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Atrapados en el tiempo, Capítulo 42


La suma de sus partes


No lejos del restaurante donde se suponía que se encontrase con Raynie, Zorian estaba sentado en un banco, esperando. No había ninguna señal de ella aún, pero eso no era muy inusual- había juzgado mal la cantidad de tiempo que le tomaría encontrar el lugar, y por lo tanto había llegado un poco temprano. No dejó que eso lo molestara, en cambio eligiendo pasar su tiempo experimentando con su sentido mental en las multitudes transcurriendo a su alrededor, accediendo a los ojos de las palomas volando sobre su cabeza y practicando sus habilidades de formación en unas piedritas que se había acostumbrado a llevar en su persona constantemente. 

Honestamente, los ejercicios de formación eran un poco relajantes cuando no tenía a Xvim mirando todos sus movimientos y siendo un patán. Tendría que intentar encontrar alguno que fuese desafiante -realmente desafiante, pero no como la porquería de no-has-realmente-dominado-esto de Xvim- y dejar de lado algo de tiempo para… ¿hm?

Atrajo las rocas flotando en frente suyo nuevamente a la palma de su mano y las guardó en su bolsillo, antes de inclinarse sobre un arbusto cercano donde su sentido mental había detectado una signatura mental extremadamente débil. A pesar que sabía exactamente dónde buscar, le tomo dos segundos enteros encontrar la mantis camuflada contra las las hojas. Miró al bicho un rato, antes de que se le ocurriese una idea…

Apuntó su mano hacia el insecto y se concentró, intentando acercarlo telequineticamente a sí mismo en vez de aplastarlo como un… bueno, como un insecto. Algo que se complicaba enormemente cuando la mantis se agarraba de la ramita en la que estaba parada como si su vida dependiera de ello. Había esperado sorprenderla con la maniobra súbita, pero sus reacciones fueron sorprendentemente rápidas para algo que se había movido tan lenta y ponderosamente tan solo un segundo antes. De cualquier forma, Zorian no sería tan fácilmente disuadido. Cinco minutos después, finalmente logró separar a la mantis de la ramita sin lastimarla y la levitaba hacia él. La mantis se giraba y revolvía en el aire, claramente infeliz con su situación, pero Zorian tenía un agarre demasiado firme en ella como para que su control telequinetico colapsara solo por eso. 

Al menos hasta que la mantis decidió que había terminado con toda esta molestia, y repentinamente desenvolvió sus alas y se fue volando. Oh, claro- las mantis podían volar si lo necesitaban… Se había olvidado completamente de eso. Encongiéndose de hombros, se concentró en su sentido mental por un momento, chequeando si Raynie ya había llegado. 

Lo había hecho. Seguía escondida por un edificio cercano de donde él estaba parado, pero su signatura mental era inconfundible. Se dirigió en dirección al restaurante, y poco después estaba nuevamente en la entrada, intentando no mirar a la esquina de la que sabía que ella emergería. Cuando finalmente dobló la esquina, sin embargo, se detuvo en seco y lo miró con aprensión en vez de acercársele. Honestamente, ¿qué era lo que pasaba con eso? Ya había acordado con ella que no era una cita, ¿así que de qué estaba tan aprensiva? Se giró ‘accidentalmente’ en su dirección, pretendiendo que recién la había notado y la saludó con su mano. 

Ella dejó de hacer tiempo y se acercó a saludarlo propiamente.

“Perdón si llegué un poco justo,” dijo ella. “Con la mayoría de la gente que conozco, es un milagro si solo están diez minutos tarde, así que aprendí a no llegar demasiado temprano a estas cosas. No esperaste mucho, ¿o si?”

“Esperé un poco,” admitió Zorian. “Pero para ser justos, llegué bastante temprano. No te preocupes, encontré con que entretenerme.”

“¿Oh?” preguntó ella. “¿Y qué sería eso, si estás dispuesto a compartir?”

“Nada muy interesante. Solo estuve haciendo ejercicios de formación,” dijo Zorian, sacando las piedras de su bolsillo y haciéndolas flotar en un círculo rotante sobre la palma de su mano. “Tonto, lo sé, pero ayuda a pasar el tiempo.”

Raynie se quedó mirando al anillo rotante de piedritas por un segundo antes de sacudir su cabeza, murmurando algo ininteligible y haciéndole un gesto para que la siga al restaurante. Devolvió las piedras a su bolsillo y se apresuró tras ella.

El momento que puso un pie en el comedor del restaurante, entendió la razón detrás del nombre algo inusual del restaurante- ‘Temible bagre’ en efecto. Colgando del techo del comedor estaba el cuerpo preservado de un bagre masivo, lo suficientemente grande como para tragarse a un hombre adulto entero. Una… interesante elección de ornamentación para un restaurante. Raynie parecía tanto entretenida como contenta de que el trofeo taxidermalmente preservado le haya dado pausa, aunque él solo sabía eso por su empatía- ella no reaccionó ni le dijo nada mientras lo guiaba a una mesa cercana en la cual se sentaron.

Estaba medio esperando que Raynie ordenase un plato lleno de carne, que con ella siendo un shifter lobo y todo… pero en realidad ella ordenó una trucha a la parrilla y un plato de vegetales. Huh. Supuso que no debería asumir cosas tan rápido… aunque hablando de asumir cosas, ¿se suponía que pagase por los dos? Su lado más cínico le decía que sí, ya que la elección de comida de ella estaba en el lado más caro del menú... pero otra vez, ella era la hija del líder de una tribu. Capaz tenía montones de dinero y esto era perfectamente normal para ella. Capaz ella se ofendería si él trataba de pagar por su comida y pensaría que estaba tratando de cortejearla después de todo…

“Le tomará un tiempo a los cocineros preparar la comida,” dijo Raynie. “¿Por qué no me cuentas sobre estos shifters gatos tuyos mientras esperamos?”

