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Zero no Shalltear, Capitulo 7

Capítulo 7


Bajo el manto de la noche, una sombra de aspecto humanoide se acerca frenéticamente hacia el final de lo alto de una torre.

Sin detenerse siquiera a frenar o a cambiar de dirección, la sombra solo acelera más su velocidad y de un gran salto pasa el espacio que la separa de su siguiente objetivo. Es un espectáculo increíble sólo comparable al vuelo de los magos, pero con una belleza cautivante de destreza y poder en cada paso visible. Lamentablemente la sombra es reacia a ser vista, por lo que, con sigilo y habilidad, la sombra sigue moviéndose sin que nadie se percatara de su existencia.

Para Siesta ciertamente no hubiera sido agradable descubrir que alguien la había identificado. Si bien le preocupaba que su nueva forma se descubriera al público, le preocupaba mucho más lo que su maestra le haría, si se enteraba que había fallado en su misión.

El solo pensamiento le revolvió el estómago casi vacío y solo la motivó a moverse más rápido para cumplir con sus objetivos.

Mientras Siesta corría bajo estas condiciones, ella no pudo evitar recordar la serie de eventos que la llevaron hasta aquí.

Un día había pasado desde que Su maestra Shalltear-sama la había “recompensado” convirtiéndola en una vampira. Siesta había hecho todo lo posible para negarse al cambio, pero ella solo era una presa y no tuvo elección. De hecho, la sorpresa de levantarse como vampira fue inmensa, ya que Siesta había estado segura de que dada la cantidad de sangre que había perdido, ella debería estar muerta sin duda alguna.

Sin embargo, la vida se había negado a dejarla partir. Una nueva oportunidad se le había presentado.

Pero aun si esto era mejor que morir, Siesta aun tenia sentimientos encontrados con este cambio. Ella después de todo había escuchado demasiadas cosas malas referente a los vampiros como para estar feliz de serlo ahora. Era de sentido común que los vampiros eran seres malévolos cuya existencia debía ser erradicada.

Siesta tenía muchas dudas en su corazón, aunque la que más la atemorizaba era su necesidad de probar sangre para vivir.

La primera orden que su ama le dio, fue que bebiera sangre humana para recuperar la que había perdido en su proceso de transformación. Según su maestra, esto era esencial ya que ella no quería una sirviente inútil. Pero Siesta no quería hacerlo. Este era un paso que se negaba a seguir.

Si bien ahora ella era una vampira en toda regla, su conciencia aún era la de una humana. Es por eso que tras despedirse de su maestra, ella corrió hacia las cocinas vacías, donde aprovechando su puesto como ayudante del chef, decidió alimentarse de la sangre de gallinas y cerdos que habían sido sacrificados. Fue una experiencia más que desagradable para la pobre Siesta que tras sus primeros intentos no pudo evitar vomitar hasta quedarse seca.

Sin embargo, su cuerpo casi decrépito por la falta de sangre exigía que se le alimentara para hacer uso de todo el poder que ahora contenía.

Siesta agradeció por primera vez desde que llegó a su puesto de trabajo, que nadie más la ayudara con estas tareas. Ella era la mayor de 8 hermanos e hija de un par de campesinos por lo que tenía más experiencia que nadie con lo referente al sacrificio de animales. Es por eso que sus compañeras siempre le dejaron este desagradable trabajo a ella, la chica campesina.

Fue una prueba que requirió todo su coraje, aunque después del primer litro, la sensación de desagrado fue poco a poco diluyéndose, en una sensación de alivio. El sentimiento confortable del poder llenando su cuerpo lentamente, le hicieron olvidar el desagradable gusto de la sangre fría y coagulada que bajaba por su garganta.

Para Siesta fue un cambio inimaginable que la hizo llorar por los sentimientos encontrados en esta nueva etapa de su vida. Aun si se sentía mejor al beberla, ella no quería tener que hacerlo todos los días para mantenerse viva. Esto era asqueroso y ninguna excusa que pensara podía cambiar eso. Pero esta era su realidad. Esta era su vida ahora.

Una vida que había pagado a costa de su humanidad. Pero incluso si Siesta podía estar feliz por seguir viva en este mundo, ella se sentía completamente diferente a como se había sentido antes. Su cuerpo era mejor, mucho más de lo que cualquier humano ya sea plebeyo o noble podrían llegar a ser.

Siesta sentía que sus músculos se tensaban, sus sentidos se afilaron al punto en que la noche era tan brillante como el día y los sonidos, así como los olores se volvieron más nítidos como si nunca hubiera observaba al mundo como en verdad era. Su piel se puso un poco más pálida, sus cicatrices desaparecieron y su cabello cambió levemente a un violeta oscuro, dándole características más que suficientes para que cualquier hombre caiga rendido ante ella.

Lamentablemente para Siesta, ahora también tenía una leve voz en la cabeza que le decía que su ama la estaba esperando para las siguientes tareas. Era extraño tener una voz en la mente, pero habiendo acabado la sangre que tenía ante sí, Siesta se levantó y se cambió rápidamente el uniforme que ahora era una tela asquerosa mezclada de sudor, vómito y sangre.

