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Atrapados en el tiempo, Capítulo 43


Abrumado


Capaz era porque ella ya ‘sabía’ que Zorian tenía una cita, como todos los demás parecían creer, o capaz era simplemente un tema de que Zorian había sido más circunspecto con sus intenciones esta vez, pero Ilsa no mandó ninguna chica tras él al final. No que Zorian se había quedado en lo de Imaya lo suficiente como para ver eso pasar en persona, por supuesto- eso podría fácilmente haberlo dejado atascado con una cita no planeada para la noche otra vez- pero había dejado un faro de observación en la casa para poder chequear periódicamente. 

Una parte de él estaba enojada que siquiera le importase tanto eso. En el gran esquema de las cosas, un drama tan insignificante no importaba para nada… no había suficiente tiempo restante en el reinicio como para que las consecuencias de ignorarlo realmente lo alcanzaran. ¡Y además, apenas podía ser culpado por no aparecer en una cita la cual nunca había arreglado para empezar! Pero, bueno, tenía curiosidad… y no era como que chequear en la casa de tanto en tanto era un compromiso enorme de su parte.

No, la mayor parte de su tiempo era usado revoloteando por los bordes de la invasión propiamente, intentando encontrar grupos separados lo suficientemente pequeños para emboscar. Bueno, eso y decirse repetidamente a sí mismo que no tenía que intervenir cada vez que veía a los invasores matar civiles indefensos, ya que estarían sanos y salvos una vez que el bucle reiniciarse. Lo primero era complicado por la variedad de monstruos que acompañaban a los magos, todos los cuales tenían muy buenos sentidos y venían en grandes números. Lo segundo se complicaba por la pura brutalidad que los invasores demostraban a todos en su camino. ¡Por el amor del cielo, algunos de ellos estaban irrumpiendo en casas cualquiera y asesinando a familias enteras adentro! Ni siquiera saqueaban nada, solo se comprometían a una matanza inconsciente de no-combatientes por ninguna razón. Locura. 

Sabía que cosas así pasaban durante la invasión, por supuesto, pero nunca había sido tan… personal para él. Estaba allí esta vez, presenciando el comportamiento en detalle y decidiendo en sangre fría cuando enfrentarse a los invasores y cuando seguir adelante. Y no estaba hablando de evadir grupos que fuesen directamente demasiado grandes como para que él los manejase- esos eran fáciles de ignorar, ya que nunca se había sentido obligado a ayudar a otros si hacerlo le costase su propia vida. No, estaba hablando de grupos que serían enteramente manejables con sus habilidades actuales… excepto que no podía descifrar una forma de lidiar con ellos sin matar todo. ¿Y cuál sería el punto de eso? Necesitaba a los magos Ibasanos vivos para leer sus mentes- de eso se trataba todo esto. Una emboscada que no resultase en magos sometidos para interrogar sería un gasto de tiempo y maná, al igual que propenso a invocar a Quatach-Ichl para que lidiase con él. El antiguo lich siempre intervenía personalmente cuando alguien se volvía demasiado exitoso contra las fuerzas invasoras. 

Y eso era sin siquiera considerar la posibilidad de que Túnica Roja estuviese acechando secretamente la ciudad, esperando a un disturbio lo suficientemente grande que le señalaría que había un viajero del tiempo nuevamente en Cyoria. No pensaba que esa opción era muy probable, que con Túnica Roja completamente abandonando su apoyo de la invasión últimamente, pero no era una opción que se sentía completamente seguro en descartar. No, atenerse a su plan original y evitar enfrentamientos innecesarios era definitivamente la decisión correcta.

Capaz era algo bueno que su mente seguía volviendo al estúpido drama de la cita- si nada más, le daba algo con lo que distraerse. 

Afortunadamente para su humor deteriorante, pronto encontró un dúo de magos Ibasanos que se habían extraviado del grupo principal y estaban solo ligeramente defendidos. Bueno, relativamente hablando. Tenían dos trolls de guerra y doce esqueletos como guardaespaldas, con otros seis trolls de guerra vandalizando los frentes de algunos negocios no muy lejos de donde estaban parados, pero estaba confiado que podía lidiar con ellos si tan solo lograba sorprenderlos. 

Se dirigió al grupo, mentalmente empujando al pico de hierro cuyos sentidos estaba interceptando para que volase más cerca de sus objetivos y pudiera examinarlos más cercanamente. Había algo deliciosamente irónico en usar los propios rastreadores de los invasores en su contra de esa forma, pero la verdadera razón por la que estaba usando a los picos de hierro en vez de simplemente observar a los invasores con magia era porque los picos de hierro tenían una visión mucho mejor que la suya y también podían ver en la oscuridad. Muy útil, eso. También había intentado usar el mismo truco en los trolls de guerra que estaban cerca de los invasores, pero encontró sus sentidos muy difíciles de procesar. Los trolls tenían una visión terrible, y eran daltónicos también- su sentido principal era su ridículamente bueno sentido del olfato y, en menor grado, su audición. Para no mencionar que eran mucho menos móviles que los picos de hierro, y los Ibasanos los mantenían mucho más a raya a esos brutos que a sus bandadas de picos de hierro. Hmm… se preguntaba…

Actuando en impulso, Zorian se concentró en la bandada de picos de hierro más cercana e intentó dominar al que volaba al final de la cola de la bandada. Era sorprendentemente voluntarioso para un animal, pero su intento no fue contestado por nadie y el pico de hierro prontamente se separó del grupo y fue hacia Zorian. Huh, eso funcionó. Nadie parecía reaccionar a sus acciones, tampoco. Conveniente. ¡Aparentemente los picos de hierro eran un vínculo aún más débil de la invasión de lo que había pensado!

Sacó una poción enfrascada de su bolsillo y se la dio al pico de hierro dominado que había aterrizado al lado suyo. Tomó un poco de tiempo, pero eventualmente pudo comunicarle telepáticamente al cuervo mágico que no debería agarrar el frasco demasiado fuerte en sus garras a menos que quería que le pasasen cosas malas. Eso hecho, lo dirigió para que bombardeara al dúo de Ibasanos con el frasco. 

No hubiese estado sorprendido para nada si su táctica terminaba fallando. Gran parte de ella dependía en que el pico de hierro ejecutase todo perfectamente, ya que Zorian solo estaba dominándolo, no usándolo como su marioneta- una criatura dominada solo ejecutaba órdenes lo mejor que podía con sus propias habilidades. Eso era bueno, ya que en un sentido no había forma que Zorian hubiese podido manejar al ave lo suficiente precisamente como para hacer algo tan complicado. Significaba que era un poco de un observador impotente como resultado, sin embargo. Oh, bueno, aún si la táctica fallaba debería al menos actuar como una distracción para su propio ataque…

El pico de hierro excedió sus expectaciones. No solo se acercó a los dos magos por sus espaldas, completamente por su propia iniciativa, sino que también soltó el frasco en el punto exacto al que Zorian le dijo que apuntara. El punto exacto. Eso tenía que ser producto de alguna habilidad mágica innata- tenían una precisión sorprendente con sus ataque de plumas, ahora que lo pensaba. En todo caso, una vez que el frasco cayo al piso explotó en una nube de gas amarillo que dejo inconscientes a los dos Ibasanos en solo momentos. Sus guardaespaldas no fueron afectados- los trolls de guerra porque su metabolismos mejorados mágicamente detenía al gas de funcionar en ellos, y los esqueletos porque no tenían un metabolismo al cual afectar- pero una vez que sus controladores fueron dejados inconscientes, se hizo ridículamente fácil provocar a los trolls de guerra a atacar a los esqueletos. Tomó menos de un minuto para que todos los esqueletos fueran reducidos a polvo y astillas. 