Zorian escaneó las otras mesas del comedor en busca de alguien intentando escucharlos. No estaban solos en el restaurante para nada, y Zorian pensaba que esta era una ubicación demasiado pública para este tipo de conversación… pero eran más que nada los secretos de Raynie que estaban en juego aquí, así que si ella pensaba que estaba bien, entonces lo estaba. Ninguno de los otros comensales les estaban prestando atención, así que al menos estaba eso. 

Le dijo todo lo que podía sin mencionar la invasión o información sobre los antecedentes de Rea que obviamente no debería saber. Aún así, sinceramente esperaba que Raynie no querría hablar con Rea después de su charla, porque se encontraría seguramente en una situación algo complicada si eso llegase a pasar- apenas podría explicar cómo descubrió parte de su información sin admitir que había espiado en la familia Sashal de algún modo.

“No creo que vayan a lastimarte de alguna manera,” dijo Raynie cuando hubo terminado. “No te dejarían solos con su hija de esa forma voluntariamente si lo fuesen a hacer, ni le dejarían encariñarse con tu hermanita si estuvieran planeando hacerlos sus objetivos. La mayoría de los shifters gatos son deshonrosos, pero no van tras de sus propios vecinos, amigos, contactos y así. Nunca hacen problemas en su propio territorio.”
 
Bueno. Zorian ya había sabido que los varios grupos de shifters no estaban de ninguna manera unidos, pero parecía que ni siquiera estaban en términos particularmente buenos tampoco. O al menos al grupo de Raynie no le parecían gustar mucho los shifters gato.

“¿Supongo que los shifters gato y lobo no se llevan muy bien, entonces?” supuso Zorian.

“Apenas interactuamos entre nosotros. Nuestras relaciones no son malas porque son mayormente inexistentes,” dijo Raynie. “Personalmente creo que le dan un mal nombre al resto de los shifters, y sé que no soy la única en mi tribu con esa opinión. Deberías tener cuidado alrededor de tus nuevos amigos. Sé que acabo de decir que no están planeando nada en contra tuyo, pero eso no significa que no sean peligrosos. Los shifters gato raramente son solo shifters gato- son el grupo de shifters que más ha incorporado las tradiciones mágicas Ikosianas. Especialmente les gusta jugar con ilusionismo, magia mental, adivinación y… otras disciplinas sombrías. No lo pondría más allá de ellos el espiarte de alguna manera.” 

“Lo tendré en mente,” asintió Zorian. “Tengo curiosidad, sin embargo- ¿es eso algo general? ¿Los diferentes grupos shifters se evitan entre ellos normalmente?”

“No, para nada,” dijo Raynie, sacudiendo su cabeza. “Intentamos mantener contacto con otros grupos shifters, es solo que los shifters gato son… bueno, es una larga historia, y puedo oler nuestras comidas llegando. Hablaremos más de esto después de haber comido.”

Tenía razón- su comida de hecho fue traída a su mesa poco después. Y o Raynie tenía mucha hambre o era una comensal extremadamente veloz, porque zambulló su comida en apenas media hora y después siguió dándole miradas impacientes a Zorian mientras comía su propia comida a un paso mucho más tranquilo. Grosero. Se rehusaba a apurarse solo por ella. 

“Bueno,” dijo Zorian eventualmente, haciendo a un lado su plato para señalar que había terminado de comer. “Estábamos hablando sobre relaciones entre shifters.”

“Sí,” concordó Raynie. “Bueno, lo primero que debes tener en mente es que la imagen actual de los shifters como unos magos raros viviendo en los bordes de la sociedad normal es algo muy… moderno. Antes de que la inundación de refugiados Ikosianos llegase al continente y conquistase todo, los shifters no vivían en los bordes de nada- en parte porque el resto de los nativos nos odiaban y nunca nos hubieran dejado vivir cerca de ellos, pero también porque nunca tuvimos una necesidad de. Teníamos nuestras propias tribus y territorios en los que vivir.”

“¿Los otros nativos los odiaban tanto?” preguntó Zorian.

“Oh, sí,” confirmó Raynie. “Hasta hoy, los restos dispersos de las tribus originarias que vivían en la región- la gente que ustedes colectivamente llaman Khusky- no soportan ni vernos. Afortunadamente para nosotros, ellos lograron marginalizarse a sí mismos a través de los años y ya no tienen ninguna voz en cómo se trata a los shifters. Eso es lo bueno que vino con la conquista Ikosiana- los Ikosianos no encontraron a los shifters ni cerca de amenazadores o inhumanos como los nativos Altazianos habían hecho. Hasta donde les importaba, solo eramos tu típico grupo de magos nativos sobre-especializados los cuales esperaban absorber a su sociedad.”

“¿Pero?” instó Zorian. 

“Pero sus intentos de absorbernos nunca fueron completamente exitosos,” se encogió de hombros Raynie. “Hablamos Ikosiano y seguimos las leyes de la zona, pero la mayoría de los grupos shifters se aferran tercamente a cada fragmento de independencia que podemos. Los shifters lobo fuimos los más vocales y exitosos en ese sentido.”

“Ah, ya veo,” dijo Zorian, entendiendo. “Y como los shifters gato decidieron dejar de lado su autonomía a favor de asimilarse más cercanamente al resto de la población, no se llevan bien entre ustedes.”

“Sí,” suspiró ella. “No somos enemigos, pero rechazaron completamente nuestra política y se fueron por sus propios caminos separados. Ambos lados están de acuerdo que no tienen nada que decirse entre sí y evitan el contacto.”

Zorian tarareó sin compromiso. De alguna manera dudaba que los shifters lobo realmente no considerasen a los shifters gato enemigos. Podía creer la idea de que los shifters gato realmente eran apáticos sobre todo el tema, pero los shifters lobo debían estar bastante amargados sobre el otro lado habiendo roto sus filas de ese modo. Solo eran imponentes para hacer algo al respecto.