El resto de la noche transcurrió moviendo muebles de un lado para otro que ella estaba segura no era posible mover dado su peso, pero ahora era como si estuviesen hechos de paja. Además de eso ella tuvo que arreglar la habitación de la señorita Valliere que seguía durmiendo en su cama, mientras su ama Shalltear-sama, jugaba a cocinar o intentaba coser lo que parecía una bufanda sin éxito alguno.

Llegado el amanecer, Siesta observó como el sol trataba de filtrarse por las cortinas y eso la aterrorizó al punto en que casi despierta a la joven de cabello rosa en la cama, aunque Siesta estaba segura que haría falta mucho más para hacerlo, dado que prácticamente no hizo otra cosa más que dormir aun cuando Siesta remodeló toda la habitación. El problema ahora era que su ama Shalltear estaba más que insatisfecha por haber dado el grito que la sacó de su concentración.

Con un solo parpadeo de sus ojos, Shalltear-sama había aparecido frente a Siesta como si se hubiera movido instantáneamente, y con un solo movimiento de su brazo y sus afiladas uñas, su estómago fue penetrado por el afilado y poderoso golpe de su maestra.

Siesta inmediatamente quiso gemir por el dolor de tener un brazo incrustado en su abdomen, pero el gesto que su maestra hizo con su dedo sobre guardar silencio la hizo morderse la lengua para evitar que el grito de desesperación despertara al castillo entero.

Con otro parpadeo de sus ojos su ama Shalltear se había alejado de ella y mientras la sangre que se derramaba de Siesta caía fuera de si, está poco a poco se fue acumulando en una esfera delante de Shalltear-sama que ahora se veía bastante molesta.

— Más te vale conocer tu sitio, sirvienta. Estuviste a punto de despertar a un ser supremo. Ese crimen es más que suficiente para meter tu cuerpo a una trituradora y hacer picadillo tu carne. Así que se cuidadosa o la próxima vez, no habrá próxima vez.

Siesta aterroriza más que adolorida asintió con miedo al aviso de su maestra quien finalmente sonrió por lo que parecía un espectáculo para ella.

— Muy bien. creo que ya es tiempo. Debes regresar a tu trabajo ya que no queremos levantar sospechas innecesarias. Aunque primero...

Siesta que aún sostenía su estómago para evitar que sus entrañas se desparramaran fuera de ella, solo sintió desesperación al darse cuenta de que por más maravilloso que se sentía el poder dentro de ella, este vino con un gran precio ya que ahora tenía que obedecer fielmente cada mandato irracional que su cruel y bella ama demandaba.

—…..para tu próxima tarea, debes conseguir libros de cocina ya que quiero aprender a cocinar para mi ama. Además de eso, también sería bueno empezar a recolectar riquezas. Los señores supremos siempre fueron atraídos hacia el oro, así que será un buen presente de bienvenida para Louise-sama.

Siesta solo quería desmayarse y esperar que todo esto fuera una pesadilla. Ella no fue reacia a mover todos esos muebles del salón de lectura, ya que era una orden para salvar su vida y la de su familia, además nadie la culparía por ello. Pero era muy diferente si ahora Siesta se convertía en una ladrona en busca de oro. Siesta solo pudo menear la cabeza en señal de negación. Había cosas que podía hacer y otras no. Ella era una buena sirvienta. Una buena cocinera. E incluso una buena cantante cuando se lo proponía. Pero no era un buena ladrona. Ella nunca había robado antes. Como lo haría ahora en un lugar lleno de magos que de seguro la matarían si solo descubrieran que ella entró furtivamente a sus habitaciones.

Siesta solo quería llorar, pero con un poco de valor alzó la cara y decidió excusarse a su ama que seguía pensando que otra cosa pedir.

— Shalltear-sama, por favor deme otra tarea. Mucho me temo que no sé robar y,..... estoy segura que me atraparan si lo intentara. Los magos son muy poderosos y no creo poder pasar la puerta de sus habitaciones ya que todas tienen protecciones mágicas.

Shalltear que sorprendentemente no se molesto por la pregunta solo pudo sonreír y taparse la boca para evitar que la risa se saliera de su boca.

— ¿Poderosos dices? esos niños no son más que seres inferiores de nivel 5. Incluso un perro podría matarlos si se les diera la motivación suficiente. Tu mi sirvienta, eres una vampira de nivel 30. Estas mas que capacitada para matar, robar, violar o hacer lo que te venga en gana con esos niños. Y si no lo crees posible, entonces no me sirves y tendré que buscar a otro cuerpo que no se queje tanto.

Siesta parecía confundida al principio, pero la amenaza de buscar a otra sirvienta fue suficiente para darle toneladas de valor y un limpiador para borrar sus inhibiciones referentes al robo de propiedades.