Dirigió a su pico de hierro para que haga un par de ataques a los dos trolls, y el ave interpretó eso como ‘manda un par de lluvias de plumas directamente a sus ojos (ouch)’, después de lo cual los dos guardaespaldas se fueron para perseguir al ave en ciega furia, dejando a Zorian libre de acercarse a los dos magos inconscientes sin oposición.

Este era el quinto grupo al que emboscaba esa noche, y el primero con el cual todo había sucedido sin problema alguno. ¡Ni siquiera tuvo que luchar personalmente al final! De verdad tendría que usar a los picos de hierro más extensivamente en el futuro. 

Después de arrastrar los dos cuerpos inconscientes a un lugar menos expuesto, respiró profundamente y se sumergió en sus recuerdos.

Lectura de recuerdos, más que cualquier otra rama de magia mental, se asemejaba profundamente a la adivinación por la forma en la que funcionaba. Tenías que decidir lo que querías buscar, y si hacías la pregunta equivocada, tu respuesta sería inútil o engañosa. En el caso de Zorian, había cuatro cosas que buscaba principalmente cuando leía las mentes de magos Ibasanos: si sabían de algún mago en una llamativa túnica roja, donde la ‘invocación’ del primordial se suponía que pasase, que sabían sobre los objetivos de la invasión y, último pero ciertamente no menos importante, si sabían algo sobre el bucle temporal o viaje en el tiempo en general. Lo mismo que le preguntaba a las mentes de los cultistas, la verdad. Había tenido suerte esta vez, en que uno de los dos magos tumbados delante de él era un mago de rango alto que con suerte sabría más que la escoria común con la que había lidiado hasta entonces. 

Ninguno de los Ibasanos sabía nada sobre un mago con ropas rojas, y los dos hombres que estaban a su merced en el momento no eran la excepción. Las siguientes preguntas sobre miembros faltantes que habían dejado el grupo al principio del bucle revelaron que a pesar de su inhabilidad para mantener disciplina durante la invasión, los Ibasanos eran muy unidos durante las preparaciones para esta, y que el manojo de casos donde alguien intentó abandonar la invasión resultaron en Quatach-Ichl cazándolos como perros para convertirlos en un ejemplo para los demás. Consecuentemente, todos esos intentos se detuvieron mucho antes de que el bucle temporal hubiese empezado. 

Hasta donde a Zorian le concernía, eso prácticamente destruía la posibilidad de que Túnica Roja fuese un invasor Ibasano. Lo había sospechado, considerando como había tratado Quatach-Ichl a Túnica Roja durante esa noche, pero era bueno tener más confirmación. Aún era posible que estuviese conectado al Culto del Dragón Debajo de alguna forma, el cual no ejercía (ni podía ejercer) ni cerca del mismo control sobre sus miembros.  

A lo que se refería a la ubicación del ritual del primordial, ninguno de los Ibasanos oficialmente sabían nada al respecto… pero era aparentemente una especie de secreto público entre los comandantes grupales (tales como al que Zorian le estaba actualmente leyendo los recuerdos) que la ‘invocación’ estaba planeada que ocurriese arriba del Agujero, o al menos tan cerca de él como humanamente posible. 

Zorian se sintió bastante estúpido cuando se enteró de eso. Por supuesto. Por supuesto que era el Agujero, el punto más prominente, grande y obvio de la ciudad. Ya hasta había sabido que el Culto le daba una significado especial al maldito lugar, es solo que él nunca… maldita sea. Sacudió su cabeza. En su defensa, los cultistas de rango bajo estaban convencidos de que el ritual iba a ocurrir en un lugar super secreto del cual nadie sabía nada. 

En cuanto a los objetivos de la invasión, eso fue algo que Zorian encontró muy fácil de extraer de las mentes de sus víctimas, ya que sabían muy pocos datos verdaderamente sobre el tema. Solo lo más alto del liderazgo Ibasano parecía saber lo que realmente estaban intentando conseguir aquí, y la escoria común estaban siguiendo toda la cosa casi enteramente porque Quatach-Ichl lo hacía también. El lich antiguo era considerado en muy alta estima por los Ibasanos. Como un lich de un milenio, era un mago casi imposiblemente antiguo, y tenía poder y habilidad que igualaban a su edad. Estuvo vivo cuando los dioses aún le hablaban a la humanidad, y se rumoreaba que había sido bendecido por varios de ellos. Encima de todo eso, tenía una reputación de ser cruel pero justo, a diferencia de muchos de los otros líderes Ibasanos quienes simplemente tenían una reputación de ser crueles. Era algo como un santo para esta gente, tan raro como le parecía a Zorian. La mentalidad era que si Quatach-Ichl decía que era posible y que valía la pena hacerlo, entonces lo era. Era así de simple. 

También, estaba el sentimiento general entre los Ibasanos de que los Altazianos eran todos unos debiluchos degenerados que seguramente caerían como trigo ante los poderosos hombres y mujeres de Ulquaan Ibasa. Aunque otra vez, esa particular rama de retórica también era común en Eldemar, así que él no pensaba que era muy importante en el gran esquema de las cosas. 

En cuanto al viaje temporal, su víctima actual no sabía nada sobre ello, al igual que todos los demás a los que él- ¡espera! Había algo. No era sobre el bucle temporal, o el viaje temporal en general, pero aparentemente Eldemar tenía una instalación de investigación secreta muy, muy profundo en la Mazmorra, dedicada a investigar magia temporal. Dilatación temporal, para ser exactos. La instalación estaba defendida fuertemente, con unas medidas de seguridad increíblemente buenas- tenían que serlo, considerando la mera profundidad en la que se encontraba la instalación- así que los invasores habían decidido dejarla de lado. Se sabía que algunos líderes Ibasanos, notablemente Quatach-Ichl, estaban bastante infelices sobre eso. Sentían que algo importante debía estar ahí, si Eldemar estaba dispuesto a mantener una instalación de investigación en un ambiente tan peligroso, y querían tenerla. Desafortunadamente para ellos, el resto del liderazgo sentía que el número de tropas y esfuerzo requeridos para agrietar sus defensas no se justificaban ante ganancias tan especulativas. 