“Asi que, ¿qué tan exitosos son los shifters gato, entonces?” preguntó Zorian curiosamente.

“Muy exitosos,” admitió Raynie. “El gobierno de Eldemar ama señalarlos a las otras tribus shifters preocupadas sobre qué les pasaría si se rindieran en sus derechos tradicionales. Es el por qué están tan reacios a verdaderamente pararlos, a pesar de su actividad sospechosa. Si la historia más grande y exitosa de un programa de integración shifter se viene abajo, muy probablemente cause que todas esas otras tribus shifters considerando ir por ese camino se retracten y estén aún más en contra.” 

Claro, totalmente no eran enemigos.

“¿Pero si los shifters gatos fueron tan exitosos, no tiene sentido copiarlos hasta algún punto?” preguntó Zorian. “Quiero decir, entiendo no querer ser criminales, pero ¿qué los detiene de conseguirse algunos magos clásicos entre sus rangos? Estoy dispuesto a apostar que su decisión de adquirir habilidades de magia de estilo Ikosiano tuvo mucho que ver con su éxito.”

“¿Para qué crees que estoy aquí?” le preguntó Raynie con una sonrisa.

“Ah, bueno…” se revolvió Zorian. “Mientras que claramente estas entrenando para convertirte en una maga clásica, eres una rara excepción por lo que tengo entendido, no la regla. ¿Por qué tu tribu solo está mandando alguien a aprender esto ahora? ¿Por qué no antes?”

“Hay una razón por la que el grupo shifter más exitoso en adoptar la magia de estilo Ikosiano también es el grupo al que le importa menos nuestros derechos tradicionales,” dijo ella. “Mientras que la idea suena simple en principio, en práctica equivale a una puerta trasera para que el gobierno central influencie a la tribu. Miembros entrenados como magos tienen una tendencia a hacer exhibiciones de poder y a traer al gremio de magos, y a través de ellos al gobierno central, a los conflictos de la tribu cuando hay algo que no les gusta.”

“Ah,” Zorian asintió su cabeza en entendimiento. “Y el gobierno central tiene una pasión por abolir grupos autónomos como el tuyo cuando ven la oportunidad.”

“Sí,” coincidió ella. “Además, los ancianos de la tribu son muy tradicionales y generalmente reaccionan mal si el nuevo mago demuestra demasiadas influencias externas al volver. Muchas veces el mago simplemente se fue de la tribu en disgusto después de algunos años de discrepar con ellos.” 

“¿Y qué te hizo venir aquí?” preguntó Zorian. Un destello de una indescifrable, pero decididamente negativa emoción se acumuló en la chica frente a él. “¿O es esa una pregunta demasiado personal?”

“Es… no, la verdad no,” dijo ella, frunciendo el ceño por un momento antes de componerse de nuevo. Estaba enojada con algo, pero no parecía culparlo por eso. “Supongo que hay dos razones principales. Desde el astillamiento de la Vieja Alianza, las políticas de centralización que caracterizaban sus años de crepúsculo fueron algo desacreditadas, bajando la presión en las tribus shifters para asimilarse. Esto hace a los miembros entrenados afuera menos amenazadores para la tribu. Además de eso, el movimiento colonizador reciente hacia las Tierras Altas de Sarokia tiene a muchas tribus shifters cautelosas, ya que sus tierras están directamente en el camino de los colonos. Si un grupo de magos decide asentarse dentro de nuestros límites, no es completamente seguro que podamos sacarlos sin tener que pedirle ayuda al gobierno central” 

“Ayuda por la cual demandarían concesiones,” adivinó Zorian.

“Bueno, en realidad están obligados a ayudarnos en ese sentido completamente gratis,” dijo Raynie. “Es su deber. Pero cada vez que fallamos en resolver nuestros propios problemas nosotros mismos, debilitamos nuestra autoridad y credibilidad. Si lo hacemos demasiado, nuestra supuesta autonomía terminaría siendo solo en papel. Así que sería mejor si tuviéramos nuestros propios magos para manejar las cosas. De todos modos, esas dos cosas se unen en una situación donde el liderazgo de la tribu sintió que debíamos adquirir algunos magos propios, y que podíamos permitirnos el riesgo que viene con tales intentos.”

Zorian asintió y no habló más del tema, aunque podía ver que era más que eso. No era como si Raynie le hubiese mentido- no detectó ningún intento de engañarlo con su empatía- pero claramente había algún factor el cual ella no quería discutir aquí. Algo personal, supuso. Algo que la ponía enojada y amargada con su tribu, de la cual por lo demás hablaba de con orgullo y reverencia.

Tenía un sentimiento de que su venida a Cyoria había sido algo de un exilio.

Le pidió que le diera un resumen de los otros grupos shifter y ella saltó a la chance de cambiar el tema a otra cosa. 

Las políticas sobre shifters eran sorprendentemente complejas. Aparte de los shifters gato, los shifters búho y cuervo también habían abandonado sus raíces tribales en favor de asimilarse en la sociedad común- no fueron tan exitosos como los shifters gato, pero les estaba yendo decentemente. Los shifters víbora también intentaron seguir ese camino, pero su historia no era una de éxito- fallaron integrarse y casi se extinguieron cuando lanzaron una efímera rebelión durante las Guerras Astilladas. Los shifters lobo, ciervo y jabalí componían el centro de la facción autonomista, los cuales buscaban preservar su estructura tribal tradicional y sus privilegios especiales. Los shifters oso y zorro se habían alineado con los autonomistas, pero habían estado vacilando en su apoyo a través de los años y tenían poderosas facciones asimilacionistas trabajando dentro de ellos. 