— Eso no será necesario Shalltear-sama. Haré lo que me ordenó cuésteme lo que me cueste.

y con un gesto de venia Siesta que había estado presionando su estómago todo este tiempo se sorprendió de lo rápido que había sanado y de como no había ni una sola gota de sangre en ella. Quizás era grosero decirlo en voz alta, pero la esfera de sangre de su maestra Shalltear-sama, era sin duda alguna un buen método para limpiar esas manchas difíciles.

— Así debe ser. Ahora vete y procura probar tus nuevas habilidades. Recuerda que ya no eres el insecto que fuiste antes. Además, no te atrevas a regresar amenos de que personalmente te llame.

Siesta asintió feliz de poder irse de la habitación y sin querer estar un solo segundo más en presencia de su ama, se levantó y se acercó a la puerta para salir lo más rápido posible. Sin embargo, su conversación con su ama, la había hecho olvidar la amenaza que el sol representaba para ella. La luz del sol que se filtraba por las cortinas, hacía imposible para Siesta atravesar la puerta sin tocar la luz que ahora cubría su ruta de escape.

Siesta solo pudo encogerse de miedo. Ella no quería terminar como cenizas. Morir quemada era sin duda una de las peores muertes que se podía imaginar. Ella sabía lo que el sol le haría a los vampiros. Era de sentido común saberlo. Un solo rayo de luz y ella sería carbonizada en un par de segundos.

Sintiendo que la luz poco a poco se acercaba a ella, Siesta solo pudo retroceder para esconderse.

Shalltear quien era consciente de la luz del amanecer en la habitación solo pudo menear con la cabeza.

— Debes agradecer a Louise-sama de que esté de buen humor. Bajo otras condiciones ya te habría matado mi sirvienta cobarde.

Shalltear se acercó a la ventana y de un solo movimiento arrancó las cortinas dejando entrar la luz en dirección a Siesta que ahora estaba muerta de miedo y de inmediato se agacho en el suelo intentando cubrir su cabeza con los brazos.

La luz entró por la mitad de la habitación. La otra permaneció protegida ya que era la mitad donde permanecía dormida la chica de cabello rosado.

Los rayos del sol tocaron la piel de Siesta, y ella solo pudo rezar esperando que quizás la ropa que llevaba puesta la protegiera de explotar como un huevo ante el fuego intenso.

Sin embargo los únicos sonidos que se produjeron fueron el sonido de los pájaros que ahora se ponían a cantar, y el leve sonido de las risas que su ama Shalltear-sama se aguantaba cubriéndose la boca con su mano.

Siesta que descubrió que no estaba cubierta de llamas, solo pudo subir lentamente su cabeza esperando descubrir que había pasado con ella.

«¿quizás no soy una vampira después de todo? ¿Sigo siendo humana?»

Esos fueron los pensamientos esperanzadores de Siesta que poco a poco se fue levantando notando que los rayos del sol no le hacían nada a su piel.

— Shalltear-sama, ¿por qué? ¿es que acaso no soy una vampira?

Shalltear que aun seguía muriéndose de la risa solo pudo limpiarse las gotas que salían de sus ojos. Al parecer se había divertido hasta las lágrimas.

— Por supuesto que lo eres tonta. Eres descendiente de una vampira verdadera. Una original. Alégrate mi sirvienta cobarde.

Siesta que de inmediato perdió las leves esperanzas que había tenido sobre ser humana, solo pudo preguntar con resignación.

— ¿Descendiente de una original?

Shalltear lentamente se acercó a Siesta y con la punta de su uña perforó levemente las dos cicatrices que Siesta tenía al lado de su cuello.

— Si. Normalmente un vampiro es débil a muchas cosas. El sol, la plata, el ajo. Pero esos solo es así porque su sangre está muy diluida. Tu eres mi descendiente por lo que tu sangre es fuerte, y no necesitas temer a esas estupideces. Obviamente no serás fanática de ir de picnic en un día soleado ni comer una ensalada de ajo, pero solo serán eso, molestias. Nada más.

Siesta que asintió en señal de comprensión solo pudo sentir alivio de que su vida no seria terriblemente diferente al no tener que ocultarse del sol. Eso habría sido declarar abiertamente al mundo que ella era una vampira y sus compañeras no hubieran tardado en delatarla. Después de eso sería cazada por sacerdotes de la iglesia o por cazarrecompensas. Siesta solo pudo temblar ante ese pensamiento. Ella no quería ser cazada como un animal. Además no quería que su familia se enterara de que ahora ella no era humana.

De todo lo sucedido en la noche, esta era la mejor noticia que le pudieron haber dado. Ella tenía lo mejor de los dos mundos. Poder y podría seguir con su vida sin que nadie se de cuenta. Esto era perfecto.

Aunque bueno, aún quedaba el tema de beber sangre, pero Siesta lo tenía cubierto parcialmente. También estaba el problema de tener que servirle a Shalltear-sama que estaba un poco o mejor dicho bastante loca, pero considerando que hacia esto para salvar su vida y la de sus familiares no era tan insoportable. Además quizás cuando la señorita Valliere se despierte, tal vez Shalltear-sama se comporte un poco mejor de lo que es ahora.