Eso era… interesante. Aunque el mago Ibasano al cual le estaba leyendo la memoria no sabía la ubicación exacta de la instalación, Zorian estaba bastante seguro que él sí lo hacía. El mapa que le dejó la matriarca tenía un gran número de ubicaciones marcadas en él, dos de las cuales nunca había sido capaz de chequear. Una estaba rodeada de bases Ibasanas y era patrullada de manera demasiado fuerte como para que él pudiese acercarsele exitosamente- Zorian presumía que esa era su base principal. La otra estaba ridículamente profundo, y nunca había siquiera intentado alcanzarla- no pensaba que podría sobrevivir un viaje a tales profundidades. Francamente, estaba un poco asombrado que las aranea se las hubiesen arreglado para mapear la Mazmorra tan profundo, considerando que hasta magos poderosos lo pensarían dos veces antes de descender a esa profundidad.

No tenía ninguna evidencia, pero sospechaba fuertemente que esta era la instalación de investigación de magia mental descubierta por los Ibasanos. Y considerando que la matriarca la había marcado como importante, era casi seguro que tenía alguna relevancia a su situación. 

Se sumergía más profundamente en la mente del hombre, buscando más información. Sintió la mente de su víctima temblar ante la severidad de su examinación, pero aun así persistió- cualquier remordimiento sobre lastimar a esta gente que tuviese se había evaporado después de observarlos causar alborotos por toda la ciudad durante varias horas.

El camino trazado por la matriarca no era el único, aparentemente, o siquiera el principal. El gobierno no suministraba la instalación a través de un viaje peligroso por los túneles de la Mazmorra propiamente- lo hacían por medio de descender a través del Agujero hasta que llegasen a la profundidad deseada, donde habían cavado un túnel artificial en la pared para conectar la instalación al mundo externo. Por supuesto, mientras que ese camino evitaba la mayoría de los peligros asociados a tales profundidades extremas, era increíblemente peligroso para alguien sin autorización estar allí, así que no lo ayudaba mucho. Capaz si él-

Oops. Lo empujó demasiado- agobiado por su (aún bastante crudo e insofisticado) tanteo mental, la mente del hombre había colapsado en un enredo caótico e indescifrable. No obtendría nada más de él. Maldita sea. 

Lanzó dos espigas mágicas a los magos inconscientes, matándolos, y se giró para irse, solo para encontrar al pico de hierro mirándolo intensamente desde el alfeizar de una ventana cercada. No era hostil, simplemente estaba escudriñándolo. Zorian chequeó su mente, y descubrió que era de hecho el mismo pico de hierro que había dominado antes, tal como sospechaba. Aún así, su influencia sobre él se había disuelto hace rato, así que esa no podía ser la razón por la que fuera tan dócil hacia él. Huh.

Si nada más, esperaba que lo resintiera por dominar su voluntad. No sintió ninguna animosidad de parte del ave, sin embargo- sólo satisfacción y alegría ante la muerte de los magos Ibasanos. O a los picos de hierro no le agradaban mucho los Ibasanos, o este pico de hierro en particular no era su fan.

“Así que,” dijo Zorian. “¿Qué te parecería ayudarme a matar a más de estos?” 

El pico de hierro hizo su cabeza a un lado, incomprendiente. Cierto, era solo un animal, aún si era uno muy listo y travieso. Le mandó al ave una impresión telepática de ellos dos matando más invasores. 

El pico de hierro le contestó con un chillido aguo y una explosión de sed de sangre tan grande que Zorian se encontró a sí mismo dando un paso hacia atrás. 

Odio. Resentimiento. Matar

“Bien,” se murmuró a sí mismo. “Tomaré eso como que estás de acuerdo.” 

No se molestó en dominar al ave esta vez- le instruyó encontrar otro grupo pequeño de invasores y empezó a buscar más picos de hierro a los cuales posiblemente subvertir. 

* * *

Zorian venció a dos grupos más después de eso, ninguno de los cuales tuvo nada nuevo que enseñarle, antes de que Quatach-Ichl se teletranspotara repentinamente en frente de él y le volara la cabeza con unos de esos escarpados rayos de desintegración rojos que tanto le gustaban. Murió instantáneamente, incapaz de levantar ninguna defensa a tiempo.

Oh, bueno, la noche había estado por terminar de todas maneras. Al menos se las arregló para experimentar un poco con los picos de hierro volando alrededor. Tristemente, descubrió que sólo una pequeña minoría de ellos eran receptivos a su control, y contactar a los equivocados invariablemente causaba que la bandada entera descendiera sobre él como una muchedumbre sanguinaria. Las aves previamente sometidas también inmediatamente cambiaban de lado hacia su especie cuando esto pasaba, algo que realmente debería haber esperado pero igual lo tomó completamente desprevenido la primera vez que paso. En cualquier caso, los picos de hierro definitivamente odiaban a los invasores por alguna razón, pero volverlos en contra de sus amos era muy difícil. Algo los mantenía leales, y los pocos magos cuyas mentes había consultado por una respuesta no sabían lo que era- pensaban que los picos de hierro eran tontos animales y no prestaban atención a sus pensamientos o motivos. 

Empezó el reinicio de la misma manera general que había empezado los últimos dos- observando el estado de la invasión, obteniendo sus cristales de maná, ayudando a Taiven a limpiar a la Mazmorra de monstruos y así. Exceptuando, por supuesto, que era muchísimo más efectivo en todas esas cosas está vez. También se robó un mejor pase de biblioteca para sí mismo inmediatamente y recreó a Kosjenka para Kirielle, entre otras adiciones menores. 

El reinicio más reciente, mucho como los dos que lo precedieron, no mostró ninguna señal de conocimiento futuro de parte de los invasores. Este era el tercer reinicio consecutivo que Túnica Roja los abandonaba bruscamente, y Zorian estaba empezando a sospechar que esto era ahora una situación normal más que un capricho momentáneo. Muy posiblemente, Túnica Roja había perdido completamente el interés en la invasión después de su confrontación.

La pregunta era- ¿por qué? ¿Por qué hacer eso después de pasar todos esos reinicios persistentemente dándoles información?

Bueno, capaz una mejor pregunta sería, ¿por qué había estado haciendo eso en un primer lugar? ¿Qué hacía el ayudar a los invasores para él? ¿Era solamente una forma de mantener a Zach concentrado en una misión muy visible, pero a la larga irrelevante, para que no cuestionara las cosas? ¿O capaz era una forma de ensuciar las aguas, por así decir, y esconder las consecuencias de sus propias acciones al inducir un gran chapoteo al principio de cada reinicio? Tal vez. Pero la mera cantidad de información con la que proveía a los invasores le hacía pensar que había más que eso al hecho. Estaba increíblemente optimizado para hacer el máximo daño a la ciudad posible- Túnica Roja debía haber gastado una cantidad de tiempo y esfuerzo enorme para producir algo como eso. El resultado de la invasión le importaba de alguna forma personal. Así que ¿por qué parar? ¿Qué había cambiado?

