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Atrapados en el tiempo, Capitulo 41


Innumerables motivos enfrentados


El principio de este bucle difería poco del anterior- se subió al tren a Cyoria con Kirielle, la entretuvo con hechizos mágicos y relatos de sus aventuras disfrazados (y más que un poquito embellecidos) para evitar el aburrimiento, y hasta le habló a Ibery un poco. Solo un poco, igual- no estaba terriblemente interesada en él esta vez, ya que había terminado de contarle historias a Kirielle para cuando llegaron a Korsa, y no demostró ninguna habilidad mágica asombrosa mientras ella estuvo en el compartimiento.

“Aquí estamos,” dijo Zorian, saliendo del tren y ayudando a Kirielle con su equipaje a través de la puerta del vagón del tren. Era un poco adorable como insistía en llevar su equipaje ella sola, pero sabía por reinicios previos que esta resolución no le duraría mucho. Bueno, lo que sea, le dejaría vivir en negación por ahora. “Bienvenida a Cyoria, mi hermanita más querida.”

“Soy tu única hermana,” le respondió, sus ojos curiosos mirando alrededor de la estación de trenes masiva en la que se encontraba.

“Sabes que digo la verdad, entonces,” dijo Zorian blandamente.

Kirielle lo ignoró a favor de estudiar los frentes coloridos, el enorme reloj colgando del techo de la estación de trenes, y las masas de gente fluyendo por todo el lugar. A decir verdad, estaba manejando la vista mucho mejor que Zorian lo hizo cuando desembarcó en Cyoria por primera vez.

“Grande,” concluyó eventualmente.

“Cyoria es una gran ciudad y un centro de transporte importante,” dijo Zorian simplemente. “Tiene montones de trafico.”

“¿Te molesta si miramos un poco la zona?” preguntó Kirielle.

“¿Quieres decir mirar las tiendas por chucherías interesantes?” adivinó Zorian. Ella le hizo una mueca. “Seguro, podemos hacer eso. Pero solo te compraré un souvenir, y nada muy ridículo.”

“¿Qué califica como ‘muy ridículo’?” preguntó ella, mirando los frentes de las tiendas especulativamente.

“Usa tu sentido común,” le dijo Zorian inexpresivo. Como si fuese a meterse en un juego de definiciones con ella. 

“¿Y si no estoy segura sobre algo?” propuso ella.

“Pregunta,” le devolvió inmediatamente. 

Probablemente podría comprarle cualquier cosa que mirase, especialmente considerando que iba a recibir una infusión masiva de dinero en los siguientes días, pero no pensaba que era una buena idea alentarla a ser excesiva así. Kirielle nunca había tenido mucho control para empezar, y le daba escalofríos pensar lo que podría pasar si decidía complacer sus caprichos demasiado.

Durante la próxima hora y media, Zorian simplemente siguió a Kirielle alrededor mientras ella volaba de una tienda a la otra como una mariposa tambaleante, siguiendo ningún patrón que él pudiese discernir. Aunque bueno, no era como que de verdad puso mucho esfuerzo en resolver eso- pasó su tiempo más que nada practicando su sentido mental, intentando procesar la información que obtenía de las multitudes a su alrededor. Grandes y densas multitudes como la de la estación principal de trenes de Cyoria aún tendían a arruinar su sentido mental, reduciendo su retroalimentación a un borrón incomprensible y nuboso de emociones y extrañas señales. Se estaba volviendo mejor en agarrar mentes específicas de esa neblina de fondo, de todas formas. Practicó el procedimiento a través de seguir constantemente la mente de Kirielle, volviéndola una especie de ancla telepática, y a partir de ahí intentar elegir las mentes de personas cualquiera en la multitud para obtener una mejor idea de ellos. Era un trabajo lento y molesto, pero estaba cansado de tener su empatía y sentido mental efectivamente apagados cada vez que se encontraba con una multitud. 

Al final terminó eligiendo un globo de nieve. La verdad, era un globo de nieve muy lindo- la pequeña casa y los árboles dentro de él eran increíblemente detallados y bien hechos, casi como si alguien hubiese literalmente achicado una casa y sus alrededores inmediatos y los hubiese puesto en una esfera de vidrio. Claramente algún tipo de magia bastante sofisticada había sido usada para producir la cosa, aún si el producto final era completamente mundano a su sentidos, y tenía un precio acorde… pero era mejor de lo que Zorian había temido así que lo compró sin queja alguna. Ociosamente, se preguntó si sus propias habilidades de alteración eran lo suficientemente buenas como para producir un globo como ese…

Con la cacería de chucherías de Kirielle terminada, se dirigieron a la plaza principal y su fuente, justo como habían hecho en el anterior reinicio. A diferencia del otro reinicio, Zorian los llevó a través del parque desde el principio- la verdad no había ninguna necesidad de que se encontrasen con el enjambre de ratas cráneo. Muy al contrario, era un riesgo innecesario e inaceptable, viendo cómo la mente de Kirielle estaba completamente indefensa y siempre estaba la posibilidad de que las ratas se dieran cuenta de algo importante o que les llamase la atención a partir de los pensamientos errantes de Kirielle. 

Resultó que ese había sido un cambio algo importante. Ya que nunca había visto a las ratas cráneo, Kirielle obviamente no le podía contar a Rea sobre ellas, así que el tema nunca surgió. Y aparentemente había subestimado enormemente tan solo cuanto había perturbado a Rea en su anterior primer encuentro, porque quedarse callado sobre los terroríficos poderes de lectura de mentes de las ratas puso a Rea mucho menos en guardia a su alrededor está vez… al igual que mucho más insistente de que se quedan un rato. Hmph. 