Finalmente, había tres grupos shifters más que se destacaban del resto por un par de razones. Primero, estaban los shifters águila, quienes no podían aceptar ser gobernados por nadie, autonomistas o no. Ellos simplemente se transformaron y se fueron volando en dirección a las Montañas de Invierno, donde de alguna forma sobrevivieron hasta los tiempos modernos. Como se las arreglaron en un ambiente tan hostil e infestado de monstruos, nadie estaba muy seguro, y no querían saber nada con el resto de la humanidad. Ni siquiera otros shifters. Los segundos eran los shifters foca, que se pusieron en el lado equivocado de Eldemar durante la Guerra del Nigromante y fueron aniquilados casi en su totalidad como resultado. Los sobrevivientes se fueron a Ulquaan Ibasa junto con los grupos perdedores, y nunca se escuchó de ellos otra vez. Raynie sospechaba que no querrían hablar con otros shifters, aún si habían sobrevivido en su nuevo hogar. Finalmente, estaban los shifters paloma, quienes nunca fueron una tribu para empezar- eran un producto de un mago excéntrico que se las arregló para obtener un ritual de transformación shifter y fue lo suficientemente dedicado para crear su propio clan shifter con el. Fueron burlados y menospreciados por los otros shifters, pero Raynie admitió (después de insistirle un poco) que les estaba yendo bastante bien en realidad. Ser capaz de convertirse en un animal volador a voluntad tenía sus usos.

“Me sorprende que no haya más intentos como ese, para ser honesto,” dijo Zorian.

“Los hay,” dijo Raynie. “Es solo que no tienden a ir a ningún lado. Empiezan bien, pero después se encuentran con problemas cuando la primera generación de shifters empiezan a tener hijos. Si no se los maneja apropiadamente, los niños shifters tienden a crecer algo… disfuncionales. Grupos shifters ya establecidos tienen siglos de tradiciones a los que consultar en este respecto- shifters nuevos y experimentales están atascados sin guía alguna y deben ir con mucho cuidado durante las primeras generaciones. Algo que muchos shifters nuevos no tienen la paciencia para.”

La conversación se alejó del tema de los shifters después de eso, cambiando a una discusión sobre las recientes invasiones de monstruos en la ciudad y como los afectaba. Zorian desvió la mayoría de las preguntas de Raynie sobre qué era exactamente lo que hacía en ‘su’ equipo cuando iban a cazar, ya que sospechaba que Raynie estaría mucho menos dispuesta a tan solo aceptar sus inverosímiles habilidades superiores como Taiven hacía, y ella no insistió con el problema mucho. Estaba bastante sorprendido sobre el gran efecto que la invasión de monstruos había tenido en ella, sin embargo.

“Honestamente, toda esta crisis con los monstruos me está haciendo muy cohibida,” reveló Raynie. “Fui enviada aquí para aprender magia y convertirme en un recurso para la tribu, y pensé que me estaba yendo bien en ese sentido… pero ahora sé que muchos de mis compañeros ya son lo suficientemente buenos como para ir detrás de peligros reales y yo… no. Pensé que estaba en lo más arriba de la clase, pero parece que eso solo es cierto académicamente. No me gusta. Debería haber estado entre aquellos de ustedes saliendo a pelear a esas cosas.”

Él no tenía idea de cómo responder a eso, así que solo se quedó callado. La conversación disminuyó después de eso, y se fueron por caminos separados. No hubo mención de un segundo encuentro, pero ella sí le dijo que era bienvenido a preguntarle más preguntas si se le ocurría algo más. Eso era más aprobación de lo que esperaba conseguir, la verdad.

Y sí, ella esperaba que pagase por los dos.

* * *

Zorian jugueteaba con su nuevo pase de biblioteca en sus manos, estudiando ociosamente los glifos de identificación grabados en su superficie. El nombre en el pase no era el suyo, obviamente, ya que había asaltado descaradamente la casa de alguien y lo había robado… pero las chances de que alguien lo confrontara al respecto eran, un tanto sorprendentemente, negligibles. Cómo aprendió rápidamente cuando intento usar su pase nuevo, los pases superiores no eran solo un pedazo de papel inerte como era el suyo viejo- eran pequeños paneles de madera con un arreglo de glifos mágicos de identificación impresos en ellos. Para usarlos, uno tenía que caminar hacia las puertas que llevaban a la sección restringida de la biblioteca, y entonces insertar el panel en el surco al lado de la puerta. Si el pase de autorización era lo suficientemente alto como para ganar acceso a esa sección en particular, la puerta se abriria y el visitor podría caminar adentro de ella. Interacción con los bibliotecarios no era necesaria, y nadie le pidió ver su paso cuando lo probó, aún después de pasar varias horas en la sección de magia mental. 

Honestamente, se sentía un poco tonto en el momento. Había esperado que las secciones restringidas estuviesen vigiladas por algo de seguridad diabólica y chequeos de identidad en cada esquina, y en cambio se encontró con un sistema de seguridad que un niño podría romper. Si hubiese sabido que era así de fácil, hubiese hecho esto mucho antes. Hasta donde podía ver, el único peligro era que el hombre al que le había sacado el pase se fuese a dar cuenta que le habían robado… y Zorian no estaba muy preocupado por eso. Eligió a su objetivo cuidadosamente, no se llevó nada excepto el pase de biblioteca de la casa que allanó, e hizo su mejor esfuerzo por no dejar ninguna evidencia de su entrada. Aún si al hombre le empezaba a importar de repente su pase de biblioteca que no había estado usando en meses y se daba cuenta que no estaba, Zorian dudaba mucho que fuese a llegar a la conclusión que alguien se lo había robado. ¿Quién diablos entra a las casas de la gente para llevarse sus pases de biblioteca?

Todo eso dicho, Zorian sospechaba que si intentase el mismo truco para acceder a alguna sección profundamente restringida de verdad, sería detenido por una seguridad más firme. Tendría que adquirir un pase de nivel máximo en algún punto y probarlo al final de un reinicio. 

