viernes, 19 de febrero de 2016

Rokka No Yusha, Volumen 5, Capitulo 2

Rokka No Yusha, Volumen 5

Mentiras: Parte Uno


De alguna manera ... parece que ella sobrevivió.

Había un solo Kyoma en el laberinto, y su cuerpo se estaba metamorfoseando. Su piel cambió en el mismo color y patrón como el de la losa debajo de él y su cuerpo quedo aplastado en el suelo como una alfombra. Luego, en esa nueva forma se deslizó en silencio por el suelo.

Él tenía la capacidad de camuflarse, aunque no era capaz de hacerlo por completo tal como podía el Especialista Número 26, de modo que si alguien cercano lo observaba de cerca, probablemente sería capaz de ver a través de su camuflaje fácilmente.

Sin embargo, Mora, que en el momento estaba usando su segunda vista para mirar a través del templo, todavía no lo había notado. El laberinto era enorme y era imposible, incluso para ella notar cada pulgada de espacio.

Cuando se retiraba el camuflaje volvería a tener la apariencia de un lagarto blanco. Era el Kyoma que había dado órdenes a los demás con el fin de atraer a Adlet a una trampa y en el camino hacia el templo había vuelto de nuevo a su forma sigilosa, apareciendo delante de Frémy y Adlet en el proceso.

El Kyoma tenía el nombre de Especialista Número 30. Él era uno de los Kyomas cuyas habilidades Tgurneu considera lo suficientemente aceptables para merecer ser galardonado con un número. Tgurneu aprobó sus habilidades clandestinas y su capacidad de reunir información, pero lo que reconocía por encima de todo era su inteligencia. No se limitaba a seguir las órdenes de Tgurneu incondicionalmente; pensaba para sí mismo y era capaz de tomar acciones flexibles con el fin de cumplir sus objetivos.

Mierda ... ¿Soy el único que sobrevivió?

De todos los Kyoma que habían quedado para proteger el templo, todos, excepto por el número 30 habían sido aniquilados. El Kyoma que había tenido originalmente el mando ordenó a todos sacrificarse en una carga contra el enemigo, y después de que cayó, el Kyoma Número 30 tomó el mando.

Disperso a los Kyomas, estableció una trampa y trató de detener a las Seis Flores. Incluso había sido capaz de ir tan lejos como para dañar seriamente a Adlet. Sin embargo, al final todo había sido inútil.

Abandonó a sus seguidores y escapó por sí mismo. Se vio obligado a ver como todos los Kyomas alrededor del templo fueron eliminados, mientras que él utilizaba su capacidad de camuflaje para deslizarse más allá de la vista de Mora. A continuación, se coló en el templo a través de las rendijas de la puerta antes de que las flores llegasen y se escondido desde entonces.

"Hay un número de maneras para detenerla. En primer lugar, al igual que con los otros instrumentos santos, habría que detener a la persona que la activó en primer lugar. Habría que matarla. Incluso cuando se trataba de algo como la barrera de niebla. Después de que la persona muriera tendríamos que romper el instrumento santo. Sin embargo, también hay algo un poco preocupante de esta idea ".

Mientras se aferraba al suelo, Número 30 pudo escuchar la conversación de las Seis flores '.

Número 30 tenía otra habilidad además de su camuflaje. Todo su cuerpo era un aparato de escucha por lo que podía oir varios cientos de veces mejor que los humanos. Si hablaban en su tono de voz normal en cualquier lugar dentro del laberinto, él no tendría ninguna dificultad para recoger todo lo que decían.

"Número 30 .... Que están haciendo las seis flores? ", dijo un hilo de voz a su lado. Pertenecía a otro Kyoma.

Era el Especialista Número 14, su superior en rango. Al parecer había recibido información hace más de medio día en el que las Seis Flores se acercaban al templo, y por eso vino aquí. Sin embargo, él no vino para proporcionar refuerzos en la lucha, él sólo había estado esperando en el interior.

"Del mismo modo que hemos hablado antes. Nada ha cambiado. Se han reunido en frente de la habitación en el centro del laberinto y están investigando lo que hay. Están hablando de la Santa de una flor, la flor Negra, y la última arma de Tgurneu ".

"La flor Negra ... . que demonios es eso? Nunca he oído hablar de eso antes. "Los dos Kyoma estaban hablando en voz tan baja que Mora no sería capaz de detectar su conversación.