Dejó que Rea y Kirielle lo ‘convencieran’ de retrasar su partida. Hasta donde podía ver, este era el mejor momento para encontrar algo en la mente de Rea, antes de que tuviese tiempo de ponerse sospechosa de él, y él tenía toda la intención de aprovecharlo. 

“¿Un estudiante de la Real Academia de Cyoria? Un lugar muy prestigioso donde estudiar para un chico proveniente de un pequeño pueblo rural, si me permiten decirlo,” remarcó Rea. “No que haya nada malo con ser de un pequeño pueblo rural- somos de uno nosotros, después de todo- ¿pero no es que la Real Academia de Cyoria solo acepta los más, em…?”

“¿Solo los más talentosos o los bien conectados?” adivinó Zorian. Era lo que la mayoría de la gente que no estaba envuelta personalmente con la institución pensaba, después de todo. Viendo a Rea asentir en concordancia, continuó. “La verdad no. El proceso de admisión es una combinación de que tan bien te va en los exámenes de ingreso, si recibiste una recomendación de parte de algún miembro del personal de la academia o alguien más adecuadamente famoso, y si negarte admisión ofendería a alguien particularmente poderoso o influencial. Básicamente, siempre y cuando puedas pagar la cuota de admisión y te vaya bien en los exámenes de ingreso, estás garantizado a entrar.”

“¿Es así como ingresaste tu?” preguntó Rea curiosamente.

“Estuve en los mejores 50 basado en los resultados de los exámenes,” dijo Zorian orgullosamente. Había sido el número 48, pero no iba a mencionar eso.

“Mi hermano es muy talentoso,” dijo Kirielle de repente. “Pero, um, también probablemente lo aceptaron por nuestro hermano Daimen. O al menos eso es lo que madre dijo que pasó.”

“¿Qué?” preguntó Zorian monótonamente. 

“Umm…” balbuceó Kirielle. “Por favor no te enojes porque madre me dijo que no te cuente esto porque te enojarías conmigo pero madre dijo que tu y Fortov solo fueron aceptados tan fácilmente porque Daimen se volvió tan grande y exitoso…”

“Daimen no tuvo nada que ver con eso,” dijo Zorian, rechinando sus dientes con molestia. “¡Obtuve resultados tan buenos que mi admisión nunca fue cuestionada! Madre está, como siempre, atribuyendo todo lo bueno que pasa en el mundo a Damien y juntándome a mi con ese patán de Fortov para-” 

“Le creo, señor Kazinski,” lo interrumpió Rea. “Cálmese. No hay razón para agarrársela con su hermanita de esa forma.” 

“Cierto, perdón,” dijo Zorian, con un poco más de amargura de lo que pretendía.

Hubo un pequeño e incómodo silencio por unos segundos. Genial. Qué encantador que estuviste ahí, Zorian.

Maldición, ¿por qué dejó que esto lo afectara de ese modo?

“¿Así que, puedo asumir que su hermano es ese Daimen Kazinski?” pregunto Rea finalmente. “¿El famoso?”

“Sí,” exhaló Zorian. “El famoso.”

“Espera, ¿tu otro hermano es famoso?” pregunto Nochka a Kirielle inocentemente. “¿Por qué?”

“Cosas,” se encogió de hombros incómodamente Kirielle, añadiendo nada más al tema. Probablemente estaba intentando no hacerlo enojar aún más al continuar la discusión. 

“Daimen es un ‘arqueólogo aventurero’,” dijo Zorian, haciendo su mejor esfuerzo por reprimir su molestia con toda la cosa. “Lidera excursiones a áreas peligrosas en busca de artefactos perdidos y ruinas. O hasta plantas exóticas y criaturas mágicas, aunque eso debería técnicamente estar fuera del alcance de la arqueología. Ha sido muy exitoso con esto, así que obtiene montones de atención de la gente.”

Ahí. Era una explicación algo incompleta, sí, pero no era realmente engañosa ni nada. Con un poco de suerte sería suficiente.

“No he escuchado nada de él por más de un año ya,” remarcó Rea.

“Está en Koth,” dijo Zorian. “Aparentemente encontró algo muy importante en la jungla, pero ha estado muy reservado al respecto. Estoy seguro que escucharas todo sobre eso cuando finalmente se digne a descubrirlo al mundo.”

Afortunadamente, el tema de conversación se alejó de Daimen en ese punto. Zorian decidió aprovecharse de la naturaleza un tanto personal de las preguntas de Rea para preguntar sobre algunos detalles personales de su parte. Su historia era funcionalmente idéntica a lo que le contó en el reinicio anterior, pero sus pensamientos superficiales eran mucho más fáciles de leer esta vez, ya que no tenía razón para defender sus secretos de un enjambre de ratas lectoras de mentes y compartidoras de pensamientos. 

Sus pensamientos superficiales le contaron una historia interesante. Por un lado, Sauh no era un shifter gato. Solo Rea y Nochka lo eran. Rea había sido una criminal, pero entonces conoció a Sauh y decidió dejar esa vida tras ella. Qué… romántico. Excepto que ni los previos asociados de Rea ni el resto de la gente del pueblo estaban dispuestos a dejar que Rea olvidase su pasado, así que la familia agarro sus cosas y se fue a un lugar donde nadie supiera quiénes eran y pudiesen empezar de cero. Donde Nochka pudiese crecer sin el pasado de su madre saboteándola en cada esquina. 

Maldición, de verdad se estaba empezando a enojar por lo que el Culto del Dragón Debajo tenía preparado para ellos… no pensaba que podría mirar fríamente como los padres de Nochka eran asesinados y ella misma secuestrada. Aunque, pensándolo ahora, no era un problema tan grande en este reinicio en particular- su lectura de recuerdos aún no estaba ni cerca para obtener muchos resultados de los miembros más altos del culto, aún si los pudiese rastrear al seguir los movimientos de Nochka. ¿Y quién dijo que era siquiera capaz de prevenir su secuestro en un primer lugar? No era como que tenía un plan infalible para pararlo, después de todo- si su secuestro procedía en un horario diferente al del reinicio anterior, básicamente tendría que monitorear a la familia Sashal día y noche para interceptarlo. 

