lunes, 7 de marzo de 2016

Skyfire Avenue, cap 19

Capítulo 19: Mismas ropas, nueva persona.


   Zhou Qianlin miró a Lan Jue. "Dime, ¿qué haremos respecto a eso?"

   Lan Jue tomó un respiro profundo. "Lo que está hecho, hecho está. Fue mi culpa. Todo esto sucedió porque te confundí con alguien más. Tampoco sé cómo arreglarlo. Dime qué puedo hacer, y lo haré." El error ya había sido cometido. Él era un hombre? Y tenía que asumir sus equivocaciones, poniendo todo de sí para solucionarlas.

   Zhou Qianlin lo observó, con sus ojos enredados en emociones. Lan Jue había cambiado, y ya no vestía las ropas con las que la había secuestrado.

   Estaba usando una camisa, y pantalones azules. Sus ropas pulcras y su cabello desordenado daban la sensación de orden en medio del caos.

   El sentimiento peligroso en su mirada se había desvanecido, estando en un estado más sumiso.
  
   Mordiendo su labio inferior, Zhou Qianlin se levantó de la cama.

   "Consigueme ropas limpias."

   "En seguida." Lan Jue se fue sin vacilación. Sólo había avanzado un par de pasos antes de detenerse, para luego ir directamente hacia el closet dentro del departamento.

   Se detuvo ante el closet, abriendolo después de un momento de consideración. Rápidamente agarró un par de prendas y regresó donde Qianlin.

   Qianlin le respondió fríamente. "Pareces horriblemente practicado en esto de traer mujeres."
   Él dejó gentilmente la ropa junto a ella. Una chispa de tristeza brilló en sus ojos. "Es de tu hermana."

   Zhou Qianlin lo observó. A pesar de que Lan Jue la escondiese bien, su enorme angustia era demasiado profunda como para ocultarla completamente.

   Levantando la ropa junto a ella, se dio cuenta que tenía una clara y refrescante escencia. Cada pieza había sido doblada cuidadosamente. Lan Jue miraba las prendas como si fueses preciadas joyas.

   Incluso en Skyfire Avenue, ni siquiera los amigos cercanos, nadie sabía que la ropa en el closet de el Maestro de las Joyas era más importante para él que su tienda completa.

   "¡Hey!"

   Lan Jue salió de su ensueño. Levantó su cabeza, mirando directamente a la dura mirada de Zhou Qianlin.

   "Lo siento." Presionó su mano contra su pecho, un hábito inconsciente parte de sus modales de caballero. Se dio la vuelta y caminó.

   Un leve crujido se oía detrás de él, pero no había emoción en el corazón de Lan Jue. La verdad era que estaba sumido en decepción y tristeza.

   Ella no es Jinyu, a pesar de que luzca como ella. Ella no es mi Hera. Y si no hubiese sido para aliviar su corazón, y porque fuese su hermana, Lan Jue no habría abierto ese closet. Claro que la situación actual lo ameritaba.

   Pasos se acercaron, y Lan Jue se volvió inconscientemente.

   Ella vestía un largo vestido, blanco como la nieve, y algo estrecho. Ajustado pero modesto, sin tela extra. A pesar de que el vestido no estaba adornado, el vestido de gemas que ella había usado para la ceremonia hacía parecer a este plano.

   Aún así, ese cabello oscuro como un cuervo combinaba muy bien con el vestido blanco. Esos dos ojos azules eran las más hermosas gemas del planeta. Su belleza era casi fuera de este mundo, perfecta en cada detalle. Tal belleza quitaba la respiración.

   "Jinyu..." Su voz tembló.

   Ella avanzó hacia él. En un instante,se vio envuelta en un cálido y firme abrazo.

   El apretón era como un deshielo, y a pesar de que ella debería sentirse enojada se sorprendió al notar que le estaba correspondiendo el abrazo.

   "Jinyu, mi Hera, te extraño demasiado", Lan Jue cerró sus ojos tratando de retener el pasado. Se veía tan débil que su cuerpo se afiebrado.

   Zhou Qianlin trató de amonestarlo varias veces, pero de su boca no salió sonido alguno. Al final, no fue capaz de arruinar lo que veía en frente.

   Lo que ella vio fue su intimidad; el hecho de que él aún recordara su color favorito, un inmaculado blanco. Al contrario de las mujeres comunes ella no disfrutaba de las Joyas elegantes, a diferencia de Lan Jue. Aún así el decía que ella era su más preciada gema. Si una botella de Romanee-Conti era considerado un gran tesoro, entonces ella sólo podría ser descrita como la más alucinante joya en la corona de los dioses.

   El rostro de Zhou Qianlin se suavizó, el espanto había dejado sus rasgos. Cualquier chica normal habría estado llena de ira si hubiera afrontado los eventos de hoy.

   Pero este ardiente abrazo, casi mágico, derrotó su frío exterior. Su cuerpo rígido se relajó, así como también lo hizo su corazón.

   Es común para un hombre amar a una mujer, pero este era un nivel inesperado de devoción.

   Una de sus manos se posó en su cintura, la otra acariciaba su cabello desordenado. Sus suaves toques lo reacomodaron en su lugar.

   Esto era preocupación, una preocupación que venía desde el fondo del corazón. Una adulación más preciada que la vida.

   "Hera, Hera...", él susurró. Ella no le respondió. Ese cuerpo tan familiar, con esa escencia familiar, pero sin su voz.

   Lan Jue se tranquilizó, enderezandose y observando a la mujer en sus brazos repentinamente.

   Zhou Qianlin se parecía a un conejo asustado, liberandose rápidamente de sus brazos. Abrazo sus brazos contra su pecho, colocándose roja por la vergüenza.

   Lan Jue pareció entrar en trance. Sus ropas eran las mismas, no aparentaba diferencia alguna, pero el hombre era distinto. La mujer frente a él lucía igual a Hera. Pero no tenía sus ojos, aquellos ojos que podían derretir hasta el más frío corazón.

   El silencio reinó en la habitación. Lan Jue no emitió sonido, y Zhou Qianlin no abrió su boca. Sus corazones tenían sentimientos encontrados, pero las emociones en ellos eran tan diferentes como la noche del día.

6 comentarios:

  1. Gracias por el capitulo. Cada vez se pone mejor.

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    1. Gracias a ti. He notado que Lan Jue se vuelve más humano a medida que pasa el tiempo.

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  2. Disfruto mucho leer esta novela muchas gracias Diana espero con ansias el siguiente capitulo!!!!!!!

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