Zorian intentó pensarlo con una mentalidad propiamente paranoica. Túnica Roja pensaba que las aranea habían traído un desconocido, pero gran número de gente al bucle temporal. Estas personas estaban organizadas y eran lo suficientemente astutas para evadirlo por años. No era algo que sería fácil de rastrear y purgar. Zorian también había demostrado magia mental en su batalla, así que el único encuentro que tuvo Túnica Roja con esta gente involucró uno de los pocos tipos de magia que podían terminar con él de forma permanente. Todo esto significaba que el bucle temporal se volvió infinitamente más peligroso para Túnica Roja de repente. Había una legión de enemigos conspirando contra él y acechándolo en cada rincón. 

Si Zorian hubiese estado en el lugar de Túnica Roja, ¿habría empezado inmediatamente a conspirar contra este grupo, poniéndoles trampas y emboscadas e intentando rastrearlos? No, definitivamente no. Se alejaría tanto como le hubiese sido posible, no solo afuera de Cyoria sino fuera de toda la región alrededor de la ciudad. Si empezase el reinicio en algún lugar de la ciudad, se alejaría como loco al principio de cada reinicio, mucho como lo que parecía estar haciendo Zach. No estaba seguro cuánto tiempo seguiría así, pero Zach aún tenía que dejar de irse de la ciudad al principio de cada reinicio, y él era el más imprudente de los tres. 

Capaz no era tan extraño que Túnica Roja se estuviese manteniendo lejos de la ciudad por el momento. En retrospectiva, capaz ese tanto de información incorrecta de parte de Lanza de Resolución había sido mucho más perspicaz de lo que Zorian había pensado, en su momento. ¿Pero cuánto tiempo pasaría hasta que Túnica Roja se diese cuenta que esas legiones enemigas de viajeros temporales simplemente no existían?

Había otra opción. Si Túnica Roja estaba ayudando a la invasión en un intento de optimizarla, para que fuese lo más efectiva posible una vez que el bucle temporal terminase, y si las aranea había  sido solamente expulsadas del bucle temporal en vez de que sus almas hubiesen sido destruidas como Túnica Roja había dicho… entonces cualquier intento de optimización de aquí en adelante sería un gasto de tiempo total. Una vez que el bucle temporal terminase, las aranea estarían vivas y salvas otra vez, y cualquier plan desarrollado en su ausencia tendría peores resultados que el que Túnica Roja había desarrollado previamente. Cierto es que, a Zorian le gustaba está opción mayormente porque significaba que las aranea eran recuperables, pero también explicaría un montón de cosas. Tales como la reluctancia de Túnica Roja de usar su hechizo para ‘matar almas’ más libremente. Si gente cuyas almas habían sido ‘matadas’ eran simplemente expulsados durante la duración del bucle temporal, eso explicaría pulcramente por que no lo usaba en no-bucleadores - eso sería enteramente contraproducente, ya que él aún tendría que lidiar con ellos eventualmente, solo que no tendría la opción de intentar diferentes tácticas contra ellos durante el bucle temporal, y por lo tanto no podría averiguar lo que funcionaba mejor en su contra. 

Zorian solo podía esperar que investigar a los invasores traería algún tipo de respuesta a sus preguntas. Aunque, si todo lo demás fallaba, suponía que siempre podía comportarse como Zach y simplemente lanzar una corriente sin fin de misiones suicidas con el objetivo de entrar a la instalación de investigación de magia temporal, ya que era claramente relevante al bucle temporal de alguna manera. Tenía que poder entrar eventualmente, ¿o no? Si Zach fue capaz de matar a Oganj con ese método entonces seguramente él podía forzar su entrada en una única miserable instalación. 

Hmm, capaz estaba pensando esto de la manera equivocada- debería directamente reclutar a Zach para el intento. Seguía un poco dudoso sobre contactar al otro chico, tanto porque significaría revelarse ante Túnica Roja si estaba monitoreando a Zach y porque no estaba tan seguro de que Zach le sería de mucha ayuda en este punto, pero si estaba reducido a metafóricamente golpearse la cabeza contra la pared podría también involucrar a alguien que había pasado dioses saben cuantos años en el bucle temporal afilando la habilidad de hacer exactamente eso.

Algo que tener en cuenta cuando sea el momento, en cualquier caso.

* * *

Con el comienzo de clases, Zorian decidió acercarse a Raynie otra vez al igual que omitir su entrenamiento de magia mental con Tinami. Aún esperaba llegar a conocer más a la heredera Aope, pero estaba claro que intentar acercarse a tanto Raynie como Tinami al mismo tiempo era inviable, y Raynie había parecido la más sencilla de tratar. No recreó su pedido inicial tan cercanamente como había pretendido, pero Raynie accedió a una reunión entre ellos de todos modos. 

Benisek tuvo un ataque espontáneo de torpeza cuando intentó felicitar ruidosamente a Zorian y terminó cayéndose al piso del aula después de tropezarse con sus propios pies. Era una cosa graciosa y misteriosa, y Zorian no tuvo absolutamente nada que ver con ella, pero seguro que era lindo que solo había hecho una escena de sí mismo en vez de sí mismo y Zorian, ¿no? 

Aún así, mientras que tenía muchas esperanzas de que su intento de conocer mejor a Raynie tuviese más éxito está vez, el hecho era que interactuar con ella requería mucho tiempo de espera- ya que estaba podría intentar conocer a otro de sus compañeros mientras tanto. Y ya que sus compañeras tenían bastantes chances de producir los mismo problemas que Tinami en el reinicio anterior (porque así era como funcionaba su suerte, maldita sea), ese alguien debería probablemente ser un chico. Hmm, cual de sus compañeros se veía más interesante… ¡oh! Edwin estaba muy interesado en golems, ¿no? Tenía ambos padres en el negocio de los golems, y la última vez que Zorian le preguntó levemente sobre el tema parecía que no se iba a callar más. Bueno… podría mostrarle a Edwin sus propios diseños de golems y preguntar por su opinión. Sería interesante ver cómo se comparaban sus diseños a unos hechos por alguien hiper-concentrado en el tema. 

Esperó hasta que las clases terminaran y caminó hacia donde Edwin y Naim estaban hablando. Como siempre que los veía juntos, le pareció interesante lo diferente que los dos eran, tanto físicamente como en cuanto a personalidad. Edwin era un chico petiso, con pelo negro y piel ligeramente oscura que daba un indicio de que sus ancestros habían llegado relativamente recientemente del sur, o capaz hasta de Miasina. Naim era un chico relativamente modesto de pelo marrón y de estatura promedio, distinguido solo por el hecho que era bastante atlético y en forma para un estudiante promedio. Edwin era charlatán y expresivo, se emocionaba fácilmente y usualmente gesticulaba mucho al hablar. Naim era calmado y cohibido, como algún tipo de monje sereno que había logrado la iluminación y por lo tanto ya no podía ser perturbado por nada. Eran como el sol y la luna, y aún así de algún modo habían terminado inseparables. 