Decidió poner su plan original en espera por ahora y ver cómo se desarrollaban las cosas. Quién sabe, capaz el último reinicio había sido una excepción y el secuestro de Nochka no era algo que los cultistas hicieran rutinariamente en todos los bucles. Aún así, tendría que poner algún tipo de rastreador en ella, solo por si acaso…

Para cuando terminaron de hablar, la lluvia ya había empezado a caer fuertemente afuera. Rea intentó argumentar que deberían quedarse a esperar por un rato hasta que se aliviase, pero Zorian sabía que eso no iba a pasar por un tiempo y se rehusó. Se envolvió a sí mismo y a Kirielle en un escudo de clima para bloquear la lluvia y saludó a la familia Sashal.

Lo consideró una prueba de su crecientes habilidades y reservas de maná el que su escudo se sostuviera durante todo el trayecto, permitiendo que llegasen al lugar de Imaya completamente secos.

* * *

Los días siguientes fueron bastante rutinarios- fue a Knyazov Dveri para obtener grandes cantidades de maná cristalizado, vendió dichos cristales en varios negocios en Cyoria por grandes sumas de dinero, aceptó la oferta de Taiven de unirse a su equipo en sus misiones para matar monstruos, y testeó si los cuadernos que había guardado habían sobrevivido el reinicio (lo habían hecho). 

Con el inicio de clases el lunes, de todas formas,  Zorian decidió salir de su zona de confort un poco e inició contacto con uno de sus compañeros. Específicamente, Raynie. Estaba investigando a los shifters, después de todo, y se suponía que ella misma era una shifter lobo. ¿Capaz sabía alguna información crucial? No hacía daño preguntar. 

Había un gran y obvio problema con la idea, sin embargo- Raynie obtenía un montón de confesiones de amor e invitaciones a citas de parte de sus muchos fans enamorados, y probablemente asumiría que su intención de hablarle sería más de lo mismo. Y ella no estaba interesada en el amor o en salir con alguien, lo dejó muy en claro a través de los años. ¿Cómo podía asegurarse de que su intento de hablarle no terminaría en un malentendido?

Agonizo por un día entero sobre qué método usar para acercársele, antes de decidir que estaba siendo estúpido. ¿Y qué si pensaba otra cosa cuando le pedía hablarle? Aunque ella categóricamente rechazaba a todos los hombres que intentaban cortejarla, sus rechazos siempre habían sido educados y no-violentos hasta donde él sabía… excepto por esa vez que le dio un puñetazo a un chico en la cara, pero todos estaban de acuerdo en que el chico había sido un poco más manoso de lo que era propio. El punto era, él podía acercársele directamente antes de clases y pedirle tener una charla, y lo peor que podría llegar a pasar sería que ella le diga que se pierda sin escucharlo. Difícilmente el fin del mundo, y con el bucle temporal él tendría una oportunidad de intentar nuevamente con una estrategia diferente en el siguiente reinicio.

Lo peor no paso, de todos modos. Cuando Zorian le pidió hablar después de clase, Raynie simplemente dejó salir un pequeño suspiro y le dio una persistente mirada al techo, como si preguntándole a los dioses que había hecho para merecer esto, antes de aceptar su petición. 

La clase termino, y el aula se vació gradualmente hasta que solo quedaron Zorian, Raynie y Kiana. ¿Por qué estaba Kiana allí? Demonios si Zorian supiera, pero su presencia era claramente intencional de parte de Raynie así que optó por no decir nada. ¿Sabía Kiana que su amiga era una shifter? Si no, entonces abarcar el tema en frente suyo probablemente no era algo que Raynie apreciaría. 

Qué molesto. 

“Perdón por esto,” dijo Raynie. “Sé que probablemente querías que fuese algo privado, pero Kiana insistió en quedarse también, y, bueno…”

Se encogió de hombros impotentemente. Sonaba honestamente compungida, y si él fuese incapaz de sentir las emociones de los demás, probablemente le hubiese creído, también. Le dio una mirada a Kiana, y ella rápidamente se enderezó y frunció el ceño. Probablemente estaba intentando verse intimidante o algo así. Sus emociones reales eran una mezcla de aburrimiento e impaciencia, sin embargo- ella probablemente consideraba todo esto como una molestia enorme. 

Zorian casi esbozaba una sonrisa ante toda la situación. Lo gracioso era que si le fuese a pedir salir a alguien, probablemente sería a Kiana, no Raynie. Había tenido sus ojos un poco en ella antes de quedarse atascado en todo el tema del bucle temporal, de una forma fantasiosa y despreocupada. Si recordaba correctamente, Zach lo pescó mirándola una vez, en ese fatídico primer reinicio. Una parte de él quería invitar a Kiana a salir justo ahora, tan solo para ver como las dos reaccionarían a tal desarrollo. 

Pero no, eso solo sería entretenido por un corto tiempo y después tendría que vivir con todo el drama que eso crearía por el resto del mes. Además, sus razones para gustar de Kiana eran extremadamente superficiales y basadas enteramente sobre su aspecto- sentía que era igual de hermosa que Raynie, y prefería su cabello negro al rojo de Raynie. Eso era todo, de verdad. Por todo lo que él sabía, su personalidad podría ser absolutamente atroz.

“Si estás bien con su presencia, entonces yo también,” dijo Zorian. “Eso dicho, ¿te importaría si pongo una burbuja de privacidad a nuestro alrededor? Neolu y compañía están detrás de la puerta, intentando escucharnos a escondidas y creo que todos estaríamos más felices si no escucharan esto.”