Por último y quizás lo que más le disgustaba, el robo. Siesta ya no sentía que era imposible dada sus nuevas características. O era más preciso decir que ella misma se convenció de que era posible, ya que no quería volver a tener ese brazo dentro de su estómago de nuevo.

Evidentemente, ella no tenía conocimiento alguno sobre cómo acceder a las bóvedas de la academia o a los cuartos protegidos de los estudiantes, al menos no sin levantar sospechas de que ella había sido la ladrona. Pero con la ventaja de poder pasar desapercibida dado su trabajo, aún había posibilidades de lograrlo.

También estaba la parte moral y ética de tener que robar. Pero luego recordó cómo el noble encargado de su pueblo natal Tarbes, muchas veces les había robado las pocas monedas que su familia había conseguido vendiendo su cosecha, obligándolos a pasar hambre durante meses enteros.

«¿Porque debería preocuparme de robarle a los nobles? ellos lo hacen con nosotros todo el tiempo y nadie hace nada. Quizás es momento de que alguien los haga pagar.»

Concluyó Siesta internamente, que ahora se daba cuenta de la oportunidad única que su poder podía darle, para finalmente hacer justicia.

Ella no le robaría a sus compañeros o a cualquier plebeyo. Ella lo haría solo con los nobles o mejor aun, con cualquiera que se lo mereciera. En la academia había sin duda chiquillos malcriados que muchas veces humillaron al personal de servicio, haciéndolas hacer tareas vergonzosas solo para su disfrute.

Muchas de ellas incluso fueron violadas por estudiantes libidinosos que las usaban para experimentar y para saciar sus ansias en el sexo opuesto. Y ya que todos eran nobles, incluso si ellas los acusaban a las autoridades, nadie haría nada para defenderlas ya que era la palabra de un noble contra la de una plebeya. Más que eso, la sirvienta sería castigada y despedida por presión del noble acusado.

Había casos en los que incluso esas mismas sirvientas despedidas habían desaparecido y no volvieron a ser vistas en sus pueblos natales. Ese fue el caso de algunas de las conocidas de Siesta quienes habían caído bajo las garras del conde Mott.

Bueno, ahora Siesta se vengaría por ellas. Incluso ella misma tenía a alguien de quien vengarse. Ese mujeriego de Guiche de Gramont quien muchas veces intentó acosarla tocando varias partes de su cuerpo, amenazó con despedirla cuando Siesta intentó devolverle un frasco de perfume que se le había caído.

Debido a esto Gramont fue descubierto por su novia Montmorency de andar con dos chicas al mismo tiempo y este culpo a Siesta de haberle robado el perfume. Siesta solo pudo negarlo todo, pero era la palabra de un noble contra la de ella.

Después de eso, Guiche de Gramont la amenazó con delatarla si no le daba ciertos servicios especiales. Siesta se había negado inmediatamente, pero Guiche solo sonrió como si esa no fuera una posibilidad para Siesta.

Ella había estado nerviosa todo el día después de eso y justo cuando estaba pensando en escaparse de la academia, pasó lo de Shalltear. El mundo ciertamente no era amable con Siesta.

Aunque sólo ahora ella entendió que quizás el mundo no era tan injusto como había pensado que lo era. Ahora tenía la oportunidad de defenderse. Nadie más lo haría de cualquier caso.

Despejando sus pensamientos eufóricos de justicia y venganza, Siesta finalmente decidió salir de la habitación. El amanecer era la hora del comienzo del trabajo y Siesta ya estaba llegando tarde a sus tareas.

— Mis disculpas por mi acto de debilidad Shalltear-sama. No volverá a pasar.

— No, no lo hará.

Siesta asintió y con un venía se despidió de ella.

— si me disculpa Shalltear-sama.

Shalltear-sama asintió y dejando la habitación nuevamente en la oscuridad, ella encendió la chimenea con un hechizo simple y se sentó cómodamente al lado de su ama preparando la aguja y la tela con quienes siguió practicando su tejido.

Siesta salió de la habitación y al hacerlo dejó un suspiro de alivio. Habían pasado demasiadas cosas. Si alguien más se quejaba de que había sufrido más que ella ese dia, Siesta estaría encantada de apostar que su historia era más trágica aún.

El resto del día pasó volando para ella. Nadie se dio cuenta de que había algo diferente en Siesta, salvo un par de compañeras que preguntaron por su nuevo color de cabello o su mejorada apariencia en general. Siesta solo respondió que su cercanía con la muerte la había hecho recapacitar sobre su aspecto y su futuro como sirvienta. Sus dos compañeros asintieron de acuerdo. Ninguna de ellas quería seguir trabajando aquí con esos chiquillos abusivos y ahora esa familiar peligrosa. Todas querían conseguir un esposo y salir de la academia, pero hacer eso no era tan fácil. Además ningún trabajo pagaba mas de 5 ecus al mes. Este era el mejor trabajo que podían conseguir por triste que sonara.