Ellos habían sido ordenados por Tgurneu para proteger este templo; eso fue todo. Ellos no sabían quién era el séptimo. Y aunque a veces el tema entró en la conversación de las Seis flores, los dos Kyomas no tenía idea de lo que era la flor Negra. De hecho, sólo sabían que la Santa de una flor estaba en el templo, debido a lo que escucharon de las Seis Flores anteriormente.

Tgurneu era extremadamente reservado. Solo transmitía la información necesaria a sus subordinados y nada más. Todo lo que necesitaba era que ellos sigan sus órdenes; a los Kyomas no se les permitía pensar en la lógica o el significado detrás de ellas. Esa era la política de Tgurneu.

Con el tiempo sabían que recibirían órdenes de Tgurneu. Así que hasta entonces, los dos simplemente siguieron esperando.

" No es que no tengamos idea por completo. Sabemos que la escritura sagrada restante fue escrita con la técnica denominada la escritura ritual de insectos. ".

Esa fue Frémy, alguien cuya voz número 30 no había oído en mucho tiempo. Sus palabras resonaban a través de su cuerpo y le hacía recordar algo que había ocurrido hace poco más de una hora.

Niña tonta. ¿Sigue dudando en ... matarme?

Número 30 había vivido con Frémy en el pasado; De hecho, él había sido uno de los miembros de la familia que la criaron.

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Fue hace dieciocho años. Número 30 todavía no había recibido un número y era sólo otro de los insignificantes Kyoma, por lo que se sorprendió cuando de repente, Tgurneu lo llamo a él.

Después de terminar sus obligatorios saludos estacionales, Tgurneu habló. "Tengo que darte una orden bastante difícil. Se requiere inteligencia, habilidad para actuar, y la capacidad de entender el corazón humano. Y tu eres el único de mis seguidores a quien puedo confiarle esto ".

Tgurneu lo guio a una pequeña cueva en la oscuridad donde el Especialista Número 6 vivía. Incluso entre los subordinados de Tgurneu, ocupaba una posición muy especial. Ambas, sus capacidades y sus responsabilidades se mantuvieron en absoluto secreto.

Al lado del número 6 estaba un bebé Kyoma de sólo varios meses de edad. Era una extraña Kyoma que parecía muy similar a los humanos y era terriblemente fea.

Tgurneu ordenó a 6 salir de la cueva y luego comenzó a explicar al número 30.

Ese bebé Kyoma fue nombrado Frémy Speeddraw. Al oír ese nombre, número 30 tenía otra razón para sentirse incómodo con el niño. Era el más alto honor para un Kyoma recibir un nombre exclusivo; le irritaba que un Kyoma que tenía sólo varios meses de edad había sido galardonado con ese honor.

¿Y no era la costumbre de los detestables humanos dar a un niño un apellido seguido del nombre, para darles más individualidad? Había pensado en disgusto.

"Este niño nació de un humano y un Kyoma por lo que su mente probablemente tiene el mismo nivel de sofisticación que la de un ser humano. Ahora, tengo algunas órdenes que me gustaría darte. La primera es: Me gustaría que instruyas a este niño para ser un fuerte Kyoma. Criarla en el plazo de veinte años, hasta el punto en que pueda luchar contra mí por ella misma ".

Eso es imposible, Número 30 pensó, pero no lo dijo. Si Tgurneu ordenaba eso entonces era posible.

"La otra orden es: Quiero que hagas que odie a los Kyomas cuando haya llegado a la madurez plena.

Pero sólo el odio simple no es suficiente. Necesito que odie a los Kyoma tanto que incluso a riesgo de perder su vida sienta la necesidad de matarlos. Ese es el nivel de odio que debes fomentar dentro de ella ".

La orden indicaba que Número 30 tenía que criar al niño hasta ser la más fuerte entre los subordinados Kyoma de Tgurneu y luego tenía que hacer que los odiara. Era difícil entender el razonamiento detrás de una orden de este tipo, sin embargo Número 30 no hizo ninguna pregunta.

"La verdad es que había planeado hacer que número 6 llevara a cabo estas órdenes. Pero ella ha actuado extraño. Yo fui el que le ordenó amar a este niño, pero número 6 ha llegado a quererla demasiado. Hasta el punto en que se ha olvidado de mis órdenes o incluso su lealtad al Majin ".

Tgurneu suspiro. Entonces Fremy, que estaba en la cama, vio a número 30 que se arrastra en el suelo y comenzó a reír. Tgurneu recogió suavemente al bebé y la meció.