“Ugh,” gruñó Raynie, levantándose de su asiento y marchando hacia la puerta. “No hay necesidad de eso. Volveré en un momento.”

A través de su sentido mental, Zorian podía sentir a las cuatro señales mentales de sus espias huir ante la aproximación de Raynie. Ya estaban por la mitad del corredor para cuando ella abrió la puerta, y en menos de un minuto Raynie había vuelto a su asiento.

“Bueno entonces,” comenzó ella, “ahora que la brigada de espías se fue, finalmente podemos terminar con esto. ¿De qué quería hablarme, señor Kazinski?” 

“¿Sabe Kiana sobre los shifters?” preguntó Zorian.

Evidentemente sabía, si su reacción sorprendida era alguna indicación.

“¿Qué?” tartamudeó Raynie. “¿Cómo sabes de eso?”

“Le pedí a un erudita llamado Vani que me contase sobre shifters y-”

“¿Vani de Knyazov Dveri?” preguntó Raynie, interrumpiéndolo. “¿No se supone que eres de Cirin?”

“Lo soy,” confirmó Zorian. “Eso no significa que tenga prohibido visitar Knyazov Dveri dada la ocasión. Tengo amigos allí.”

“Por supuesto que los tienes,” exhaló Raynie. “Mira… Zorian. Mantuve esto un secreto por una razón.”

Zorian asintió en acuerdo. “Por eso pregunté si Kiana sabe.”

“Sé,” intervino Kiana, cruzando sus brazos frente a ella. “Y seré caritativa y asumiré que lo mantendrás un secreto, como yo he hecho, a pesar de ser amigo de ese chismoso de Benisek. Así que, ¿qué exactamente es lo que quieres de Raynie, de todos modos?” 

“Me hice conocido de un par de shifters gato, y quisiera escuchar una opinión de otro shifter sobre cosas relacionadas a eso,” dijo Zorian. “Supuse que le preguntaría a Raynie primero y vería si estaba dispuesta a responder algunas preguntas.”

Hubo un breve silencio mientras las dos chicas digerían esto.

“Yo… uh… esto es un tema muy pesado para un periodo libre,” decidió Raynie. “Nuestra siguiente clase va a empezar dentro de poco.”

“Bueno, sí,” estuvo de acuerdo Zorian. “No tiene que ser ahora. Solo quiero saber si siquiera estás dispuesta a ayudarme.”

“Supongo que lo haré,” dijo Raynie despectivamente. “Mi mayor preocupación con hablar sobre shifters siempre ha sido el no querer que los demás sepan que soy una para empezar, y eso parece no ser algo evitable contigo ahora. Además, si vas a juntarte con gente como los shifters gato, vas a necesitar algunos consejos. Sin animo de ofender a tus nuevos conocidos, pero los shifters gatos tienden a ser desagradables sujetos.”

“Escuché un par de rumores sobre eso,” admitió Zorian. “¿Cómo va a funcionar esto, entonces?”

“No lo sé,” admitió Raynie. “Voy a tener que pensarlo. Me has emboscado de la nada con esto. Te diré cuando haya pensado de un tiempo y lugar.”

“No nos contactes, nosotras te contactaremos,” resumió Kiana.

Y entonces se quedaron sin tiempo y terminaron la reunión a favor de irse corriendo a su siguiente clase. Al final, Zorian estaba satisfecho con los resultados… aún si las miradas y susurros de sus compañeros le decían que habían notado la interacción y que los efectos secundarios resultantes aún tenían que ser determinados.

* * *

Raynie no parecía estar apurada en organizar una reunión con él después de su charla, pero Zorian no tenía ningún problema con eso. No era nada urgente, y él tenía suficientes cosas con las que ocuparse mientras tanto.

En el momento, eso significaba escarbar el asentamiento araneo por alguna pista sobre donde guardaban su tesorería. No estaba teniendo mucho éxito con eso aún, pero tampoco había esperado tener suerte tan pronto- sería una tesorería secreta muy terrible si solo tomaba un día de búsqueda dedicada para encontrar.

Zorian merodeaba los túneles del asentamiento, su sentido mental esforzándose en un intento de detectar algunos de los aranea machos sobrevivientes escondiéndose en algún lado. No pudo encontrar a ninguno. El asentamiento araneo era una tumba silenciosa, cuerpos inmóviles de arañas gigantes dispersas por toda su expansión e imperturbadas por carroñeros debido a las protecciones que las aranea habían puesto sobre el lugar. Ocasionalmente su sentido mental detectaba una signatura mental, pero inevitablemente terminaba siendo algún habitante de la Mazmorra intentando escabullirse a través de las protecciones del asentamiento o algunos de los pocos sobrevivientes machos.

No que los últimos fuesen completamente inútiles- aunque solo sub-sapientes, seguían siendo representativos de cómo eran las aranea, y no tenían las defensas mentales que las hembras poseían. Zorian se aseguró de capturar a todos los que encontró para leer sus mentes en busca de información sobre la ubicación de la tesorería- más por deseo de practicar su lectura de recuerdos en algo relacionado a las aranea que por alguna verdadera esperanza de que supiesen algo.

Aunque tenía que decir que los machos eran mucho más inteligentes de lo que Zorian pensó que serian, considerando lo que le habían contado las araneas hembras- eran en realidad más cercanos a animales tales como cuervos o cerdos que algo tonto como un caballo o un perro. Tres de ellos hasta  trabajaron juntos para tenderle una emboscada, y Zorian solo apenas evitó ser mordido por uno de ellos.

Las aranea eran sólo débilmente venenosas, acorde a lo que ellas le habían dicho, pero preferiría no tentar su suerte de ese modo. 

