. Este momento es muy malo, pero supongo que es el mejor de los peores, ¿Sabes?” La expresión de Aiseia era más sombría de lo que había sido antes.

“… ¿Eso es cierto?” Kutori seguía sin creer en la lógica de Nephren.

“Sí.” Nephren lo declaró fuerte. “Esta batalla era una que no podíamos ganar desde el comienzo. Ahora tenemos que pensar en cómo hundir la isla.”

“Eso también es cierto.” Limeskin asistió. “Juntar a todos los hombre de la Guardia Alada tomaría al menos 10 noches, eso sí nos apresuramos. Pero si no hay daño en otra isla en ese tiempo, entonces el capullo de la canción de nuestra victoria empezaría a ser visible.”

“…Eso suena poco probable. Incluso si la Bestia decide mantener un perfil bajo durante diez días ¿Se puede garantizar que seamos capaces de hundir la isla con todos esos hombres?”

“Es cerca del 20% de oportunidad.”

“Ha, ha… ha. Bueno, al menos eres realista. Esos números no suenan muy prometedores.”

“Para nada.” El general Reptrace rió.

Ah, así que esto es lo que pasa, pensó Kutori. El mundo podía terminar. Su mente acepto esa afirmación más fácil de lo que esperó. Esa conclusión no disparo sentimientos de ansiedad o negación en ella. Era como si algo siniestro empezó a salir detrás de ella desde su nacimiento y finalmente despertó y se postraba en su hombro. El mundo siempre estaba al borde de la destrucción. El final que ellos habían estado deteniendo finalmente se acercaba a ellos. Eso era todo.

No había que lamentarlo. Al final, todo el mundo va a morir de todos modos. Nada quedaría luego de eso. Nadie dejaría el sentimiento de soledad o tristeza. Si ese es el caso, es ir al momento final con un corazón en paz seguramente sería lo mejor. El pánico no haría mejor las cosas.

“¡Espera, no!”

Kutori fuertemente tomo el broche a su pecho. No había de olvidarlo. Ella tenía una razón para vivir y regresar a casa. Hasta que su estómago estuviera lleno de pastel de mantequilla de la victoria, no podía morir. Hasta aceptar ese propósito tonto, necesitaba vivir, incluso si significaba tragar lodo. Bueno, parecía como si tuviera bastante vida por delante.

Un barco que oscila.

-El intruso otra vez. Si Kutori bajaba su guardia un poco, sería bien apoyada, apuntando a tomar su vida. Es molesto. Tal vez era la más débil, siendo una existencia tan inestable como un hada, pero no le importaba. Estaba viva. Viva y luchaba para tomar la felicidad. Ella no dejaría que la alejaran por un niño que murió hace tanto.

Al tomar su decisión, un pensamiento flotó de su cabeza: el plan no era bueno. Si ella se calmaba un poco y pensaba en ello, probablemente le vendrían mejores opciones. Pero no había tiempo, lo que significaba que cualquier plan que pensara sería el mejor plan. Todo lo que necesitaba era llevarlo con un poco de determinación.

La renuncia y la determinación son esencialmente la misma cosa. Ambos se refieren a una decisión de sacrificar algo importante con el fin de alcanzar una meta.

Eso es. Con orgullo y confianza, ella se rindió. Ella arrojaría algo importante con tal de tener esa felicidad. Justo ahora, eso es lo que necesitaba hacer.

Lentamente, tomo un profundo respiro. Entonces, lentamente, exhalo.

“¿Kutori?” Nephren la llamó. El comportamiento de Kutori era extraño para ella.

“Primer oficial, tengo un plan. Por favor empiece la retirada ahora.” Ignorando a Nephren de momento, Kutori le hablo a Limeskin mientras miraba a la Bestia. “Ren, Aiseia. Necesito de su ayuda un poco. Ya que pueden volar no debería ser problema si les dejo el reto a ustedes.”

“¿Qué planeas hacer?”

“Creo que partiré en dos la isla.” Kutori lo dijo y blandió la espada en su mano derecha.

Las numerosas fisuras en el cuerpo de Seniolis empezaron a abrirse. Una ligera luz señalo la estimulación de Venom vertiéndose del mango. Las Kaliyons eran hechas para ayudar a los débiles a resistir la abrumadora fuerza. Para cumplir eso, utilizaban el poder de quien las tocara. Cuanto más fuerte sea el oponente, más fuerte seria el Kaliyon. Y en este momento delante de sus ojos estaba un extraordinariamente poderoso enemigo que amenaza con destruir toda la Regul Aire.

“Bien, hagámoslo.”

Es cosa de segundos antes que el 218 Teimerre terminara de renacer.

Kutori golpeo el suelo. El Venom se encendió en su cuerpo mejorando su concentración y el tiempo fluyo lento. Dentro de su ahora descolorido mundo, ella aplasto los muros de aire que bloqueaba su camino y cerro la distancia entre ella y su oponente casi instantáneamente.

Una masa de cepas de hiedra fue a contraatacar. Kutori con cuidado observo a los 87. Había muchos, pero la mayoría andaba de fanfarrones para intimidarla y no eran una amenaza real. Cerca de 65 solo golpearon el suelo sin que ella tratara de esquivarlos. El problema era los otros 22. Ocho apuntaban a sus piernas, tratando de inmovilizarla, 6 apuntaban a sus brazos y espada, tratando de desarmarla, y los otros estaban apuntando a su cabeza y pecho, tratando de robar su vida. Mirando uno a uno, ella podía decir que sus trayectorias no eran muy precisas, pero el número total de cepas era imposible para tratar de esquivarlos todo. Usualmente, sería mejor evitar una herida falta y solo pensar cómo presionar el ataque. Sin embargo, eso no era suficiente para ella justo ahora.

