Ir al contenido principal

Mantenimiento

Recientemente me puse a revisar las estadisticas de la pagina y me di cuenta de que tengo mas lectores que acceden desde el smartphone que desde el pc.

Y ya que mi plantilla no esta optimizada para celulares, pense que es momento de cambiarla por algo mas practico.

Asi que lo siento si tienen algun fallo tecnico o molestia, pero estare haciendo cambios hasta encontrar algo que me agrade.

Ya hice algunas pruebas en paginas de respaldo asi que mas o menos tengo clara la idea. pero aun asi, adaptar todo el contenido sera dificil, por lo que no se cuanto tarde la transicion.

Gracias por su comprensión.

Comentarios

  1. Genial.espero que quede bien,me encanta que la pagina reviviera.

    ResponderEliminar
  2. Pues si no mames yo uso la pc solo para ver porno u anime (hentai)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Overlord Volumen 12

Prólogo La sala del trono en Nazarick se encontraba perfectamente iluminada por las luces mágicas de los candelabros, mientras la enorme figura de Cocytus ante él, entregaba su informe.

Ainz Ooal Gown había reunido a la mayoría de los guardianes del piso, así como a Sebas por dos razones. Una era escuchar y evaluar su progreso. Y el otro…

"Los Lizardmen ... están muy ... agradecidos .... por ... los regalos ... concedidos ... por Ainz-sama. - terminó su informe Cocytus.

Overlord, Volumen 0, Capitulo 10

Capítulo 10: Los Dioses se reúnen
Ella había salido, para pedir a todos los dioses que volvieran a la Gran Tumba, por orden de su Maestro.

Ella, pálida y hermosa, vestida con los dones de lo divino, fue enviada a cumplir su voluntad.

Primero, a las ruinas de Villa Carne, donde la ira de un dios de los planos exteriores había aniquilado a los indignos. Allí, Bukubukukuchagama la Impecable trabajó para crear algo dentro del cráter ardiente, dando a luz cosas con nada más que su dulce y poderosa voz.

Overlord, Volumen 0, Capitulo 9

Capítulo 9: Las consecuencias de sus actos

Tick, tock. Tick, tock.

El hombre ociosamente pulgó el reloj plateado en su mano. Mientras lo hacía, sus ojos miraban hacia el horizonte, hacia el sol que debería aparecer allí pronto.