"Bueno, ¿qué vas a hacer con mis órdenes? ¿Cómo vas a hacer que esta niña sea fuerte y cómo vas a hacer que odie a los Kyomas? "

Mirando a Tgurneu mecer al bebé, Número 30 pensó en silencio durante un momento. También había participado en la tarea de controlar el ganado humano por lo que también entendía su mentalidad.

"En primer lugar, voy a hacer que esta niña ame a los Kyoma. A continuación, voy a utilizar su trabajo duro por llegar a ser fuerte en beneficio de los Kyoma. Después voy a traicionarla brutalmente, tanto que no tendrá más remedio que detestar a los Kyoma ".

Tgurneu golpeó sus manos en alegría.

"Correcto, eso es todo. He estado buscando a un Kyoma que me pudiera dar esa respuesta - que es exactamente la misma estrategia que había pensado ".

Tgurneu hizo una sonrisa cruel e incluso número 30, que había prometido su lealtad a él, temblaba de miedo.

"puedes hacerlo bien?"

Número 30 asintió.

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En la época en que recibió la responsabilidad, al Kyoma se le dio el nombre y número de un especialista. Cuando Frémy no estaba presente era llamado Número 30.

A número 30 se le dio dos subordinados. Ambos poseían el mismo tipo de inteligencia y capacidad lingüística que número 30 tenia. Sin embargo, número 30 era el que emitía las órdenes. Un Kyoma era una hormiga roja y el otro era un pájaro Piercing. Los tres de ellos tenían el deber de actuar como la familia de Fremy, pretendiendo amarla.

En cuanto a número 6, este debería haber sido descartado por innecesario, pero Número 30 pidió que se le perdonara y su petición fue concedida - se le había dado ese nivel de autoridad. Entonces Número 30 tomó a número 6 como su subordinado. Incluso un Kyoma que realmente amaba a Fremy, en lugar de pretender, podría ser importante, pensó.

Numero 6 tomo forma de perro por orden de Tgurneu y de inmediato comenzó a vivir con Fremy. Se quedaba al lado del bebe y jugaba con ella enterrando la cabeza en su estómago y rodando por el suelo con el fin de hacerla sonreír.

Los cuatro Kyomas llevaron a Fremy a una cueva en la esquina del Territorio de los Lamentos. Hasta que aprendió a hablar, la ayudaron en la misma forma que los humanos lo harían. En aquel entonces Fremy había sido una niña ruidosa y siempre estaba riendo. Y a partir de lo que leían en los libros sobre crianza que habían adquiridos desde el mundo humano sabían que era de alguna manera más viva que un niño humano ordinario.

Los cuatro Kyoma criaron a Fremy, pero mientras que Número 30 y sus dos subordinados sentían ganas de vomitar, Número Seis parecía realmente feliz al lado de Fremy.

Entonces Fremy cumplió tres años y comenzó el trabajo de número 30.

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Lo primero que le dio fue el miedo.

Tomó a Fremy fuera de la cueva y la presentó a los otros Kyomas. Cuando los otros vieron por primera vez a Fremy de inmediato quisieron matarla y comérsela. Ellos gritaban con odio y con baba fluyendo de sus bocas abiertas. Mientras tanto, Número 30 vigilaría todo esto desde las sombras, oculto a la vista.

Y aunque al principio Fremy había pensado que iban a jugar con ella, pronto se dio cuenta de la realidad. A pesar de que todavía era joven, podía comprender el miedo a la muerte y el hecho de que ella estaba siendo rechazada por el otro Kyoma. La pequeña Fremy impotente se dejó caer al suelo y se quedó mirando al Kyoma quien dejó al descubierto sus colmillos y se preparó para morder a través de su cuerpo.

El miedo de inmediato se enterró tan profundamente en el centro de su corazón que nunca lo olvidaría durante el resto de su vida.

Al final número 30 se dirigió a ayudarla.

"... ¿Qué están haciéndole a esta Kyoma que nació por orden del Maestro Tgurneu?"

Número 30 uso su boca para recoger a Fremy, que estaba sin habla del miedo, y la trajo de vuelta a su habitación. Después de eso, ella estaba tan aterrorizada que incluso se negaba a salir de su habitación de nuevo.

Por supuesto que todo había sido una parte del plan de número 30. Por otra parte, incluso si no se hubiera hecho nada, probablemente habría sucedido lo mismo tarde o temprano.