“Maldición,” exclamó Zorian. Nada, ni siquiera una pista de donde debería seguir buscando. “Eso es todo, termine por hoy. Kael, ¿ya estas con tu examinación?”

Kael movió su atención del inmóvil y enroscado cadáver de una desafortunada aranea hacia él, su mente lentamente cambiando los engranajes de trabajo concentrado hacia algo capaz de mantener una conversación.

“¿Hmm? Oh, eso,” murmuró Kael. “Sí, ya las chequee por magia del alma hace siglos. No puedo encontrar ningún rastro de magia del alma siendo usada en ellas. Para nada, y honestamente me está perturbando un poco. Si no me hubieses dicho lo que realmente pasó, hubiese asumido que estos cuerpos eran marionetas de carne extremadamente sofisticadas que nunca habían tenido un alma para empezar, no criaturas sapientes cuyas almas habían sido removidas de alguna forma. Acabo de terminar un escaneo médico más comprensivo, sin embargo, y no hay manera que estos cuerpos sean marionetas de carne. Estoy absolutamente desconcertado. Esto no parece como el resultado de ningún hechizo del alma que conozca.”

Maldición. De verdad había estado esperando que Kael pudiese encontrar algo.

“¿Realmente no puedes decirme nada más?” insistió Zorian. “¿Nada?”

“No. Bueno, capaz,” dijo Kael, titubeando. Zorian le instó a que continuase. “Mientras que mis escaneos médicos muestran que estas arañas en efecto murieron el primer día del reinicio, parece que murieron en algún punto después de las dos de la mañana.”

“Ah, ya veo a qué te refieres con eso,” dijo Zorian tras una corta pausa. “Eso implica que el bucle temporal empieza casi seis horas antes de que yo despierte.”

“Sí,” estuvo de acuerdo Kael. “No estoy seguro que tan útil eso es para ti, pero es interesante.” 

“Muy,” coincidió Zorian. “Especialmente si puedo encontrar alguna manera de despertarme al inicio del bucle en vez de cuando lo hago usualmente.”

Kael asintió con su cabeza antes de repentinamente chequear su reloj de bolsillo. “Ah, no me di cuenta que había pasado tanto tiempo. Le prometí a Kana que la llevaría al parque hoy, ¿crees que podríamos-?”

“Sí,” aseguró rápidamente Zorian. “Es por eso que te había interrumpido en un primer lugar. Tuve suficiente de este lugar por un día. Solo junta tus cosas y nos retiraré de nuevo al sótano.”

Cinco minutos después Kael y Zorian fueron transportados de nuevo al sótano de Imaya- o más bien, a la gran piedra que servía como ancla para el hechizo de retirada de Zorian. El hechizo de retirada se estaba volviendo rápidamente uno de los favoritos de Zorian, debido a su habilidad de evitar las muchas formas de interferencia mágica y protecciones anti-teletransporte. Sería aún mejor si mantener un vínculo de retirada con cada ancla no necesitase un costo de mana constante, pero no puedes tenerlo todo, supuso. Le dijo adiós a Kael, quien tenía sus propias obligaciones que atender, y se fue a buscar a Kirielle. 

La encontró en la cocina, contándole historias a Imaya y jugando con el golem en miniatura que había hecho para ella. Era un poco gracioso, nadie en la casa parecía darse cuenta tan solo cuanta plata y habilidad era necesaria para crear esa cosa- era solo una muñeca sofisticada para ellos, y apenas la miraron dos veces. Para Zorian, sin embargo, ese pequeño golem era muy especial por una simple razón: había creado su plano en el reinicio anterior.

Aunque Zorian había pasado un montón de tiempo en los reinicios jugando con fórmulas de hechizos y creación de ítems mágicos, la verdad era que había estado un poco reacio a realmente gastar su tiempo en ese campo ya que tenía que efectivamente recrear sus diseños puramente de memoria con cada reinicio. Mientras que eso era bueno en un sentido, ya que lo forzaba a re-evaluar y refinar sus diseños cada vez en vez de depender en diseños que ya sabía que funcionaban, el hecho de todo eso era que ralentizaba las cosas a un paso de caracol cuando se veía forzado a recrear todo desde cero una y otra vez. Había estado efectivamente limitado a objetos bastante simples, pero ahora que podía transferir cuadernos a través de reinicios, se había liberado de esas limitaciones y podía verdaderamente empezar a avanzar en el campo de estudio.

Saludó a Imaya, anunciando su regreso, y se giró hacia su hermanita menor.

“Hola, Kiri,” la saludó. “¿Estás lista para tu lección de magia?”

“¡Sí!” coincidió ella con entusiasmo.

“¿Eso significa que leíste los primeros tres capítulos de ese libro que te di?” preguntó Zorian.

“Err, sí,” coincidió ella, con mucho menos entusiasmo que antes. “Yo, ah, capaz haya saltado unas pocas partes.”

Zorian le dio una mirada conocedora. Tenía un sentimiento que si le preguntaba algo sobre lo que había leído, se encontraría con que ella había saltado más que ‘unas pocas’ partes. 

“Bueno,” le dijo, poniendo un pequeño cubo negro en la mesa frente a ellos. “Esto aquí es un cubo de absorción de maná. Su función es muy simple- absorberá todo el maná que dejes salir, después de lo cual las líneas talladas que ves en su superficie empezaran a brillar. Suena inútil, pero a magos principiantes como tu les cuesta sentir su propio flujo de mana, y por lo tanto no pueden realmente determinar si sus esfuerzos están logrando algún resultado. Esto te ayudará a mantenerte en un objetivo. Después, cuando empieces a extrudir mana fuera de tu cuerpo de manera fiable, podremos movernos hacia alimentar mana con propósito para construir un mayor control…” 

Kirielle tomó el cubo cuidadosamente en sus manos, como si tuviese miedo que fuese a morderla, y empezó a trazar las líneas talladas en su superficie con sus dedos.