Primero, cortó las cepas que apuntaba a sus pies. Al contacto, Seniolis respondió con la magia que fluía en el interior. La luz que emitía de las fisuras en la espada crecía en brillo. Los pensamientos y sentidos de Kutori pasaban más rápido, comprándole una fracción de segundo. Pero eso era todo lo que necesitaba. Balanceando a Seniolis una vez más, corto a los cinco que apuntaban a sus brazos.

Una rana con siete ojos.

El invasor también se aceleró. Kutori no tenía tiempo para eso, así que trato de dar lo mejor presionando su mente. Las cinco cepas fueron cortadas apasionadamente con Seniolis.

Un león tragando a una culebra. Una pila de monedas.

Ahora estaba aclarado y se repetía. Todo lo que necesitaba hacer era que Seniolis contactara con nada y todo a su alrededor. El poder que se adquiría comprando tiempo para el siguiente paso.

Una montaña sobre el cielo. Una ciudad rural en la lluvia. Dulces dentro de un tazón pequeño.

La distancia bajo a cero. Kutori bajo a Seniolis directamente sobre la masa de hiedra justo en frente a sus ojos. La espada envío a volar muchas cepas, perforando a través del nudo principal, entonces fue directo al suelo de la 15ava Isla Flotante.

Un letrero en llamas. Un arcoíris redondo. Castañuelas tocando ruidos aleatorios. Un gato dorado y uno plateado. Una rueda girando. Un cuchillo sin mango. Una bolsa tan grande como una montaña. Un hombre sobre el techo de una torre.

Seniolis rugía en respuesta a la voluntad de Kutori. La abrumadora cantidad de Venom ignoro a la Bestia y se concentró en la punta de la espada, que ahora perforaba profundamente en la tierra.

“Toma…”

Todo el cuerpo de Kaliyon brillaba, a partir de la empuñadura y bajaba hasta la punta.

“… ¡¡Ese!!”

El suelo aspiro toda la luz que radiaba de la espada.

Un corto silencio le precedió.

Entonces, un profundo trueno. Una rajadura emergió del suelo, rápidamente empezó a esparcirse como una telaraña hasta cubrir toda la isla. La luz en las fisuras, empezó a abrirse más. La isla se agrieto. Empezó a caer.

En un desesperado intento por salvarse, la Bestia ató sus cepas a las rocas cercanas que encontró. Pero no sirvió de nada. La Bestia, junto con las rocas tomadas y toda la isla en sí, empezaron a descender rápidamente al vasto continente debajo. Kutori sintió que escuchó un grito. Por supuesto, sabía que era su imaginación.

“¿¡Q-Qué crees que estás haciendo!?”Aiseia gritó.

Extendió sus ilusionarías alas, voló a Kutori, quien seguía en la Bestia, usando la última reserva de poder. Aiseia la agarro antes que fuera tarde. Mientras se retiraban, Nephren quitó las capas que las atacaban por la espalda.

“Qué imprudente…”

Se detuvieron y giraron cuando llegaron a una altura fuera del alcance de la Bestia. La 15ava Isla Flotante se hacía pedazos y caía ante sus ojos. La isla, la que Limeskin dijo que solo tenía 20% de oportunidades de caer cuando el bombardero de toda la Guardia Alada golpeara, había sido rota en cuestión de segundos con sólo una Kaliyon.

“Kutori, ¿Puedes escucharme?” Aiseia pregunto, sosteniendo el cabello del hada azul en sus brazos.

“Nn… Estoy bien, puedo escucharte.”

“¿Sabes lo que hiciste?”

“Sí… está bien… lo recuerdo.”

“¡No está bien! ¿¡Olvidaste en qué tipo de situación estás!? ¡Te dije que el invasor se acelera si haces algo loco, ¿verdad?! ¡Haciendo algo así el resultado será el de acortar tu tiempo de vida, ¿sabes?!”

“Está bien… Está bien.” Kutori lucía unos ojos rojo puro y sonrió débilmente. “Prometí regresar a casa.” Su sonrisa parecía como si desaparecería en cualquier momento. “Regresaré a casa con la cabeza en alto y le reportare a Willem: Fui capaz de sobrevivir por ti. Pero no sé qué pasará conmigo de ahora en adelante, así que quédate a mi lado y enséñamelo para siempre.” Ella rio.

“…Ah, pero supongo que mantendré en secreto al invasor de él. Definitivamente se preocupara demasiado si lo escucha. Quiero que siga como es. Un poco distraído a veces, pero siempre genial y confiable.”

“¡Aghm bien bien, estás empezando a sonar espeluznante!” Aiseia abrazó el delgado y precioso cuerpo de su amiga con la fuerza que todavía permanecia en su interior.

“Ow, eso duele, Aiseia.”

“Es la prueba que sigues viva. Sopórtalo.”

Kutori dejo de resistirse y dejo relajar su cuerpo.

Ella prometió regresar a casa. Ella podía vivir mientras se aferrará a esa promesa. El problema era lo que seguía. Luego de cumplir su promesa, cuando ella ya no tuviera a que aferrarse más, ¿Qué pasaría con ella?

Aiseia no lo pregunto, y Kutori no respondió. Ella no quería saber la respuesta. Ella quería seguir apartando los ojos de esa pregunta hasta que el momento llegara cuando ya no pudiera huir.



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