A Pesar de que Siesta debería estar agotada por no haber dormido nada o por cualquiera de los eventos traumáticos que había sufrido, ella siguió trabajando y para su sorpresa no se sentía cansada. Al contrario quería salir de la academia y correr libre sobre las praderas o el bosque. Ella quería probar cuán fuerte se había vuelto ahora que era una vampira.

Su miedo al sol había desaparecido hace mucho. Aunque reacia después de haber salido de la habitación, descubrió que el sol no la quemaba. Quizás la dejaba un poco rosa si se mantenía demasiado expuesta al sol, pero ningún dolor. Además, cualquier herida se curaba al instante. Lo único malo era una leve fotofobia ya que la luz era demasiada intensa para su gusto. Pero afortunadamente para ella, la mayoría de sus tareas era en habitaciones muy mal iluminadas.

El problema ahora era como cumplir con las órdenes de su maestra.

La meta era conseguir suficiente oro y joyas para que su ama no la vuelva a empalar de nuevo con el brazo. Eso había sido la experiencia más dolorosa que Siesta había sentido en toda su vida. Su frustración por no haber podido gritar y revolcarse del dolor solo aumentó al triple lo horripilante que fue el evento.

Ella naturalmente había querido escapar durante todo el día. No le faltaron oportunidades para irse. Había demasiadas razones para hacerlo ya que era peligroso permanecer en la academia. Nadie se extrañaría si ella decidiera escaparse del trabajo. Incluso algunas de sus compañeras lo estaban haciendo. Pero ella no podía.

Literalmente no podía hacerlo. Una vez estuvo a un par de kilómetros lejos de la academia, su cuerpo se negó a moverse. A pesar de que Siesta luchó desesperadamente por mover sus pies, estos se negaron a moverse a su voluntad. Después de muchos intentos la voz de su ama Shalltear-sama en su cabeza la obligó a volver al trabajo al advertirle que le metería las piernas por la boca la próxima vez que intentara algo divertido.

Siesta solo pudo llorar ante su impotencia. Finalmente con resignación ella volvió a su trabajo y después de que todos se habían ido dormir, ella salió vestida con prendas negras y totalmente cubierta para que nadie la reconociera.

Su plan de reunir riquezas comenzó por el lugar más evidente. La bóveda de la academia. Después de todo era el lugar en el que incluso el reino de Tristán guardaba muchos de sus tesoros. Si siesta tuviese una oportunidad de asaltarla, podría estar tranquila de reunir suficiente para satisfacer a su ama Shalltear-sama.

Lamentablemente para Siesta parecía que alguien más se le había adelantado.

Una mujer de cabello verde estaba intentando entrar a la bóveda. Parecía ser una maga de tierra debido a los numerosos golems que la rodeaban y que se estrellaban contra la puerta de la bóveda sin éxito alguno.

Para Siesta fue una grata sorpresa, ya que ciertamente era bueno saber que no era tan fácil entrar como ella había esperado. Pensó que quizás podía escabullirse por alguna abertura, pero parecía que la única entrada estaba muy fuertemente protegida. Era una pérdida de tiempo. Pero su mayor sorpresa fue descubrir que la atacante de cabello verde, se parecía mucho a la secretaria del director, la señorita Longueville. Salvo el largo de su cabello y dejando de lado sus lentes y aspecto de secretaria, eran idénticas.

¿Pero porque estaba haciendo esto la señorita Longueville entonces?

Siesta decidió quedarse oculta bajo los árboles y la oscuridad de la noche a que la presunta ladrona hiciera o dijera algo que explicara su acciones. Tuvo que esperar más de una hora, hasta que la magia de los golems se acabó y la chica de cabello verde no pudo hacer nada más que resignarse en seguir su incursión. Un leve sonido de frustración fue todo lo que necesito Siesta para conectar los puntos.

— Maldito viejo verde. Parece que no será tan fácil conseguir el bastón de la destrucción como había pensado. y pensar de que la poderosa Fouquet podía ser burlada por un anciano con un pie en la tumba. ¡Ha!, pero no, aun tengo cartas que puedo usar.

Un leve sonrisa se mostró en su cara que para cualquiera hubiera pasado desapercibido salvo para una vampiresa que casualmente se ocultaba justo enfrente suyo. Siesta agradeció a sus sentidos mejorados ya que ahora sabía con quién trataba.

Fouquet, el, o mejor dicho ella, era la ladrona que era una maga triangular y que era famosa en todo el continente de Halkeginia por hacer robos imposibles. Hasta hoy nadie sabia nada mas de ella salvo que era presumiblemente una maga de tierra debido a los golems que solía usar en sus atracos.

Siesta solo pudo maldecir a su suerte.

«¿Ahora también hay una famosa ladrona y presunta terrorista en la academia? Este lugar es muy peligroso. Con más razón debo encontrar una manera de escapar de aquí e irme lejos.»

Siesta solo suspiro a su pesar. Ahora tendría que competir con una ladrona profesional por las riquezas de la academia. Se preguntó si era posible, pero no lo era. Siesta era inexperta y lo único que podía usar era su nueva velocidad y aunque era extraño para ella, también podía ocultarse muy bien en las sombras, como si ese fuese un lugar cómodo y natural para estar.