“¿Tu también aprendiste con una de estas cosas?” preguntó ella. “¿Pensé que eso se hacía usando una de esas esferas de cristal que trajiste a casa después de tu segundo año?”

“Lo hice, pero descubrí que esas cosas no son realmente la mejor herramienta para el trabajo,” dijo Zorian. “Son producidas de forma masiva, con el ojo puesto en el precio en vez de efectividad máxima. Ese cubo que tienes en tus manos es un poco mejor que eso.”

“Oh,” dijo ella, dándole una mirada sorprendida. “¿Fue… costoso?” 

Bueno, técnicamente Zorian había producido el cubo por su cuenta, pero los materiales que uso no eran exactamente baratos…

“Sí, pero no te preocupes por eso,” dijo con descarte. “No me importa gastar plata en esto, siempre y cuando te tomes tus lecciones seriamente. Y, ¿Kirielle?”

“¿Sí?” preguntó con curiosidad.

“De verdad tienes que leer esos tres capítulos para nuestra siguiente lección, y apreciaría si no me mintieras de esa forma en el futuro,” le dijo.

Al menos tuvo la decencia de sonrojarse en respuesta.

* * *

La primer semana del reinicio había sido un gran éxito en los ojos de Zorian. Cierto, nunca se las arregló para encontrar la tesorería aranea, pero todo lo demás estaba procediendo sin complicaciones.

Túnica Roja nuevamente abandonó el darle información a los invasores, así que estuvieron tropezándose por todos lados como lo habían hecho en el reinicio previo. Está era la segunda vez que hacia eso, y eso era solo teniendo en cuenta los reinicios que Zorian sabía sobre el tema- probablemente había empezado mucho antes que esto. ¿Podía ser que Túnica Roja se había rendido completamente en apoyar a la invasión después de su confrontación? Eso era más que un poco extraño, considerando que tan dedicado había sido a ayudarlos antes. ¿Capaz apoyaba a la invasión principalmente como una forma de mantener a Zach ocupado con algo y enmascarar los temblores de sus propias acciones? Si era así, el hecho de que se reveló a sí mismo a Zach medio que haría tales trucos inútiles…

Más allá de su razón, la ausencia de Túnica Roja hacia las cosas muy convenientes para Zorian. El momento que se dio cuenta que Túnica Roja estaba nuevamente ignorando a los invasores, lanzó inmediatamente una serie de asaltos en los invasores y cultistas aliados que conocía. No encontró nada nuevo aún, pero cada inmersión de recuerdos que hacía lo llevaba un paso más cerca de abrir el paquete de recuerdos de la matriarca así que se consideraba a sí mismo exitoso por ese lado de todos modos. También exploró un par de caches de recursos de emergencia que había encontrado en el último reinicio, y hasta saqueó uno particularmente mal defendido. Ese particular cache contenía nada excepto por una gran cantidad de botellas de pociones sin etiquetar, lo que era un poco decepcionante. Se las dio a Kael para que viera si podía averiguar lo que eran y encontrarles un uso. Se sentiría un poco mal de aprovecharse tanto del chico morlock de esa manera, excepto que Kael de hecho parecía muy entusiasta sobre todo el trabajo que le estaba mandando Zorian, así que Zorian supuso que estaba bien.

Sus cacerías de monstruos con Taiven fueron más exitosas esta vez también, ya que tenía el conocimiento sobre donde estaban los nidos de monstruos y las rutas de migración principales de su anterior reinicio. Taiven estaba estática con sus resultados, aunque Zorian notó que le estaba dando miradas extrañas cuando pensaba que no estaba prestando atención. ¿Se había dado cuenta de alguna manera de qué tan improbable era su afirmación de adivinar las ubicaciones de los monstruos? Bueno, no importaba- ya que ella nunca lo confrontaba al respecto, decidió continuar usando su precognición para mejorar los resultados de sus cacerías y se ocuparía de las consecuencias cuando (y si) vinieran.

Su misión de obtener un mejor pase de biblioteca para sí mismo estaba también avanzando agradablemente, aunque aún seguía en los pasos iniciales. El método que eligió era extremadamente simple: merodeaba por la entrada de la biblioteca durante las horas pico y escaneaba las mentes de todos los que entraran y salieran encubiertamente, buscando a gente con pases superiores al suyo que no fuesen visitantes regulares de la biblioteca. Después de todo, mientras que la academia era tacaña con dar autorizaciones altas a sus estudiantes, poseedores de autorizaciones altas en sí no eran exactamente raros. Muchos magos las tenían, y pocos de ellos las usaban con algún grado de regularidad. Si elegía a su objetivo correctamente, nunca siquiera se darían cuenta que su pase de biblioteca se había extraviado. Y, con suerte, la biblioteca tampoco se daría cuenta que el poseedor de la tarjeta no era la misma persona cuyo nombre estaba impreso en ella. 

El logro que se llevaba la corona esta semana, sin embargo, era la sesión con Xvim que estaba atendiendo en el momento. Xvim era por lo general extremadamente puntual con sus sesiones, terminándolas exactamente en el tiempo mandado - ni más, ni menos. Hoy, sin embargo, Zorian había sido tan bueno al satisfacer sus demandas que Xvim decidió silenciosamente extender su sesión más allá de su tiempo asignado. Zorian no dijo nada, simplemente continuando sus repeticiones sin fin de las tareas que Xvim le había dado, pero internamente estaba sonriendo. Aún si Xvim permanecía con su fachada de piedra, el hecho que hubiese decidido desprenderse de su rutina usual le decía a Zorian que definitivamente estaba progresando en desconcertar a su molesto mentor.