Tenía que admitir, se sentía un poquito intimidado por el prospecto de acercarseles. Estaba preocupado que estarían sospechosos de él, repentinamente acercándoseles de la nada de ese modo. La relación previa de Zorian con los dos era cortés, pero muy, muy distante. Apenas se conocían. Pero otra vez, esa era una descripción apropiada para su relación con la mayoría de sus compañeros de clase excepto Benisek. 

Pero no debería haberse preocupado. Edwin era naturalmente del tipo amigable, y solo se volvió más amigable aún cuando se enteró por qué Zorian le estaba hablando. Y mientras que sintió un poco de exasperación de parte de Naim, era solamente por el tema de la conversación más que por la presencia de Zorian. No estaba tan loco sobre el tema como Edwin. 

“Ese es un lindo estabilizador para el tipo de muñeca pequeña al esto está destinado a,” dijo Edwin, trazando las secuencias de glifos relevantes con su dedo. “No creo que funcionaria para algo más largo y pesado, como un golem adecuado de tamaño humano hecho de hierro sólido, pero es absolutamente inspirado para esto. Tendré que recordarlo. No entiendo por qué pusiste estos, sin embargo,” le dijo, señalando con su dedo al trío de nodos comprimidos que había usado para tunear el diseño. “Son poco elegantes y simplemente innecesarios. El diseño funciona perfectamente sin ellos, y no parecen hacer nada excepto retocar cosas aleatoriamente sin rima ni razón.”

“En realidad, el diseño no funciona sin ellos,” dijo Zorian. “Todos los prototipos se me rompían hasta que me harte de intentar hacerlo funcionar como se suponía y directamente retoque cosas forzosamente en la manera que estas viendo. Funciona bien ahora, pero hace alterar al diseño un dolor gigante. Esperaba que me pudieras ayudar a encontrar el problema fundamental que me está haciendo tropezar tanto.”

Edwin le dio una mirada incrédula. “Espera… entonces esto es, tipo, un diseño de verdad. ¿No solo trabajo teórico? ¿Construiste uno de estos?” 

“Bueno, si,” dijo Zorian. “¿Cuál sería el punto, sino?”

“¿Pero no es super costoso?” preguntó Edwin curiosamente.

“No, sólo es moderadamente costoso,” dijo Zorian. Aunque en toda honestidad, su sentido de lo que era costoso y lo que no se había vuelto un poco torcido en su tiempo en el bucle temporal. “Pero lo estoy financiando con mi propio bolsillo y nadie puede realmente detenerme de usar mi propio dinero en lo que sea que encuentre apropiado.”

“Oh, no, no te estoy criticando,” sonrió Edwin. “¡Diablos, quisiera hacer lo mismo! ¿Seguro que no necesitas un asistente o algo?”

“Es… una posibilidad,” dijo Zorian vacilante. Podía ver que Edwin era muy serio sobre su sugerencia, y le sorprendía. Había pensado que tendría que hacer un esfuerzo para que cooperara con él en proyectos específicos, y aquí estaba él proponiendo asociarse. “¿Cuánto tiempo puedes dedicarle a esto?”

Naim dio una risa corta y entretenida. Había estado bastante contento con quedarse de lado hasta ahora, pero aparentemente no pudo resistir reaccionar a esto.

“Ese tipo de cosas es todo lo que hace en su tiempo libre,” dijo Naim con una ligera sonrisa. “La pregunta de verdad es cuánto tiempo va a durar tu paciencia hasta que le digas que la corte y que se vaya a casa.” 

 “Oh, cállate, tú,” protestó Edwin. “Como si tu fueras mejor, señor entrenamiento. Tienes tus artes marciales, y yo tengo mis golems.”

“Tengo mucho que hacer últimamente, así que no estoy seguro exactamente cuanto tiempo puedo dedicarle a esto. Pero creo que puedo darle un par de horas cada dos o tres días si te parece bien.”

“Me parece bien,” dijo Edwin. “Por una chance de ver como mis diseños funcionan en la práctica, hasta estaría dispuesto a levantarme antes del mediodía durante el fin de semana. ¿Qué te tiene tan ocupado, de todos modos? Las clases solo están empezando.”

“Ah, bueno, hago muchos estudios independientes,” dijo Zorian. “Ya sabes sobre los experimentos con golems, pero también estoy estudiando bastante fórmulas de hechizos en general, al igual que alquimia, magia de utilidad con propósitos generales, y así. Hago ejercicios de formación avanzados y practico magia de combate cuando encuentro el tiempo.”

“Suena un poco desenfocado,” dijo Edwin. “Es impresionante que puedas encajar todo eso en tu horario, sin embargo.”

“Sí, y aún así encuentras tiempo para unirte a las cacerías de monstruos,” notó Naim.

“Pienso de eso como práctica de magia de combate,” dijo Zorian.

Naim le dio a Edwin una mirada entretenida. Edwin le frunció el ceño.

“¿Qué?” preguntó Zorian.

“Cuando le dije a Edwin que quería unirme a un grupo de cacería para practicar mis habilidades de combate en situaciones reales, me dijo que era un idiota. Me dijo que nadie más sería lo suficientemente estúpido para arriesgar sus vidas por entrenamiento,” dijo Naim, palmeando el hombro de Zorian como un viejo amigo. “Bueno, parece que hay dos de nosotros. Bienvenido al club de idiotas, Zorian.” 

“Claro,” balbuceó Zorian. “Pero, espera, ¿por qué otra razón iría un estudiante como nosotros a unirse a un grupo de cacería?”

Naim se encogió de hombros. “Dinero. Fama. Deber.”

Oh, cierto, a algunas personas les pagan por esas cosas. Y no están atascados en un bucle temporal que hace cosas como la fama y el deber completamente inalcanzables.

Antes de que pudiese decir algo, otro de sus compañeros decidió unirse a la conversación de repente. 

“Perdónenme por entrometerme así,” dijo Estin Grier, repentinamente hablando desde detrás de Zorian. “Pero no pude evitar escuchar su conversación. ¿Les importa si comento un poco?”

Hubo una pausa breve, mientras los tres de ellos miraban al recién llegado. Al final, fue Edwin el que rompió la pausa incómoda. 

“Solo estamos hablando,” resopló Edwin. “No es un club privado ni nada. Adelante, di lo que sea que quieras decir.”

Zorian miró a Estin, estudiándolo un poco. El chico era uno de los estudiantes que una vez sospecho podían ser Túnica Roja- bueno, solo ‘el tercer viajero del tiempo’ en ese entonces, dado que aún no había conocido al tipo- ya que su familia había emigrado a Eldemar desde Ulquaan Ibasa. Si estaba siendo honesto consigo mismo, la apariencia del chico había contribuido a esas sospechas- Estin era un muchacho alto de apariencia severa, con rasgos faciales afilados, expresión austera, cejas gruesas, pelo negro y ojos de tal marrón oscuro que casi parecían negros también. El que fuera muy introvertido y raramente hablaba a menos que algo o alguien más lo incitara hacía nada por disipar la impresión siniestra que obtenía del chico.

Pero hasta donde Zorian podía ver, Estin realmente era solo un estudiante normal, aunque extremadamente intimidante. No tenía vínculos con los invasores y la verdad no se comportaba como alguien consciente del bucle temporal. 