La siguiente cosa que le dio a Fremy fue la ira.

El Kyoma que criaba el ganado rodeo la cueva donde vivía Fremy y le gritó a ella. Por supuesto Número 30 permitió que hagan eso. No podía olvidar que necesitaba eliminar cualquier posibilidad de que la verdad fuese revelada.

"Como un niño humano, debería hacer su trabajo como ganado. Hacer sus agujeros de excavación y apilar las rocas. Al crecer deberá hacer bebés con los que nos alimentaremos. No, ella debería ser comida por nosotros directamente ".

Número 6 y número 30 se negaron diciendo que estaban criando a Fremy como Tgurneu ordenó por lo que no podían cumplir con las demandas del Kyoma.

Y luego otro Kyoma atacó a la familia de Fremy.

Todos los miembros de la familia de Fremy tenían baja capacidad de lucha por lo que fueron atormentados: masticados sin descanso, apuñalados y atravesados por colmillos y dientes.

Temblando de miedo, Fremy observaba a su familia sufrir mientras se ocultaba en un rincón de la cueva. Después de eso las sonrisas desaparecieron de los labios de Fremy. De hecho, después de cumplir cinco, Número 30 no podía recordar haberla visto nunca sonreír.

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Durante ese tiempo, Número 30 y sus dos subordinados Kyoma continuaron fingiendo querer a Fremy.

Era una niña que nunca lloraba. Una vez que sus labios empezaban a temblar, simplemente apretaba los dientes y soportaba el sufrimiento.

"¿Por qué me odian?", Preguntó Fremy tristemente.

"Es porque te ves como un ser humano. No se puede evitar, "Número 30 respondió y abrazó a la niña.

"Entonces, ¿por qué nací con el aspecto de un ser humano?"

"El Maestro Tgurneu lo ordenó así."

"Pero el resto de Kyomas me aborrecen. El maestro Tgurneu es cruel. ¿Por qué no les dice a todos que me acepten? "

Cuando Fremy pidió esto, número 30 le dio una bofetada en la cara.

"El maestro Tgurneu se está preparando para la batalla con las Seis Flores. Él está luchando para aniquilar a los seres humanos. El maestro Tgurneu no vive para ti. Tu existes para el maestro Tgurneu ".

"Pero", dijo Fremy, "Todo el mundo es herido por mi culpa. No puedo soportarlo. Quiero ser lanzada con el ganado si así puedo evitar que ustedes salgan heridos. Si eso haría que los otros Kyomas dejen de ser malos contigo, entonces estaría bien.

Al escuchar esas palabras, Número 30 se rio en su mente.

El miedo y la ira habían hecho crecer su amor. Cuantos más enemigos había, más fuerte seria su necesidad de proteger a sus aliados. Del mismo modo que Tgurneu había predicho, el amor estaba creciendo dentro del corazón de Fremy, a pesar de que estaba siendo creado para que un día pudieran traicionarla.

"Es doloroso para nosotros y es doloroso ver a nuestra preciosa Fremy sufrir. Sin embargo, podemos soportarlo. Por lo que también puedes hacerlo ".

Número 6 y el otro compañero Kyoma se pusieron suavemente cerca de Fremy y ella abrazó a su madre quedándose tranquila.

Con su perro a su lado, Fremy se esforzaba por contener las lágrimas. Tal vez numero 6 entendió mal y pensó que estaba llorando por lo que lamió la cara de Fremy. Pero fue entonces cuando Fremy se dio cuenta de que el perro también había sido herido por los Kyoma.

"Quiero ser fuerte", anunció con el corazón roto, ahogando su voz con sangre y sollozos. "Quiero ser capaz de mirar a los Kyoma a los ojos. Si llego a ser fuerte, entonces nadie va a ser malo con cualquiera de ustedes de nuevo ".

Las cosas van tan bien, que da miedo, número 30 pensó enseguida.

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Cuando tenía seis años a Fremy se le dio su primera arma de fuego, y en poco tiempo se le dijo sobre el plan de convertirla en una santa. En ese momento Numero 30 se acordó de cómo su cuerpo temblaba por la excitación y el placer.

Después de eso Fremy estudio con desesperación cómo utilizar el arma y trabajo con esmero en sus habilidades de combate.

Los cuatro Kyoma de la familia ayudaron con su formación. Cada día era brutal. En los días en que parecía que estaba agotada era bañada sin piedad con insultos. Y hasta hubo momentos en los que fue expulsada de la casa debido a protestas. En esos momentos, su único consuelo era su perro.