Ahora mismo, sin embargo, tenía que ir a ver exactamente qué era lo que Xvim tenía preparado para el. Guardó el pase de biblioteca en su bolsillo y se acercó a… la puerta…

Frunció el ceño. ¿Qué demonios estaba pasando? Este era el lugar donde estaba la oficina de Xvim, estaba seguro de ello- había estado aquí incontables veces, y todo lo demás estaba exactamente donde debería estar. Él solo…

Cerró sus ojos e inhaló profundamente, dejando que su escudo mental se cerrara sobre sus pensamientos. La compulsión para ignorar la puerta hacia la oficina de Xvim se derritió, y sus ojos finalmente dejaron de ignorar la puerta como si no existiese. No, ahora que lo pensaba, era más como que la había descartado como irrelevante. Como obviamente no lo que estaba buscando. Si hubiese estado menos seguro de sí mismo, quién sabe cuánto tiempo hubiese pasado buscando la puerta antes de descifrarlo. 

Abriendo sus ojos y forzándose a calmar su molestia con las payasadas de Xvim, golpeó en la puerta y entró inmediatamente sin esperar a que le dieran permiso para hacerlo. Encontró a Xvim mirándolo calmadamente, con sus dedos unidos. 

“Penoso,” declaró Xvim. “Qué una trampa tan cruda haya podido atraparlo, aún por un minuto, demuestra que tan lamentablemente desprevenido está para los peligros de la magia mental.”

“Sí, señor,” coincidió Zorian fácilmente. Ya estaba demasiado acostumbrado a la actitud de Xvim para ofenderse por algo como esto. “Por eso es que le dije a la profesora Zileti que deseaba un compañero de práctica.”
 
Xvim agito su mano por el aire una vez, como si batiendo a una mosca particularmente molesta, dejándole saber sin palabras lo poco que pensaba de esa idea.

“Entiendo, por hablar con Ilsa, que usted es un mago mental innato, ¿sí?” preguntó Xvim. Era aparentemente una pregunta retórica, porque no espero a escuchar la respuesta de Zorian antes de continuar. “Es admirable que esté intentando corregir sus deficiencias por cuenta propia. Demasiados magos con tales talentos naturales confunden su ventaja innata por verdadera maestría, desperdiciando su potencial y poniendo todos a su alrededor en riesgo. Hasta a sí mismos. Especialmente a sí mismos.”

Wow, ¿era eso un elogio de verdad de parte de Xvim?

“Tristemente,” continuó Xvim,” su intento, mucho como las habilidades de formación que demostró en nuestra sesión del último viernes, se queda vergonzosamente corto de lograr resultados de valor alguno. Me queda a mi, como su mentor, moldearlo en algo que se asemeje a un hechicero competente y responsable.”

Ugh. No importa.

“Ya veo,” dijo, un tanto agriamente. “Por favor perdone mi impertinencia, pero no estaba al tanto de que era un experto en magia mental. Pensé que usted enseñaba ejercicios de formación avanzados a estudiantes de cuarto año.” 

“También doy lecciones privadas a estudiantes de primer y segundo año particularmente talentosos,” dijo Xvim, el fantasma de una mueca de disgusto pasando por su cara antes de que la alisase a su impasividad usual. Xvim probablemente no pensaba mucho de su ‘talento’. “Y, más relevantemente, doy una electiva en cuarto año que trata de defenderse ante magia hostil. Obviamente, esto incluye magia mental.”

“Ah,” dijo Zorian. Eso ayudaba a explicar el escudo mental constante de Xvim. Aún así… “Creo que debería señalar que mi habilidad innata me da un escudo mental muy poderoso y flexible.”

“¿Oh? Qué interesante,” dijo Xvim, especulativamente. “Dígame, ¿es su habilidad puramente defensiva o puede alcanzar y tocar las mentes de los demás también?”

“La segunda,” admitió Zorian. “Por eso es que le pedí ayuda a la profesora Zileti- necesitaba un objetivo voluntario que me dejase practicar telepatía y lectura de mentes en él.”

“En ese caso, probablemente ya sepas sobre la barrera mental que tengo puesta ahora mismo,” declaró Xvim.

“Bueno, si, pero no porque haya intentado acceder a su mente ni nada,” mintió Zorian. “Es solo que la forma básica de mi talento es una forma pasiva de empatía que me dice lo que las otras personas están sintiendo y no puedo sentir nada de usted. Hasta donde puedo ver, eso solo pasa cuando las personas defienden su mente de alguna manera.”

“Estoy seguro que esa es la única razón por la que sabes de ella, y que nunca has siquiera entretenido el pensamiento de vengarte de tu insufrible mentor al intentar leer un poco de su mente,” dijo Xvim indulgentemente. “Cómo pasa, sin embargo, quiero que intentes e invadas mi mente. Por favor haga su mejor esfuerzo por sobrepasar mi barrera mental y dígame cómo se compara con la suya.”

Oh, esto era absolutamente perfecto. ¿Una chance de atacar a Xvim y salirse con la suya? ¿Cómo podría rehusarse? Aún así, tan molesto como su mentor era, no quería verdaderamente hospitalizar al hombre, así que no lanzó inmediatamente el ataque mental más fuerte que podía formar sobre sus defensas desprevenidas. No, en cambio, primero hizo un poco de ataques ligeros para tantear y ver si podía encontrar algunas imperfecciones obvias (no pudo) y después lanzó una rápida sucesión de ataques débiles para definir la dureza del escudo de Xvim. 

Era una cosa muy sólida, comparable en resistencia a lo que Zorian y las aranea podían crear, lo que lo sorprendió bastante. Por otro lado, eso significaba que no tenía que contenerse realmente. Preparó su espiga mental más fuerte y más concentrada y la golpeó directamente contra la barrera mental.

Aunque por fuera calmado y compuesto, internamente Zorian sonrió en cruel alegría mientras sentía el escudo mental de Xvim agrietarse y torcerse bajo su embestida repentina…

…y después el momento pasó, y la barrera mental de Xvim inmediatamente volvió a su lugar, tan perfecta e inflexible como al principio.