Siesta estaba a punto de rendirse e intentar planear otra alternativa para conseguir dinero. «¿quizás en los pueblos cercanos a la academia?», pensó.

Pero justo en ese momento, descubrió que quizás esta era una bendición. Quizás esto era lo que ella necesitaba.

La razón por la que fue renuente a robarle a los estudiantes y vengarse de ellos en primer lugar, fue porque ella sabía que no sería tan fácil salirse con la suya. Era verdad que quizás era más rentable seguir con el tesoro de la bóveda, pero había un motivo aún más importante para Siesta. No habría crimen sin culpable.

Siesta sabía que si le robase a los estudiantes, a la mañana siguiente estos se molestarían y empezarían una cacería de brujas por toda la academia, en busca del culpable. Siesta naturalmente no les daría motivos para llegar a ella, ya que confiaba en su disfraz y sobre todo en sus nuevas habilidades para pasar desapercibida.

El problema era que a los estudiantes afectados no les importaría esto. Ellos culparían a cualquiera que los viese feo, incluso si eran inocentes. Siesta no podía soportar que un inocente pagaría por su crimen, era algo que no estaba dispuesta a hacer que pasara.

No si alguna de sus amigas tenía que sufrir semejante infierno. Nadie merecía algo tan injusto. Nadie salvo alguien que se lo merezca de verdad y por sobre todo que sea creíble.

Alguien como Fouquet.

Siesta se maravilló por su ingenio.

«¿Será acaso que la transformación me volvió más inteligente? »

Siesta no lo sabía, aunque quizás esta era su habilidad innata y ya que su trabajo como sirvienta nunca necesito que pensara mas de lo necesario quizás nunca tuvo la oportunidad de demostrar que ella era más lista de lo que parecía.

Ciertamente la necesidad es la madre del progreso. Solo al borde del abismo descubrimos que somos más capaces de lo que pensábamos.

El plan era simple. Hacer que los robos parecieran ser hechos por Fouquet. Y por fortuna para Siesta solo había una sola persona en toda la academia con el cabello verde. Implantar un par de cabellos en algunas de las escenas del robo debería ser suficiente para apuntar hacia ella. Quizás dejar una nota también ayudaría. Fouquet era conocida por dejar notas al final de sus robos. Eso y el testimonio de una inocente sirvienta que vio a la señorita Longueville caminar en la noche deberían ser suficientes para hacer que cualquier investigador conecte los puntos.

y no era difícil. Ni siquiera la parte de los cabellos. Siesta después de todo sabía dónde estaba la maraña de pelos verdes que había recogido después de limpiar la habitación de la secretaria. Solo era cuestión de hurgar un poco en la basura y listo.

De esta manera podía darle un merecido a muchas personas que se lo merecían. A Fouquet y a esos estudiantes.

Con un sonrisa que estaba segura jamás había hecho en su vida, salió rápidamente de su escondite y dando saltos de felicidad por todo el camino, comenzó lo que sería su plan maestro.

Reunir las pruebas incriminatorias no fue difícil. Siesta lo hizo rápido y aunque la parte de los cabellos eran un poco asquerosa, no resultó en ningún problema.

Entrar a las habitaciones de lo estudiantes fue más fácil de lo que ella pensó. Por obvias razones ya que el profesor Colbert había puesto vigilancia sobre la torre de dormitorios del segundo año, y pesar de que las habitaciones estaban vacías, Siesta no podía robarlas ya que además del riesgo de ser descubierta, también podría implicar a su ama Shalltear-sama como culpable del robo incluso si todas las sospechas apuntaban a Fouquet.

Pero incluso si todo el segundo año y más importante aún la habitación de Guiche no estaban disponibles para el golpe, las habitaciones del primer y el tercer año fueron excesivamente fáciles de perpetrar.

Tan fáciles que Siesta casi sintió pena por ellos. Casi.

Estos estudiantes estaban tan confiados de su estatus como nobles que la mayoría no usaba las protecciones que cada cuarto suele tener para evitar intrusos. Ninguna de ellos esperaba que sus cosas podían estar en peligro de ser robadas. Bueno, esto sin duda haría sonreír a siesta en la mañana.

«Servirles el desayuno será para variar una experiencia muy gratificante.»

Más de la mitad de las habitaciones estaban libres de seguridad y Siesta con cautela y con las sombras de su lado se llevó todas las monedas de oro y joyas que encontró. En una de las habitaciones de primer año incluso tuvo la suerte de encontrar un libro de cocina que su ama necesitaba. Era sobre postres y repostería.

La noche pasó lentamente de esta manera. Siesta sabía que el robo debía hacerse en totalidad en esa noche ya que una vez que los estudiantes se dieran cuenta de que no estaban seguros, las medidas de protección se activarían o aumentarían y sería imposible volver a intentarlo.

