lunes, 21 de septiembre de 2015

OVERLORD, Volumen 5, Capitulo 4, Parte 2


Parte 2


(Noveno mes), Día 3, 10:31

Sebas caminaba pensando en cómo hacer frente a las cinco personas que lo estaban siguiendo después de que él salió de la residencia. No tenía destino particular en mente. Sólo creía que mover su cuerpo y un cambio de escenario le ayudaría a pensar en una buena idea.

Finalmente, se encontró con que una multitud se había formado más adelante.

Allí, una voz que sonaba con ira y con risa sonó, junto con el sonido de algo siendo golpeado. En la multitud, la gente estaba comentando sobre cómo alguien iba a morir y que alguien debería llamar a los guardias.

Aunque no podía ver más allá de la multitud, algún tipo de violencia ciertamente estaba ocurriendo.

Sebas pensó en tomar un camino diferente, pero justo cuando estaba a punto de cambiar su dirección, vaciló... y siguió adelante.

Se dirigía hacia el medio de la multitud.
"Perdón".

Con esa sola frase, Sebas se movió entre la multitud y entró.

Como si tuvieran temor de los extraños movimientos del viejo hombre que se deslizaba a través, todo el mundo que estuvo en camino de Sebas se apartó de él al pasar. Parecía que había otra persona aparte de Sebas tratando de abrirse paso entre la multitud. Su voz pidiendo que lo dejasen  pasar, sonaba nerviosa de ser incapaz de lograrlo.

Después de haber llegado al centro de la multitud sin mucha dificultad, Sebas confirmó con sus propios ojos lo que estaba pasando.

Varios hombres vestidos de harapos estaban pateando algo, todos a la vez.

Sebas en silencio continuó. Se acercó a los hombres hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para estirar la mano y tocar.

"¿Qué pasa con este viejo ?!"

Uno de los cinco hombres noto a Sebas y preguntó bruscamente.

"Pensé que era un poco ruidoso."

"¿Quieres una lección también?"

Los hombres se movieron para rodear a Sebas, revelando lo que estaban pateando. Era un niño. Ya sea fuera de la boca o la nariz, la sangre fluía de su rostro.  Estaba inconsciente al ser pateado por un largo tiempo, pero aún respiraba.

Sebas miró a los hombres. El olor a alcohol flotaba en el aire alrededor de ellos, así como de sus respiraciones. Sus rostros estaban teñidos de rojo y no era por el ejercicio. Tal vez ellos no podían controlar su violencia porque estaban borrachos.

Sebas les habló con una expresión en blanco.

"Aunque yo no sé las razones, creo que han hecho suficiente."

"Ahh? Él ensució mi ropa con su comida. Se supone que debo dejar ir eso? "

En el lugar que el hombre estaba señalando, no había más que una leve mancha. Sin embargo, su ropa estaba sucia desde el principio. Mirándolo de esa manera, el lugar no era ni siquiera notable.

Sebas volvió sus ojos hacia el que parecía ser el líder del grupo. Aunque la diferencia era indistinguible, casi imposible de darse cuenta para cualquier ser humano, Sebas podía percibirlo con sus sentidos agudos, como un guerrero.

"Verdaderamente... esta ciudad tiene un orden público terrible."

"Ahn?"

De su comentario que parecía estar confirmando algo lejos en la distancia, uno de los hombres sentían que él los estaba ignorando y dejó escapar una voz llena de ira.

"…Apártate de mí vista."

"¿Qué? Abuelo, que acabas de decir? "

"Te lo diré una vez más. Apártate de mí vista."

"¡Bastardo!"

El rostro del hombre que parecía ser su líder quedó teñido de rojo. Levantó el puño para golpear y se derrumbó.

Las voces de sorpresa se oyeron desde todas las direcciones, y por supuesto, de los cuatro hombres restantes también.

Lo qué Sebas hizo fue simple. Él usó su puño para golpear la barbilla del hombre con exactitud milimétrica a una velocidad de vértigo apenas visible para la vista humana y sacudió el cerebro del hombre en su cráneo. A pesar de que podría haberlo impresionado con una velocidad imperceptible para el ojo humano, no sería capaz de infundir miedo en los demás. Por eso contuvo su fuerza.

"¿Van a seguir?"

Sebas preguntó en voz baja.

Como si su calma y fuerza los hubiera hecho sobrios, los hombres retrocedieron unos pasos, mientras que colectivamente se disculpaban. Sebas pensó que deberían disculparse con alguien más, pero no lo expreso.

Sebas se dirigió a los hombres, ya que ayudó a su compañero desde el suelo. Luego trató de acercarse al niño, pero se detuvo a medio camino.

¿Qué estaba haciendo?

En este momento, él tenía su propio problema que necesitaba ser atendido inmediatamente. Pero él estaba tratando de asumir una carga más. Qué tonto. Era precisamente por este tipo de acciones irreflexivas por la que estaba en problemas en primer lugar.

El niño se salvó; tenía que conformarse con eso.

A pesar de tales pensamientos, Sebas se acercó al muchacho que estaba tendido en el suelo. Él tocó ligeramente la espalda del chico y vertió en el su Ki. Una recuperación completa sería sencilla si tuviera que usar toda su fuerza, pero eso sería muy visible.

Habiendo decidido darle sólo el mínimo de atención, Sebas hizo señas hacia la persona que se encontraba en su visión.

"... Por favor, lleve a este niño al templo. Es posible que sus costillas estén rotas. Tenga cuidado con esto y por favor llévelo con cuidado sobre una tabla para que no se mueva demasiado. "

Al ver al hombre que dio las instrucciones  asentir con la cabeza, Sebas siguió adelante. No había necesidad de hacerse paso entre las multitudes. Dondequiera que caminaba, la multitud se abría ante él.

Cuando Sebas estaba a punto de entrar en el camino, sintió que el número de personas que lo seguían se había incrementado.

Sin embargo, no era un problema. 

Los cinco que lo estaban siguiendo a partir de la residencia eran sin lugar a dudas, los hombres de Suculento. A continuación, había dos personas que comenzaron a seguirlo después del incidente con el niño.

Por su zancada y el sonido de sus pasos, parecían ser hombres adultos. Pero no podía adivinar su identidad.

"Pensar en ello no dará una respuesta. Entonces debería primero... capturarlos”.

Sebas cambio de dirección y caminó más y más en la oscuridad. Aun así, lo estaban siguiendo.

"... Me hace preguntarme si realmente tienen alguna intención de mantenerse ocultos."

Ellos no mostraron signos de ocultar el sonido de sus pasos. Sebas se preguntó si era porque no tenían la capacidad para hacerlo o si había una razón diferente. En cualquier caso, él podría simplemente confirmarlo por sí mismo. Como la presencia de transeúntes se volvió débil, Sebas estaba a punto de hacer su movimiento cuando de repente la voz de un hombre todavía joven sale de uno de sus perseguidores.

"-Discúlpeme."



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