Los ojos de Zorian se abrieron en sorpresa involuntariamente. N-No podía ser… ¿¡la había reparado!? ¿Cómo? No era psíquico, estaba seguro de ello, y no sabía de ningún hechizo que se pudiese reparar a sí mismo. Ciertamente no tan rápido. Zorian no podía arreglar su escudo mental tan rápido. Diablos, las aranea con las que había practicado no podían hacer que sus defensas volvieran a un estado intacto tan rápido.

Lanzó otros tres poderosos ataques en rápida sucesión y obtuvo exactamente el mismo resultado: los ataques dañaban la barrera mental de Xvim, pero se reparaba tan rápida y completamente que un atacante menos habilidoso podría haber sido engañado a creer que nunca había sido dañada.

Frunció los ojos. No. No, no iba a ser frustrado por esto. Fuerza bruta no estaba funcionando, pero no había sido entrenado por las aranea para nada- tenía mucho más que eso a su disposición. Empezó a ejecutar patrones de ataque básicos, enseñados a él por Mente Como Fuego, tratando a Xvim como otro psíquico en vez de un mago usando un hechizo estructurado, y lentamente los límites de las defensas de Xvim se revelaron ante él. Por un lado, Xvim no parecía sentir sus tanteos- cualquier cosa que no fuese lo suficientemente fuerte como para agrietar su barrera mental era efectivamente indetectable para el. Después, su barrera era completamente uniforme- nunca reforzaba un sitio que estaba atacando, aún si lo atacaba repetidamente en un mismo lugar una y otra vez. 

Cuando atacó por próxima vez, no usó una poderosa pero momentaria espiga mental- eligió una parte del escudo mental de Xvim y empezó a aplastarla. No había reparación posible- su ataque estaba abrumando la regeneración del escudo, ampliando sus grietas y llevándolo más y más cerca del colapso total. Desvió un poco de poder del ataque principal para ampliar los huecos en las defensas de Xvim, causando que el hombre visiblemente se estremeciera mientras las fuerzas telepáticas chamuscaban sus pensamientos superficiales…

“¡Detente!” ordenó Xvim, levantando su mano en el aire en un gesto para que parase.

Zorian inmediatamente retrocedió, dejando que Xvim recreara sus defensas mentales y recuperara su compostura. 

“Bueno,” dijo su mentor, masajeando su cabeza. “Un dolor de cabeza para la tarde, justo lo que necesitaba hoy. Supongo que eso me enseñara a no tentar a mis estudiantes. De cualquier modo, fue una experiencia fascinante. Menos magia mental clásica, y más parecido a algo que emplearía un musgo memorial, un cangrejo ermitaño de mar azur o un enjambre de ratas cráneo.”

“No era un hechizo lo que estaba usando para defender su mente, ¿o si?” preguntó Zorian.

“No, no lo era,” confirmó Xvim. “Era magia desestructurada, como sus propias habilidades.” 

“¿Pero cómo?” preguntó Zorian. “Puedo ver que no es… bueno, un mago mental natural como yo.”

“Ejercicios de formación de magia mental,” dijo Xvim simplemente, como si eso explicase algo.

“¿Hay ejercicios de formación para magia mental?” preguntó Zorian, sorprendido.

“Hay ejercicios de formación para todos los campos de la magia,” dijo Xvim. “Son esenciales para construir una base adecuada sobre la cual fundar sus hechizos.”

Cierto, pregunta estúpida. Lo que debería estar preguntando era cómo hacer ejercicios de formación le había permitido a Xvim hacer una imitación razonable de un psíquico hecho y derecho. Era un poco como un poni de un solo truco, pero para ser justos, era un truco muy lindo.

“No estaba al tanto de que hacer ejercicios de formación podía darle habilidades mágicas desestructuradas,” remarcó Zorian.

“¿Enserio?” preguntó Xvim curiosamente. “¿Qué creías que eran los ejercicios de formación, si no habilidades mágicas desestructuradas? Haz suficientes a través de los años, y definitivamente construirán algo más grande que la suma de sus partes. En el caso de la magia mental, la habilidad de defenderse en contra de ella es tan universalmente codiciada que se han creado incontables regímenes para ganar defensas mentales a través de los siglos. Lo que demostré no es una habilidad común de ningún modo, pero no es particularmente rara tampoco.”

 Zorian frunció el ceño. Ahora que lo pensaba, se había encontrado con un buen número de gente que tenía alguna forma de defensa mental la cual no se sentía como un hechizo estructurado. Alanic, por ejemplo, y también Rea. Zach también tenía algún tipo de escudo mental, según Lanza de Resolución- uno con el cual ella no se sentía cómoda entrometiéndose. De verdad tendría que haber sospechado algo como esto antes.

“¿Puedes usar telepatía y lectura de mentes de forma desestructurada, también?” le preguntó a Xvim, actuando en impulso.

“¿Yo, personalmente? No. Nunca tuve ningún interés en nada excepto en defenderme a mi mismo,” dijo Xvim. “Pero si estas preguntando si es posible, la respuesta es sí… con advertencias. Requiere una gran dedicación obtener resultados rudimentarios- tal aspirante nunca podría duplicar el ataque que hiciste recién tan casualmente, por ejemplo, aún después de pasar su vida entera entrenando sus habilidades.”

Lo sabía- era como la visión de alma. Obtener una versión reducida de la habilidad que te afecte solo a ti mismo era posible con mucho trabajo, pero alcanzar y aplicar eso a otra persona era prácticamente imposible.

 “¿Y?” dijo Xvim impacientemente, rompiendo su contemplación. “¿La comparación?”

“Err, cierto. Su escudo parece darle mucha menos retroalimentación que el mio, es demasiado uniforme en su composición y su respuesta a ataques es muy predecible y explotable para alguien que sabe lo que hace,” dijo Zorian, saboreando la chance de dejar a Xvim del otro lado de una crítica por una vez. Xvim simplemente asintió, dando ninguna indicación que su orgullo había sido dañado por el bombardeo. “Por otro lado, su escudo tiene muchas menos imperfecciones y lo puede reparar mucho más rápido que yo.”