Sin embargo, Fremy soportó cada día de entrenamiento. Incluso Número 30 sabía que el trato que estaba recibiendo la niña era extremadamente cruel, pero tal pensamiento era intrascendente.

Mientras tanto, Tgurneu hizo que los esclavos humanos construyan el templo de la pólvora. Y cuando el templo tuvo que elegir a una nueva santa, Fremy fue elegida con éxito a la edad de 12. Tal vez Fremy era la única santa de la pólvora en toda la historia.

"Voy a ser fuerte. Voy a ser más fuerte que los demás y voy a vencerlos a todos. Nunca dejaré que les hagan daño nunca más ", dijo Fremy agarrando su arma.

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Tal vez sin los talentos de una Santa, Fremy no era nada especial y como Kyoma su fuerza física estaba cerca de la más baja de todas. Sin embargo, Fremy quería triunfar sobre los otros Kyoma, protegiendo a su familia y para ello se esforzaba por ser más fuerte con cada onza de su fuerza de voluntad. Si ella hubiera sido aceptada por los Kyoma entonces ella habría sido planteada como una Kyoma corriente y probablemente no se habría convertido en una santa. La razón por la que fue capaz de llegar a ser fuerte fue gracias, tanto a su odio como a su amor.

En poco tiempo Fremy entró secretamente al mundo humano y comenzó a matar a seis candidatos a Flores. Entre ellos estaba Asley la Santa de hielo y Matra el experto arquero; cazaba a los que probablemente representarían una amenaza significativa si se dejaban con vida.

En poco tiempo había incluso aquellos de entre los Kyoma que comenzaron a reconocer sus logros. Opiniones como: Fremy era una Kyoma legítima, el Kyoma que había tratado de excluirla se había equivocado, y la visión del Maestro Tgurneu con respecto a Fremy ya no era sospechosa, empezaron a circular entre los Kyomas.

Pero eso fue un poco preocupante porque Fremy no odiaba a los Kyoma y esa había sido la tarea más importante de Número 30.

Cada vez que un Kyoma tenía una de esas opiniones, Número 30 les prohibía decir ese tipo de cosas delante de Fremy. Eso era lo que quería Tgurneu por lo que tenía que ser estricto.

Eventualmente Fremy empezó a desanimarse. No importaba cuántos éxitos tenia, nunca fue reconocida por los Kyoma. Empezó a preguntarse si ella siempre sería considerada un monstruo que nunca sería vista por los Kyoma como una de los suyos.

Puesto que número 30 había criado a Fremy, entendió muy claramente que quería ser reconocida como una auténtica Kyoma. Y no era para su propio beneficio, sino para el beneficio de su familia. Si pudiera hacer eso, entonces ella creía que su familia sería definitivamente feliz.

Sin embargo Número 30 pisoteo esa esperanza.

Como una mestiza que nunca sería aceptada por los Kyoma. Y poco a poco Fremy comenzó a renunciar siquiera a intentar ganar su aprobación.

Sin embargo, Fremy nunca perdió su espíritu de lucha. No importaba si los otros Kyoma no la aceptaban. La única verdad que sabía era que su madre, número 30, e incluso los dos Kyoma que vivía con ella la querían.

En la mente de Fremy, ella pensaba que si fuese necesario para salvar a su familia, entonces con gusto entregaría su vida.

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Con el tiempo del plan finalmente acabándose, Tgurneu convocó una vez más a número 30.

"Increíble. Número 30, tu trabajo está superando incluso mis expectativas ", dijo.

"Me gusta mirar las caras de los seres humanos. Me gusta mirar las caras de los que sufren. Sin embargo, sólo ver a los que sufren no es suficiente para satisfacerme. Me encanta ver las caras de los que están preocupados, confundidos y de los que están buscando respuestas ".

Tgurneu sonrió mientras recordaba el pasado.

"Fremy tenía una cara maravillosa. Era una exquisita mezcla de odio y amor. Y a pesar de que estaba llena de agonía, humillación y desesperación, ella todavía se aferraba al vínculo que tuvo con todos ustedes. Ella esta tan dañada que no tiene idea de qué hacer ".

Sin embargo, no se sentía como que Tgurneu estuviese alabando a número 30 en realidad.

"Hiciste un buen trabajo para mí. Me has mostrado algo grande ".