Es así como Siesta corrió y saltó toda la noche. En busca de oro, plata y cualquier objeto de valor que pudiera llevarse con sus manos sin levantar sospechas. Ella no odiaba a todos los estudiantes. De hecho eran la minoría. También procuro dejarles un par de ecus solo para que la indignación no fuera tan alta ya que eso los dejaría en quiebra sin ninguna posibilidad más que abusar de los plebeyos.

Dejándoles un poco de dinero, Siesta se aseguraba de que tuvieran los medios necesarios para comunicarse con sus casas en busca de más ecus y de esta manera la vida volvería a la normalidad.

Para esta academia al menos.

A pesar de que tenía un par de conocidas entre las estudiantes que le caían no del todo mal, Siesta decidió que no podía dejar a nadie por fuera ya que si hiciera eso podría dejar pistas que señalaban hacia ella. Sería sospechoso si las únicas personas que se salvaron del robo eran las únicas estudiantes que se llevaban bien con ella. Así que con euforia en algunos casos y con pesar en otros, Siesta siguió corriendo de un lado para otro haciendo lo que su ama le había pedido.

Al final de la noche y justo antes del amanecer, Siesta finalmente se detuvo y observando el horizonte maravillada de su belleza, Siesta sonrió, y ríos de lágrimas cayeron por sus ojos.

Ella había sido una joven de 17 años. Siesta era lo que se podría decir una ciudadana modelo.

Aunque tenía una familia comprensiva y amorosa, el destino no los favoreció y durante muchos años pasaron frío y hambre. Debido a esto y ya que Siesta era la mayor, desde muy joven aprendió a trabajar ya que su familia la necesitaba.

En todos su años, nunca se guardó nada para ella. Todo su sueldo era para su familia. Para que sus hermanos tengan comida todos los días, para que tengan zapatos en invierno y no sufran de dedos congelados como alguna vez sufrieron. Ella trabajó toda su niñez y adolescencia, ya sea limpiando letrinas o reuniendo plantas medicinales en lugares peligrosos. Y en todos esos años el mejor sueldo que consiguió fue de 5 ecus al mes en la academia.

Ella había estado feliz ese día cuando la contrataron. Y a pesar de que trabajo y trabajo, ella y su familia siempre estaban al límite.

Pero hoy y en tan solo una noche esto había cambiado. El trabajo de 10 años no era ni el 10% de lo que había conseguido esa noche.

Siesta sintió rabia por esto. Que tipo de justicia en el mundo hace que el trabajo de unas horas sea 10 veces mayor que el trabajo en 10 años. Era absurdo, era tan ilógico que Siesta quería llorar por frustración.

Así observando el amanecer y bañándose en su luz, siesta se sintió realizada y deprimida todo al mismo tiempo por primera vez en su vida.

Es verdad que en teoría este dinero no era de ella. Pero la orden de su ama solo había sido reunir riqueza. Nunca específico una cantidad. Siesta había reunido riqueza esa noche, pero dejaría una cuarta parte para ella.

Su conciencia le impedía tomar mas por alguna razón. Pero una cuarta parte estaba bien. Era más de lo que podía pedir. Era más que suficientes para que su familia no volviera a sufrir nunca más de hambre. Al menos hasta que todos sean mayores y pueden cuidarse por sí mismos. Eso era todo lo que Siesta necesitaba.

y si ella tuvo que dar su humanidad y hasta sus principios para que esto se lograra, ella estaba conforme. Con gusto lo repetiría si la dejaran elegir de nuevo.

Sintiendo que había tenido suficiente, Siesta escondió su parte del botín fuera de la academia y volvió a su dormitorio donde debía cambiarse y retomar su trabajo.

Aún no sabía cómo iba a hacer para cumplir con su trabajo y al mismo tiempo pasar sus noches cumpliendo las demandas de su ama Shalltear-sama, pero extrañamente Siesta no se sentía cansada. Ella se sentía normal e incluso mejor.

«Ojalá las siguientes noches no sean tan agotadoras como las dos anteriores.»

Siesta rezo desde el fondo de su corazón para que así sea.

Terminando sus labores en la cocina, el día parecía seguir en calma, como si nada hubiera pasado.

Era muy temprano después de todo. Los estudiantes solo se levantaban una hora antes de comenzar clases y las clases solo comenzaban a las 10 de la mañana. Así que ella tenía tiempo.

Quería acabar rápidamente sus deberes, ya que quería ver las caras de los estudiantes cuando desayunaran. Era un espectáculo que no se perdería por nada en el mundo.

O bueno, por casi nadie para ser más específico. Ya que en ese mismo instante una voz la asaltó en su mente,

— Sirvienta. ¿Haz cumplido con las órdenes que te di ayer?

Siesta solo pudo reunir fuerza. Ella no quería sonar sospechosa. Si lo hacía, le esperaría un infierno con su ama.

— Si Shalltear-sama. Obtuve lo que usted me pidió. ¿Desea que vaya a su habitación?

— Si, ven pronto y también trae las mejores exquisiteces que este lugar pueda tener. No espero mucho, pero mi ama está despierta y tiene hambre. Así que hazlo rápido.