Desafortunadamente, por mucho que le gustaría ver cuanto tiempo Xvim tenía la intención de mantenerlo allí si no se quejaba, Zorian tenía otras obligaciones a las que atender hoy.

“Una sesión de entrenamiento con alguien más, dice,” preguntó Xvim curiosamente. “¿Y de qué, dígame por favor, se trata esta sesión de entrenamiento, para triunfar sobre un encuentro con su mentor en importancia?”

“Es algo que la profesora Zileti arregló para mi,” dijo Zorian, invocando la autoridad de otro profesor. “Me voy a encontrar con otro estudiante para que practiquemos nuestra magia mental juntos.”

Xvim lo miró fijamente por un segundo. Si Zorian había esperado algún tipo de sorpresa ante su admisión, o una petición de confirmar que, sí, en efecto, había dicho ‘magia mental’... estaría decepcionado. Xvim lo miró por un rato, golpeó su dedo sobre la mesa una vez, y llegó a alguna clase de decisión. 

“¿Por qué no me ha notificado de esto antes?” le preguntó.

“No quería ofender, señor,” le aseguró Zorian suavemente. “Es solo que este es nuestro primer encuentro, y me tuvo empezar inmediatamente con ejercicios de formación cuando entre a la habitación. Sentí que sería imprudente interrumpir su lección por un detalle tan fundamentalmente irrelevante.”

“Hmph. ¿Y dice que está practicando con otro estudiante? El ciego enseñándole al ciego…” dijo Xvim, sacudiendo su cabeza en desaprobación. Entonces hizo un gesto desdeñoso con su mando, como para espantarlo. “Bueno, entonces. Váyase. No voy a mantenerlo lejos de sus obligaciones.”

“Gracias, señor,” dijo Zorian, levantándose de su asiento. “¿Lo veré el viernes, entonces?”

“No, ven a verme el lunes después de clases,” dijo Xvim. “Necesito ver esta magia mental suya en acción antes de poder planear nuestra siguiente sesión.”

Huh. Ahora, esto no se lo esperaba. ¿Estaba Xvim insinuando que podía ayudarlo a desarrollar su magia mental de alguna manera? Tenía un escudo mental muy bueno, para ser honesto, pero Zorian estaba un poco escéptico que el hombre lo pudiese ayudar mucho en ese sentido. Y también estaba más que un poco desconcertado en el hecho que Xvim siquiera estuviese dispuesto a ayudarlo con eso, aún si terminase siendo algún tipo de experto en magia mental… ¿pensaba que el hombre se trataba únicamente de ejercicios de formación y otras cosas básicas?

Decidiendo que tendría que esperar hasta el lunes para ver lo que Xvim tenía en mente, Zorian dejó la oficina del hombre atrás y se fue a encontrarse con Tinami para su práctica de magia mental.

Bueno, técnicamente no sabía que se iba a encontrar con Tinami en particular, pero considerando que la situación era largamente idéntica a la última vez (le dijo a Ilsa sobre su magia mental y le pidió un compañero de práctica), no pensaba que la identidad del otro estudiante fuera un misterio muy grande. Y en efecto, cuando llegó al aula asignada, se encontró con Tinami ya adentro, esperándolo.

“¿Tu eres el otro mago mental?” le preguntó Tinami, incrédula. 

[Sí,] le contestó telepáticamente, haciendo que retrocediera con sorpresa. Lo miró con ojos entrecerrados en respuesta. 

“Estás tarde,” se quejó.

“Perdón,” le dijo. “Xvim inesperadamente decidió extender nuestra sesión de tutoría más de lo que esperaba. Solo me las arregle para salir de ella hace unos pocos minutos.”

“¿Elegiste a Xvim como tu mentor?” preguntó Tinami. “¿Por qué?”

“Vivo en Cirin,” explicó Zorian. “Está bastante lejos de Cyoria. Para cuando Ilsa me alcanzó, ya todos los otros mentores habían llenado sus vacantes y Xvim era el único que quedaba.”

“¿Es tan malo como dicen?” preguntó.

“Me tuvo haciendo ejercicios de formación por dos horas seguidas hoy.”

“Ouch. Okay, supongo que eso justifica estar un par de minutos tarde,” admitió ella. “Deberíamos reprogramar nuestros encuentros futuros probablemente, tan solo en caso de que esto siga pasando.”

“Probablemente,” coincidió Zorian. Ni él sabía lo que Xvim elegiría hacer después, y él ya había vivido este mes muchas, muchas veces a esta altura. “¿Algo importante que deba saber antes de que comencemos?”

Tal y como la última vez que hicieron esto, Tinami estaba muy interesada en practicar su telepatía y su habilidad de leer pensamientos superficiales. Era medio mala en eso, por los estándares de Zorian, pero mejoró rápidamente bajo su tutela. En cuanto a si mismo, más que nada práctico acceder a los sentidos de otras personas con ella. Podía acceder los sentidos de otros humanos bastante fácil a este punto, pero intentar funcionar verdaderamente mientras obtenía dos conjuntos de entradas sensoriales era un desafío masivo. Especialmente si él y Tinami miraban en direcciones completamente diferentes y así.

La verdad, había muy poco que el practicar con Tinami podía ofrecerle que no pudiese hacer también con Kirielle, Kael o algún otro extraño… pero de esta forma podía hablar con uno de sus compañeros, lo cual era uno de sus resoluciones en este reinicio. No lastimaba que cooperar con Tinami pudiese resultar potencialmente útil, tampoco, considerando quienes eran su familia. También era un poco peligroso, ya que eran conocidos por aficionarse por la magia mental y la necromancia, pero estaba dispuesto a tomar el riesgo. Era demasiado inoportuno que estuviese empezando desde cero con ella, de todas formas- la última vez que había hecho esto con Tinami, la había introducido a las aranea y ellas lo habían eclipsado en sus ojos por bastante. Debido a eso, apenas habían interactuado fuera de sus lecciones de práctica. Pero otra vez, considerando que él tan solo la había visto como un muñeco de practica para magia mental y nunca siquiera intentó conocerla, no tenía derecho a quejarse. Ahora, sin embargo, no había ninguna aranea convenientemente cerca que introducirle a ella, aún si quisiera… tendría que obtener su atención de alguna otra forma.