“Muy bien,” asintió Estin seriamente. “Iba a notar que mientras la mayoría de los estudiantes no se unió a las cacerías de monstruos solamente para testear y mejorarse a sí mismos en el crisol de batalla, ellos seguramente lo consideraron un punto a favor de participar. Uno puede tener múltiples objetivos para decidir algo.”

“Así que… ¿a ti también te gusta la práctica de magia de combate?” supuso Naim.

“Sí,” coincidió Estin. “Esa es una forma de interpretarlo. Y con eso, podemos ver que hay tres de nosotros que desean probar nuestras habilidades de combate y crecer. Capaz podemos ayudarnos entre nosotros. Tener un encuentro para intercambiar noticias y estilos personales, entrenar, y tales otras cosas.” 

Para alguien que solía mantenerse callado la mayor parte del tiempo, seguro que Estin era muy verboso una vez que se ponía a hablar. Aún así, estaba de acuerdo con la idea de Estin, ya que tenido curiosidad sobre sus niveles de habilidad de combate desde que había escuchado que participaban en cacerías de monstruos. Naim también estaba interesado, así que después de discutirlo un poco, los tres decidieron pedirle a Ilsa que les dejase usar un salón de entrenamiento en algún momento del futuro. Uno con terreno de verdad, porque aparentemente la magia de Estin ‘no funcionaba bien en ambientes de interior’, lo que sea que eso significase.

Estin también le preguntó a Edwin si quería unírseles, pero él no estaba interesado. A Edwin no le gustaba pelear, y no tenía interés en mejorar sus habilidades de combate. Zorian le aseguró al entusiasta de golems que aún tenía intención de trabajar con él en sus diseños de golems. 

Tan solo tenía que encontrar una manera de encajar estas dos obligaciones nuevas en su ya sobrecargado horario.

* * *

Encontrar un salón de entrenamiento apto para sus necesidades no terminó siendo ningún problema- la academia tenía montones de salones de entrenamiento, y la mayoría de ellos podían ser usados por cualquier estudiante. No todos ellos estaban anunciados como terrenos de entrenamiento para magia de combate, pero todos tenían protecciones de seguridad básicas en su lugar y podían ser no oficialmente usados de ese modo. Según Ilsa, tal ‘maltrato’ de los recursos de la academia había sido desenfrenado por ya un tiempo, y era aceptado como normal aún por los profesores estos días. Como tal, ella recomendó que simplemente incautaran cualquier lugar que necesitasen por unas pocas horas en vez de esperar una semana a que la academia les diera una vacante de tiempo oficial que podría o no ser lo que necesitaran. Solo tenían que asegurarse de no estar interrumpiendo a un grupo de estudio sancionado y así. 

Armados con ese conocimiento, recorrieron varias de las opciones disponibles hasta que encontraron un salón de entrenamiento que era realmente sólo una sección amurallada y protegida de los terrenos de la academia, y por lo tanto tenía una plenitud de la tierra y rocas que Estin aparentemente necesitaba para demostrarse de verdad. 

Estin, como resultó, era una de esas personas con una habilidad mágica innata. Específicamente, podía manipular tierra, rocas, y materiales similares de una forma desestructurada, parecido a como Zorian podía trabajar su magia mental. Estin era un tanto cauteloso sobre los detalles de cómo funcionaba su habilidad, ya que aparentemente era una línea de sangre de su familia y estaban intentando mantenerlo semi-secreto, pero aparentemente no era inmediatamente útil en su estado desentrenado y las habilidades de Estin actuales eran el resultado de un considerable talento y un montón de trabajo. En el manojo de peleas simuladas que hicieron para familiarizarse con las habilidades de cada uno, Estin uso la habilidad exclusivamente para levitar grandes trozos de tierra y rocas a su alrededor, interponiéndolos entre sí mismo y hechizos entrantes con precisión certera. Bueno, si podía ver el ataque viniendo, de todos modos- no le fue tan bien cuando Zorian hizo su misil mágico volver para atrás e ir hacia él desde su espalda. También le tomo algo de tiempo formar una esfera, y no parecía capaz de controlar más que cuatro en cualquier momento particular, porque cuando Zorian lanzó un enjambre de ocho misiles hacia él simplemente se rindió y le pidió que bajara el tono en el futuro. 

Aún así, era un truco bastante útil el que tenía. Bloquear con las esferas no parecía requerir de ninguna atención de parte de Estin, permitiéndole concentrarse puramente en acribillar a su oponente con hechizos ofensivos mientras sus esferas lo defendían. Si tuviera algo más peligroso que misiles mágicos en su arsenal, o si pudiese trenzar una función de seguimiento en esos misiles mágicos, capaz podría haber presentado un problema de verdad para Zorian.

Bueno, un problema siempre y cuando se restringiese muy gravemente. Decidió por adelantado que los únicos hechizos que demostraría sería su dominio del misil mágico y hechizos de escudo básicos, y eso parecía haber sido una buena elección porque estaba vendiéndolos a los dos bastante decisivamente hasta con eso. Especialmente a Naim. Como un mago de primera generación sin magia especial o historial familiar al que recurrir, estaba limitado a la misma combinación de ‘misil mágico y escudo’ que Zorian decía estar limitado a, pero sin los años en el bucle temporal para perfeccionar sus habilidades de estos dos hechizos a la casi-perfección. 

Si estuviese peleando contra Zorian pre-bucle temporal, Naim hubiese limpiado el suelo con él. Tenía más que el doble de reservas de maná que el viejo Zorian tenía, y claramente había sabido cómo lanzar esos dos hechizos hace años y los había estado perfeccionando lentamente todo ese tiempo. Encima de eso, estaba muy en forma y era muy ágil, y en su pelea contra Estin simplemente esquivó todos los proyectiles que el otro chico mando hacia él. El viejo Zorian no podía trenzar una función de seguimiento a sus misiles mágicos, y por lo tanto no hubiese sido nada más exitoso que Estin en ese sentido. 

Pero tristemente para Naim, no estaba peleando con el Zorian del pasado, y por lo tanto terminó siendo sobrepasado en su propio juego. El escudo de Zorian era impenetrable a cualquier cosa que el otro chico pudiera cocinar, y esquivar no funcionaba contra los ataques de Zorian. 

Después de esto, Naim y Estin decidieron seguir adelante con combate mano-a-mano, probablemente específicamente para fastidiar y superar a Zorian. Sabiendo que era inútil en una pelea de puños y que solo se avergonzaría a sí mismo, Zorian inmediatamente se retiró de eso, concediendo que no tenía chance contra ninguno de ellos. Los dos estaban muy petulantes de eso. 