De repente Número 30 comenzó a albergar dudas sobre el estado actual de Tgurneu. Al principio Número 30 había creído que todo había sido por el bien del Majin y los Kyoma en su conjunto. Sin embargo, Número 30 estaba empezando a preguntarse si tal vez Tgurneu no tenía ningún propósito más profundo y simplemente le gustaba ver las caras de la gente en desesperación.

El otro comandante Kyoma Cargikk, amaba a los Kyoma profundamente. Los llamaba sus hijos y se esforzaba en luchar junto a ellos.

Tal vez me equivoqué en servir a Tgurneu.

Número 30 sacudió lejos sus dudas. La bondad de Cargikk no era lo que necesitaban para la victoria. Lo que necesitaban era el ingenio y la falta de corazón de Tgurneu.

"Ahora Fremy se dirige a matar a Chamo Rosso. Por supuesto que va a perder y cuando vuelva será el tiempo que hemos estado esperando. "Tgurneu sonrió.

"Por supuesto, voy a estar presente para presenciar lo que sucede. Ah, será tan divertido ".

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Traicionar a Fremy y hacer que nos odie. Esa era su última tarea.

Puesto que Número 6 amaba a Fremy desde el fondo de su corazón, número 30 tuvo que recordarle en detalle la importancia que esta tarea final era para su plan.

Número 30 le dijo a Número 6 que Fremy solamente los odiaría temporalmente. Con el tiempo el plan de Tgurneu sería revelado y Fremy sería bien recibida entre los Kyoma. Entonces ella realmente se uniría a los hermanos Kyoma. Dado que número 6 era un tonto, creía eso.

Número 30 ejecuto fielmente los toques finales de su plan. Después de que Fremy perdió y volvió a casa, la atormento, la hirió e hizo añicos su esperanza.

Y cuando lo hizo, Tgurneu estaba feliz.

Incluso ahora número 30 se acordaba del rostro que Fremy tenía cuando su familia le había traicionado: se quedó completamente en blanco. Era el rostro de una persona que había perdido toda la emoción.

Los Kyoma atacaron a Fremy. Aunque habían sido estrictamente ordenados de no matarla, ni una palabra se había dicho acerca de no hacerle daño. Así Número 30 y los otros la atacaron sin ninguna contemplación.

Eventualmente Fremy logró escapar al mundo humano y finalmente el trabajo de número 30 fue completado.

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Todas las tareas de número 30 se habían logrado. Como Tgurneu había ordenado, Fremy ahora probablemente odiaba a los Kyoma con todo su ser. Sin embargo, número 30 aún no podía entender por qué necesitaba hacer que esto suceda.

El pájaro y la hormiga roja habían sido asesinados por Fremy y número 30 fue despedido de su papel como líder y volvió a su función original como un subordinado.

Sin Fremy a su lado, Número 6 se convirtió completamente en un inútil y fue colocado en algún lugar en las afueras del Territorio de los Lamentos. Sin embargo, ella seguía creyendo que Fremy vendría un día para recoger al perro que Fremy había mantenido como mascota.

Alrededor de 5 meses después de la desaparición de Fremy, Número 30 oyó que los seguidores de Cargikk atacaron a número 6 y la mataron, pero ya no había nadie en el mundo que se preocupara por eso.

A medida que la pelea con las Seis Flores se acercó más, Tgurneu apareció de repente y dijo, "Fremy parece estar viviendo terriblemente. Está siendo perseguida por los seres humanos debido a su papel como la asesina de flores, por lo que tiene que correr y ocultar su verdadera naturaleza, a la vez que vive en el hambre, el miedo y la desesperación. "

"Es bueno, ¿eh? Increíble, de verdad. Los seres humanos son útiles después de todo. Siento que quiero dar a sus perseguidores una recompensa por atormentarla en mi lugar ".

¿Qué tiene de divertido eso? Número 30 no tenía idea de lo Tgurneu encontraba tan divertido.

"Me pregunto si Fremy lo entiende ahora. Nadie la ha amado. Será el más alegre de los momentos cuando ella finalmente entienda eso. "Tgurneu dijo y luego sonrió.

Un poco después de su conversación, Fremy quien Número 30 había criado, apareció en el territorio de los Lamentos como un enemigo. Se había entregado al odio que sentía por número 30 y ahora mataría a los Kyomas.

Y ahora ella estaba hablando de la Santa de una flor y del instrumento Santo que podría ser la Flor Negra.



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