“Bueno, entonces,” dijo Xvim, reclinándose en su silla. “Supongo que ya sabemos lo que estarás practicando hoy, ¿no?”

“Bueno,” dijo Zorian. Estaba bien con la idea, realmente. Mejorar sus defensas mentales siempre era bienvenido en su mente. “¿Cómo va a funcionar esto, sin embargo? No creo que ningún hechizo clásico mental pueda hacerme mucho, salvo ataques sorpresa como esa trampa que puso en la puerta.”

“Las sorpresas vienen de muchas formas, señor Kazinski,” dijo Xvim, alcanzando en uno de sus cajones y sacando una vara de hechizos, la cual inmediatamente apuntó a la cara de Zorian. “Permítame demostrar.”

Zorian se apuró a reforzar su escudo mental, determinado a aguantar el entrante ataque mental que Xvim le estaba lanzando, pero lo que lo golpeó no fue un hechizo de magia mental. Era algún tipo de ola de disipación, y su escudo mental se evaporó al contacto con ella como una gota de agua golpeando un horno ardiente.

Entonces el hechizo de noqueo lo golpeó.

Lo resistió. Podría haber sido despojado de su escudo mental y agarrado con la guardia baja, pero seguía siendo un mago experimentado y había aguantado el ‘entrenamiento de resistencia’ de Kyron, también- el hechizo relativamente menor que uso Xvim no podía someterlo. Pero el punto fue hecho, de cualquier forma.

“Un mago mental decente,” dijo Xvim, “hubiese reconstruido su escudo antes de que el segundo hechizo hubiera sido siquiera lanzado.” 

Zorian suspiró. Por supuesto que lo habría hecho.

“¿Otra vez?” adivinó.

“Otra vez,” confirmó Xvim.

En una escena que Zorian rápidamente empezaría a odiar con cada fibra de su ser, Xvim nuevamente apuntó la vara de hechizos a su cara y lanzó su escudo mental al olvido.

* * *

Después de su sesión del lunes, Xvim reemplazó largamente sus sesiones regulares con otras relacionadas a la magia mental, constantemente empujando sus defensas y dándole largas listas de ejercicios de formación de magia mental para practicar. La mayoría de esos ejercicios eran absurdamente fáciles para Zorian, enseñándole cosas que ya comprendía instintivamente, pero buscar en la sección restringida de la biblioteca con su pase nuevo le dio algunos menos intuitivos que incluso le enseñaban algo nuevo.”

No tenía ninguna intención de duplicar las circunstancias que llevaron a la nueva actitud de Xvim en reinicios futuros. Mientras que definitivamente había aprendido cosas de Xvim en cuanto a combate mental, Xvim era a la larga un profesor molesto del que aprender y nada de lo que quería enseñarle a Zorian absolutamente requería su ayuda para funcionar. 

Además, sus encuentros con Tinami no estaban yendo a ningún lado. No estaba obteniendo mucho de ellos él mismo, y Tinami básicamente volvía cada intento suyo a interactuar en un intento de interrogación, intentando averiguar quién le había enseñado para ser tan bueno como lo era actualmente.

También parecía haber parloteado sobre su encuentro con Raynie, ya que todos en la clase parecían saber sobre eso cuando llegó a la academia el lunes. Probablemente una venganza por rehusarse a contestar sus preguntas. En cualquier caso, eso prácticamente asesinó a cualquier buena impresión que haya tenido con Raynie- ella aceptó que no era su culpa cuando hablaron más tarde en el día, pero aún así no quería ser vista cerca de él después de eso. Fue probablemente la forma en que Benisek lo felicito ruidosamente en frente de toda la clase lo que en verdad arruino todo en cuanto a eso. 

¿Por qué siquiera pensó que juntarse con ese tipo era una buena idea?

Oh, bueno, vive y aprende. Viendo cómo sus esfuerzos sociales estaban en andrajos por el resto del reinicio, concentró sus energías en encontrar la tesorería aranea, sus experimentos personales, y el rastrear e interrogar a los invasores. Los últimos dos estaban yendo bastante bien, pero su misión de encontrar la tesorería aranea persistentemente no obtenía ningún resultado. Se decidió a aceptar la oferta de las Sabias Filigranas de llevarlas al asentamiento de Cyoria a cambio de su ayuda con manipulación mental- capaz las exploradoras araneas serían más exitosas que él, y ayuda con sus habilidades de lectura de recuerdos siempre era bienvenida. También debería salvar a las Guardianas de la Caverna Amarilla de su invasor otra vez, tan solo en caso que tengan algo nuevo que decirle ahora que tenía algo de experiencia real con lectura mental. 

Sus actividades relacionadas a la invasión continuaron firmemente al pasar las semanas, dando ningún resultado revolucionario o revelación crítica, pero sus habilidades de lectura de recuerdos se estaban volviendo bastante buenas y había encontrado algunos objetivos interesantes que podrían saber algo útil. Desafortunadamente, sus ataques constantes en los invasores los había puesto cautelosos y paranoicos, y toda la gente importante estaba siempre armada y bajo seguridad firme- Zorian no se sentía confiado yendo tras ellos en tales condiciones. Iría tras ellos en algún reinicio futuro, donde no tuviesen pre-aviso que estaba persiguiéndolos. 

Con el fin del reinicio acercándose, Zorian dejó de lado un poco a los cultistas, limitándose a sí mismo sólo a asaltar sus caches y monitorear sus actividades. Los caches no contenían ninguna pista crucial ni tesoros asombrosos, pero algunos de ellos tenían enormes cantidades de dinero (que Zorian tenía intención de poner en buen uso en futuros reinicios) y la colección de pociones que había robado al principio del reinicio se veía prometedora. Kael decía que le tomaría otro reinicio más terminar de revisarlas, pero algunas de ellas eran claramente pociones de combate avanzadas que producían nubes de vapor acídico al romperse, empapaban todo en un fuego insaciable y otros efectos similares. Eso sonaba muy compatible con el estilo de pelea de Zorian, la verdad.