Bueno, lo que sea, que tengan su premio de consolación. Mejor que que estuviesen amargos con Zorian por superarlos, eso seguro. En cualquier caso, los dos de ellos tuvieron nada menos que cinco rondas de eso, y se volvió obvio por el final que Naim era simplemente mejor que Estin, a pesar del mayor tamaño y masa de Estin. Se enteraría luego que esto era a lo que Edwin se refería cuando implicó que Naim estaba igual de obsesionado con artes marciales como él con golems. Practicaba artes marciales religiosamente todos los días, y era lo suficientemente bueno como para ser invitado a competiciones nacionales en el área. 

Después de eso, decidieron compartir métodos de entrenamiento y otros consejos- algo que terminó siendo sorprendentemente útil para Zorian, ya que los dos habían encontrado unos pequeños y lindos ejercicios de formación que a Zorian nunca se le ocurrió buscar, pero a la larga fue Zorian él que hizo la mayor parte de la charla y demostración. Esperaba que pasase algo así, sin embargo- era la persona con más experiencia entre ellos, después de todo. 

Se fue de la reunión contento de cómo había terminado. Considerando que tanto Naim como Estin querían tener otra reunión como esa, Zorian suponía que también estaban contentos con ella, aunque Estin le estaba tirando algunas miradas agrias cuando pensaba que Zorian no estaba mirando. Cuando se organizaron para otra juntada, sin embargo, no fueron solo ellos tres los que aparecieron.

Briam, Kopriva y Raynie también estaban allí, preguntando si podían unirse. Naim y Estin inmediatamente le dejaron la decisión a él, espontáneamente designándolo como el líder del grupo. Encantador. Aceptó, por supuesto. Si nada más, estaba bastante seguro que decirle a Raynie que se vaya no reflejaría bien en él y en sus planes de acercarse a ella. 

El problema era que los tres de ellos eran muy crudos y desentrenados cuando se trataba de magia de combate de verdad. Briam era admitidamente un miembro de un grupo de cacería ya, pero eso era solamente por su familiar drake de fuego- sus hechizos estaban casi enteramente centrados alrededor de apoyar a ese lanzallamas viviente. Kopriva estaba en el proceso de unirse a un grupo de cacería, pero no por magia de combate como tal- entró en base de proveer a su equipo con bombas alquímicas y pociones, y dependía mucho de ellas ella misma. Raynie probablemente tenía algo de magia shifter a la que recurrir si estaba realmente presionada, pero lo estaba manteniendo esa parte de ella en secreto y su dominio de hechizos de combate clásicos no era nada especial. 

De alguna manera, aún así lograron que la juntada funcionase, pero involucró mucho más trabajo y responsabilidad de lo que Zorian estaba cómodo con. Ya que era ‘el líder’, caía más que nada en él ayudar a los recién llegados.  

Al final del encuentro buscó a Raynie, quién le dio un sobre con el lugar y tiempo de su reunión. Era el mismo restaurante que había usado la ultima vez, lo que supuso tenía sentido si el dueño era un amigo personal de ella como Kiana decía. 

Mientras esto estaba pasando, Zorian estaba en el proceso de finalizar su acuerdo con las Sabias Filigranas. A cambio de transportarlas a Cyoria, guardar sus ‘equipos de rescate’, y transportar sus hallazgos de vuelta a su casa, Zorian había asegurado tres diferentes profesoras de magia mental, una de las cuales se suponía que era una experta en lectura y manipulación de mentes. Dicha experta en lectura de mentes también accedió a tantear las mentes de hasta cinco prisioneros que Zorian le trajese y compartir sus encuentros con él. Finalmente, y mucho menos crítico, Zorian tenía derecho a una porción de las cosas que los equipo de rescate araneos encontrasen en el asentamiento- sólo importante porque le daba una excusa para monitorear cercanamente sus actividades, ostentosamente para que no le hicieran trampa de lo que le correspondía, pero realmente para enterarse de cómo ‘rescatar’ propiamente el lugar en reinicios futuros. 

Vergonzosamente, le tomó menos de dos días a las Sabias Filigranas hacer lo que Zorian no pudo en un reinicio entero. Aparentemente la solución para encontrar la tesorería de la web de Cyoria era descender el conducto profundo y vertical que las aranea de Cyoria usaban como basurero, excepto que a medio camino del fondo había un agujero en la pared que llevaba a su tesorería. El agujero era lo suficientemente grande para que una aranea entre cómodamente al llevar carga, pero Zorian tenía que gatear para pasar de la entrada a la cámara principal. El conducto en realidad tenía numerosos túneles como ese de muchos tamaños derivando de ese, todos menos uno los cuales eran callejones sin salida, pero no era muy difícil de acortar una vez que sabias cual era el truco. 

Según las Sabias Filigranas, conductos como ese eran el ‘secreto’ para la facilidad con la cual las araneas podían penetrar hasta capas muy profundas de la Mazmorra sin ser carneadas en el proceso. Mientras que un conducto como ese permitía que algunas de las cosas horribles de las capas más bajas les llegasen más fácilmente, eran muy defendibles y siempre podían ser colapsados encima de los invasores si las incursiones se volvían demasiado frecuentes. En casos donde tales conductos no existían, las aranea eran propensas a crearlos con aplicación de hechizos formadores de roca. 

La tesorería era… enorme. Un montón de espacio estaba ocupado por gigantes carretes de hilos de seda de araña los cuales eran presumiblemente la fuente principal de ingresos de la web. Pero también había un montón de moneda cruda ahí, tanto en la forma de billetes como metales y gemas preciosos. Una buena cantidad de explosivos alquímicos y pociones también estaban allí, incluyendo montones de diversas pociones de curación que los equipos de rescate dijeron que estaban optimizados para biología aranea. Estaban muy emocionadas sobre esas, y querían la ayuda de Zorian para contactar a quién sea que las había hecho- parecían muy desdeñosas sobre la posibilidad de que las aranea de Cyoria las hubieran producido ellas mismas. Había algunos libros de hechizos, recetas alquímicas, y compilaciones de planos de fórmulas de hechizos- todos ellos altamente restringidos, raros, o muy costosos. Las sabias Filigranas pretendían llevarse todos ellos de nuevo a casa con propósitos de investigación, pero accedieron a dejar que Zorian los hojease y copiara algunas partes para su propio uso. Eso debería ser suficiente para mantenerlo ocupado hasta el final del reinicio, así que estaba perfectamente feliz con eso. 

Finalmente, la bóveda contenía un montón de cosas que realmente eran solo de interés para las aranea. Bolsas de cuero y correas que las aranea usaban para llevar cosas, bloques de nutrientes que eran el equivalente araneo a raciones secas, cosas como esas. Las Sabias Filigranas, al menos, parecían muy intrigadas por eso, maravilladas ante la sofisticación tecnológica e ingenio de la web de Cyoria. Se veía todo muy decepcionante a los ojos de Zorian, pero suponía que no era fácil establecer una sociedad tecnológica cuando no tienes manos. 