“Okay, tan solo tengo que preguntar- ¿dónde diablos aprendiste a realizar magia mental tan bien?” preguntó Tinami. “He estado aprendiendo estas cosas por años, bajo muy buenos tutores, y estás pasándome sin esfuerzo alguno en todas las aplicaciones que puedo pensar en. ¿Cómo puede ser?”

“Es un secreto,” le dijo Zorian blandamente. “Pregúntame después cuando nos conozcamos mejor.”

Ella le arqueó su ceja. “¿’Cuando’, huh?”

“Cuando, si, lo que más te guste. El punto es que no nos conocemos lo suficientemente bien como para que te cuente algo tan personal.”

“Supongo que es justo,” suspiró ella, inclinándose para atrás en su silla. “Es muy molesto, sin embargo. Ya sé que no soy exactamente una genia en el área pero-” 

Hubo un golpe en la puerta. Zorian y Tinami se miraron entre sí y se encogieron de hombros, desconcertados sobre quién podría estar golpeando en una aula vacía a esta hora del día.

“Iré a ver,” dijo Zorian, levantándose de su asiento. Había bastantes chances de que fuese alguien buscando a uno de ellos, y conociendo su suerte eso significaba que lo buscaban a él.

Abrió la puerta, solo para encontrar a Kiana parada detrás de ella.

“Um, ¿hola?” dijo Zorian inciertamente.

“Hola,” dijo Kiana, asomando la cabeza dentro del aula para ver si estaban solos. Se sorprendió cuando vio a Tinami y le dio una mirada incrédula. 

“Es privado,” dijo Zorian de mal humor. Salió del aula y cerró la puerta tras él para que pudieran tener alguna apariencia de privacidad mientras hablaban.

“No dije nada,” dijo ella, levantando sus manos frente a ella defensivamente. “Solo vine a decirte que Raynie finalmente se a decidido a reunirse contigo otra vez. Es mañana a las diez de la mañana, en esta dirección.” Puso un papel doblado en sus manos. “No debería tener que decirte esto, pero no lo vayas contando por ahí, ¿si?”

“Cómo si fuese a alimentar al chusmerio de la clase de esa forma,” bufó Zorian, rodando sus ojos. “¿Estarás allí también, haciendo guardia de nuevo?”

“No, pero el dueño de ese restaurante es un amigo de Raynie así que mejor que no se te ocurra ninguna idea rara,” le dijo. “Oh, eso me recuerda- Raynie quiere que sepas que esto definitivamente no es una cita. Aunque es una reunión privada en un restaurante entre dos adolescentes…” 

Le sonrió con malicia. 

“Hey, ¿no se supone que estés del lado de tu amiga?” se quejó él. 

“Solo estoy bromeando,” suspiró ella. “Dioses, tienes tan poco sentido del humor como ella. Ayúdennos los cielos si ustedes dos realmente terminan juntos al final… nos vemos por ahí, Zorian.”

Y entonces se dio vuelta y se fue sin siquiera esperar por su respuesta. Ella… no era realmente como él se la había imaginado. Sacudiendo su cabeza, guardó el papel con la dirección en su bolsillo y volvió nuevamente al aula. 

“Perdón por la interrupción,” le dijo a Tinami. “Era un pequeño tema personal que tenía que- ¿por qué me estás mirando así?”

“No puede ser,” balbuceó ella. “Escuché que estabas tras de Raynie, pero pensar que lograste que aceptase… ¿cómo diablos hiciste eso? ¡Pensé que era imposible!”

“No tengo una cita con Raynie, Tinami,” Zorian le aseguró calmadamente. “Estás saltando a conclusiones.”

“A menos que… ¡claro!” exclamó. “¡Claro que un lector de mentes podría descifrar su punto débil!”

“¡Hey!” protestó. “Ahora, eso tan solo es insultante. ¡Nunca violaría la privacidad de sus pensamientos de esa forma!”

“¿Por qué no?” preguntó Tinami curiosamente. “Yo lo haría, en tu lugar.”

“Estás… ¿Estás segura que quieres admitir tan fácilmente a algo como eso?” preguntó Zorian, incrédulo.

“Por favor. No creo ni por un segundo que tu estas siendo perfectamente moral y responsable con tu magia mental,” acusó Tinami. “Eres demasiado bueno en ella como para haber desarrollado tus poderes de manera legal.”

“Este tema se terminó hasta donde me concierne,” declaró Zorian. “¿Por qué no volvemos a practicar magia mental? Ya sabes, ¿lo que se supone que deberíamos estar haciendo?”

“Tengo que preguntar, igualmente, ¿qué es lo que ustedes ven en esa chica?” preguntó Tinami, ignorándolo completamente. “¿Qué es lo que tiene que yo no? ¿Es el pelo rojo? Es el pelo rojo, ¿no?”

Zorian dejó caer su cara en sus manos. Y había parecido un día tan agradable, también.

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Tabla de Contenido

Prologo
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Capítulo 1: Un movimiento inesperado
Parte 1-2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
Parte 8
Capítulo 2: El principio del fin
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
Parte 8
Parte 9
Capítulo 3: El último rey
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5 Capítulo 4: Una trampa que atrapa todo Parte 1 Parte 2 Parte 3 Par…

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