Y después, varios días antes del festival de verano, sus esfuerzos de espionaje finalmente le dieron la alerta que estaba esperando: el liderazgo del Culto del Dragón Debajo había dado la orden a uno de los grupos de rango bajo de secuestrar a Nochka. No era el mismo equipo que la última vez, ni estaba el secuestro programado para ocurrir en el mismo día que en el reinicio anterior, pero sus esfuerzos atraparon la orden de todos modos.

Los emboscó a mitad de camino a la casa de los Sashal, cuando aún estaban pastoreando sus ciempiés gigantes por las alcantarillas. Su idea inicial había sido tomar el control de los ciempiés y hacerlos volverse contra sus amos, haciéndolo parecer como que perdieron control sobre las bestias. Desafortunadamente, el mago controlándolos sabía lo que hacia- el momento que Zorian intentó influenciar las mentes de los monstruos sujetó su control sobre los ciempiés y gritó una alerta al resto del grupo de que estaban bajo ataque.

Así que Zorian uso su plan de repuesto y tiró una de las pociones de combate que había recuperado de su caché entre sus rangos. El controlador de los ciempiés, al igual que tres de sus minions ciempiés, murieron al instante, congelados en su lugar cuando la botella se rompió y el líquido azul reluciente hizo contacto con el aire. Sin embargo, habiendo revelado su escondite, se vio forzado a defenderse a sí mismo de un bombardeo de hechizos ofensivos que los tres cultistas sobrevivientes empezaron a tirarle.

Afortunadamente, sin ningún mago controlador para contestar su control, controlar al último ciempiés era un juego de niños. Antes de que sus tres atacantes se dieran cuenta de lo que estaba pasando, las tenazas venenosas del ciempiés se clavaron en la pierna de uno de ellos, y se vieron forzados a defenderse del peligro entre ellos.

Nunca tuvieron una oportunidad contra él a partir de ese punto, aunque se las habían arreglado para matar al ciempiés antes de que Zorian los matase. Su tarea hecha, se retiró de la escena, preguntándose qué haría el Culto del Dragón Debajo ahora que sus planes habían sido arruinados. ¿Vendrían por Nochka otra vez, solo que con más recursos? ¿Qué tan importante era ella para ellos, de todos modos?

Suponía que lo averiguaría pronto.

* * *

Para la sorpresa de Zorian, Nochka nunca fue atacada después de eso. En cambio, los cultistas atacaron a otra familia en día después de su encuentro- esta vez a la familia de un oficial destacado en el ejército de Eldemar quien por casualidad era uno de esos shifters paloma de los cuales Raynie no opinaba mucho. El hombre y su esposa no fueron lastimados, pero su hijo de ocho años fue secuestrado por sus asaltantes desconocidos y no hubo ninguna demanda de una recompensa de rescate. 

A diferencia del ataque de los cultistas a la familia Sashal, este ganó una gran cantidad de atención de los diarios y autoridades. Después de todo, su nuevo objetivo no había sido un nadie cualquiera, pero un miembro del ejército de Eldemar… y no se habían molestado en crear un escenario de ‘ataque de monstruos’ esta vez, eligiendo en cambio simplemente irrumpir en el lugar y secuestrar un niño durante la noche. Llamaba bastante más la atención.

Entonces. Claramente los cultistas necesitaban un shifter, probablemente un niño shifter, para algún propósito. ‘Convocación’ de primordiales, probablemente. Necesitaban uno tanto que estaban dispuestos a patear un hormiguero justo antes de la invasión, exponiéndola a un gran riesgo de ser descubierta.

Pero no tenía que ser Nochka, aparentemente.

“Hey, Zorian,” lo llamó Kirielle, distrayéndolo de sus reflexiones.

Se giró para verla y la encontró intentando pintar una cara en el golem de madera de siguiente generación que había hecho para ella. Tenía un montón de mejoras más que el viejo, pero Zorian suponía que a Kirielle solo le importaba una de ellas- la nueva versión tenía ‘pelo’ largo y marrón adjunto a su cabeza, por pedido de ella. Aparentemente había decidido que no era lo suficientemente natural para ella. 

“¿Qué?” preguntó.

“¿A quién vas a llevar al baile mañana?” preguntó ella.

“No te incumbe,” le dijo Zorian. Ugh, tendría que asegurarse de estar fuera de la casa para mañana a la tarde, solo en caso que Ilsa volviese a mandarle alguien otra vez.

“¿Vas a ir con esa chica de pelo rojo con la que estás saliendo?” le preguntó.

“N- Espera un minuto, ¿¡siquiera como sabes sobre eso!?” protestó Zorian.

“Kael me contó,” dijo ella, mordiendo la punta de madera de su pincel por un minuto antes de añadir unos toques finos en las nuevas cejas del golem.

Estúpido Kael… probablemente pensaba que todo esto era terriblemente entretenido.

“Creo que te vendría bien una novia,” dijo Kirielle, antes de girarse hacia su nuevo golem. “¿No estás de acuerdo, Kosjenka?”

Justo como había sido hecho para hacer cuando se le presentaba algo que sonaba como una pregunta, el golem asintió su cabeza gravemente.

“Vez, hasta Kosjenka coincid-”

“Kiri,” la interrumpió Zorian.

“¿Sí?”

“Cállate.”

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Tabla de Contenido

Prologo
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Capítulo 1: Un movimiento inesperado
Parte 1-2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
Parte 8
Capítulo 2: El principio del fin
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
Parte 8
Parte 9
Capítulo 3: El último rey
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5 Capítulo 4: Una trampa que atrapa todo Parte 1 Parte 2 Parte 3 Par…

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