Asombrosamente, la tesorería era solo la punta del iceberg. Había otra parte secreta del asentamiento que nunca había encontrado- una sala de investigación mágica secreta, que solo podía ser accedida al incapacitar selectivamente unas partes selectas del esquema de protección en una de las salas, y entonces pasar por un recién-abierto hoyo en el techo. Tristemente, había más capas de defensas después de eso, y ni las Sabias Filigranas ni Zorian fueron capaces de pasar las protecciones de la segunda puerta hasta ahora. La líder del equipo de rescate estaba empezando a jugar con la idea de simplemente romper la puerta, pero estaba preocupada de que hubiese algún mecanismo de autodestrucción adentro que destruiría los contenidos si la entrada era forzada. Así era como las Sabias Filigranas protegían sus propias salas de investigación mágica, aparentemente. 

Por último, había una habitación para guardar registros, la cual Zorian no había notado simplemente porque nunca se le ocurrió intentar y conectar su mente a una pared particularmente bultosa al fondo del asentamiento. Aparentemente los bultos eran ‘piedras de memoria’- objetos mágicos los cuales podían guardar pensamientos y recuerdos, que eran aparentemente el equivalente araneo de registros escritos. Personalmente, Zorian no pensaba que este método fuese tan conveniente como los registros escritos, pero las Sabias Filigranas decían que este método era mucho más natural y conveniente para ellas, así que ¿qué sabía él? Lo importante era que la habitación de registros tenía información sobre la mayoría de transacciones y operaciones que la web de Cyoria había tenido con los humanos en la superficie, exceptuando aquellos que eran secretos, y que Zorian podía posiblemente apropiar algo de su organización para sus propios propósitos. Las Sabias Filigranas no tenían ningún interés en eso, viendo como solo pretendían llevarse cualquier cosa que no estuviese clavado en su lugar más que establecer algún tipo de presencia a largo plazo, así que simplemente le señalaron la habitación y le dijeron que hiciera lo que quisiese con ella. 

Vergonzosamente, Zorian recordaba haber notado la pared la primera vez que buscó el lugar y pensar que su textura podía ser significante… así que la había cavado con hechizos de alteración y se había decepcionado cuando solo encontró piedra sólida detrás de ella.

Fue después de uno de estos encuentros con las Sabias Filigranas que Zorian volvió al lugar de Imaya y encontró a Taiven esperándolo. Curioso. No tenían una cacería de monstruos planeada hasta mañana. ¿Capaz quería hablarle sobre aumentar el ritmo de sus cacerías? Fueron extremadamente exitosos está vez, gracias al uso de Zorian de su conocimiento futuro, así que a lo mejor ella quería aprovechar la situación. Si era así, tendría que decepcionarla- ya tenía demasiadas cosas en su plato para dedicarle más tiempo a eso.

El momento que se le acercó y ella se dio cuenta de su presencia, sin embargo, inmediatamente se dio cuenta que ella no estaba aquí para algo como eso. Estaba molesta. Le pidió hablarle en privado asi que la guió a su cuarto y cerró la puerta. Había puesto protecciones pesadas en ella al principio del reinicio con un esquema de protecciones permanentes, así que no había necesidad de gastar tiempo en hechizos de privacidad.

“¿Qué pasa?” preguntó.

“Qué pasa, pregunta,” murmulló ella. 

Mierda, estaba molesta con él. No recordaba haber hecho nada para molestarla, sin embargo.  

Sacó un cristal celeste y lo golpeo contra la cajonera al lado de su cama.

“¿Qué es eso?” demandó Taiven.

“¿Esa es una pregunta retórica, seguramente?” pregunto Zorian, desconcertado. “Es un pedazo de maná cristalizado, por supuesto.

“Sí, pero ¿por qué tienes un cráter entero de eso debajo de tu cama?” demandó ella.

Zorian frunció el ceño. “¿Has estado hurgando en mis cosas sin mi consentimiento?”

“No, tu hermanita lo hizo,” le dijo. “Ella y Nochka estaban jugando a las princesas y haciendo coronas con maná cristalizado para las dos, Kana y Kosjenka. Entré mientras estaban en eso y les pregunté de dónde habían sacado esas ‘piedras lindas’ que estaban usando.”

¡Maldita sea, Kiri!

“Okay,” dijo Zorian, respirando profundamente para calmarse. “Poniendo eso de lado por el momento, ¿qué te tiene tan molesta? ¿Por qué importa si tengo un cráter de maná cristalizado debajo de mi cama?”

Ella hizo sus manos dos puños, hirviente con su propia frustración y… ¿odio hacia sí misma? ¿Qué?

“¡Porque todo!” finalmente gritó, golpeando su puño en una pared cercana y causándole a él que se estremeciera en shock. “¡Todo! ¡Todo, todo, todo!” 

“¡Taiven, por favor!” gritó Zorian, frenéticamente intentando calmarla. “¡Solo cálmate, lo que dices no tiene sentido!”

¿Ella estaba… llorando?

“¿¡Cómo puedes ser tan bueno en todo!?” le medio-gritó a él, empujándolo lejos. “Eres lo suficientemente bueno en alquimia que hasta Kael te elogia. Creas golems en tu tiempo libre. Eres tan bueno en adivinación que profesionales adultos me acusaron de mentir cuando les dije que tan bueno eras encontrando nidos de monstruos. ¡Y aparentemente eres tan bueno en magia de combate que te están dejando enseñar a tu propio grupo!” 

“Ese no es-” intentó explicar Zorian.

“¡No me mientas!” le ladró. “Se que eres un mejor mago de combate que yo. Intentas ocultarlo, pero puedo verlo. ¡No soy estúpida!”

“Nunca dije que lo eras,” le aseguró Zorian.

Ella lo ignoró.

“Trabajé en esto por años,” lloró ella. “¡Soy dos años mayor que tu y trabajé tan duro! Todos los días, todos los fines de semana, cada momento que podía. Me aseguré de concentrarme; de no esparcirme demasiado. Vivo para esto. ¡Y entonces me entero de que no solo eres mejor que yo en la única cosa en la que me concentre, sino que también tienes tiempo para todas estas cosas! ¡¿Cómo?! ¿Cómo eres tan mejor que yo? ¡¿Qué estoy haciendo mal?!

“¡Nada!” Zorian le aseguró apuradamente. “Eres honestamente muy genial, Taiven, y la única razón por la que siquiera me acerque a tu nivel es porque soy un tramposo sucio que hace trampa.” 

“¡Entonces muéstrame cómo hacer trampa también, maldita sea!” gritó ella. 

Antes de que él pudiese responderle algo a eso, ella… lo envolvió en un abrazo y empezó a llorar en su hombro. Le devolvió el abrazo con torpeza después de unos segundos, desesperadamente intentando pensar una forma de manejar esta situación. 

No pudo pensar en nada en el momento. Viéndolo de esa forma, capaz era una bendición escondida que Taiven no parecía ir a dejar de llorar en ningún momento cercano.


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Tabla de Contenido

Prologo
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Capítulo 1: Un movimiento inesperado
Parte 1-2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
Parte 8
Capítulo 2: El principio del fin
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
Parte 8
Parte 9
Capítulo 3: El último rey
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5 Capítulo 4: Una trampa que atrapa todo Parte 1 Parte 2 Parte 3 Par…

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