Siesta se alegró de tener contactos en la cocina. Nadie le diría nada si tomaba varias porciones del desayuno y se las llevaba. Además eran para una estudiante, así que eso no la pondría en problemas. O eso creía Siesta al menos.

— Así lo haré Shalltear-sama.

Y con esa orden siesta comenzó un nuevo día. Una nueva mañana. Una nueva posibilidad. Un nuevo desastre.

Una sonrisa fue vista por sus compañeras en Siesta que se apresuraba a llevar un carrito con mucha comida.

Ella sin duda estaba de muy buen humor.




Comentarios

  1. Esto era a lo que se refería shallter en el capitulo 4 la recompensa que tenia para
    ella convertirla en un ser con poderes, si tuvo sus momentos graciosos y Sad sobre su vida de siesta... interesante este capitulo que quede sorprendido..

    Buen trabajo por este capitulo....

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  2. jjaajajajajaasdasdasdasd (risa maniatica)
    Tuve razon :3 si la convirtieron en vampiraaaaaaaa!!!!!
    TUVEEEE RAZOOOONN!!!! (modo de grito On)[literalmente si lo grite cuando lei "Un día había pasado desde que Su maestra Shalltear-sama la había “recompensado” convirtiéndola en una vampira."]

    uf.. ya..vamo a calmano.
    jeje... excelente trabajo bryan-sempai... esta vez no tengo ninguna teoria loca por que simplemente no tengo suficiente informacion para ponerme a especular incoherencias xD (que muy a mi orgullo resultaron ser ciertas en su mayoria)

    esperare otro capitulo cuando sea que vaya a salir... esta muy interesante :3
    hubiera sido chidori que Siesta hubiera ido a robarle al noble que acosaba su familia.. pero eso tambien traeria consecuencias...

    como fue hace mucho que vi Zero no tsukaima, no recuerdo que se suponia que vendria despues de estos acontesimientos, pero lo cierto es que al parecer las cosas se van a prender muy pronto con la cuestion de la super secretaria ladrona.... realmente no se como seguira de aqui en adelante.

    PD: sinceramente.... Gracioso en si no creo que lo fuera... pero uno podria hayar ciertas cosas que como tu dices, sacan una sonrisa involuntaria de la cara.
    PD2: a mi me gustaba este personaje de la historia original... era kawaii... verla ahora con algo mas de determinacion y tambien poder... ¡mucho poder! para mi al menos la hace...

    MAS KAWAAIII :3

    Saludos a todos xD y Sayonara :3

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    1. Esas teorías que leí de tu parte se hicieron realidad... a mi en particular me sorprendió
      convertida a siesta en vampira, ni se me paso por la cabeza que eso ocurriese pero es un
      buen cambio para el personaje y verla en otro papel muy diferente al anime y esto va dar
      para mucho...

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  3. Al menos solo la volvió una vampiresa y no la convirtió en una 2° Archie (aun no descarto esta posibilidad cuando se canse de Siesta o esta cometa algún error).

    Ahora Siesta se ha convertido en la Robin Hood particular de Shalltear, aunque da rabia que no pudo vengarse del rubiales, mira que hacerle eso a la pobre Siesta.

    PD: ya quiero saber cual será el desastre que haga Shalltear cuando intente cocinar.

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  4. ya nos tienes enganchados con esta historia. Gracias por subirlo

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  5. Gracias por el capitulo pray for siesta xd

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  6. Gracias por el cap, esta quedando muy bien !

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  7. Me encanto este capitulo, me gustaria escribir asi como escribes me estoy animando a crear algo haber si me sale bien, teniendo en cuanta que no soy tan buena escritora pero valdra la pena el intento . Gracias
    Bryan por este capitulo.

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  8. Mmmmm interesante sigues así está muy entretenida

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  9. Muchas gracias por estos capítulos, a mi me han encantado y me han hecho reír.

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  10. creia que en overlord solo se volvian mas lentos en la luz del sol los vampiros

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  11. Muy bueno gracias x escribir, sabía q la convertiría en vampira, pero pense q no robaría , al menos en la misma academia. Yo tbn Vi hace tantos años Zero no tsukaima q no recuerdo los acontecimientos ,lo de la ladrona pasó? Entonces si tendría sentido q de convierta siesta en una ladrona .. pero lo q esperaba es q obtuviera dinero con sus nuevos poderes de manera legal xd en fin , me encanta!! Ánimos , q está muy buena la historia

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  12. Espero que pronto publiques el proximo capitulo
    estoy ansiosa de saber que mas sigue en esta buena
    historia, me estoy muy enganchada :)

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    1. Gracias por comentar Karina. Comentarios asi, son los que me motivan a seguir escribiendo, apesar de que aveces me deprime un poco lo mal que me salen, pero en fin, solo escribiendo puedo mejorar, asi que aqui seguire hasta que algun dia sienta que escribi algo de lo que pueda sentirme orgulloso. Con respecto a la proxima publicacion, debido a un incidente llamado danmachi volumen 11, tuvo que parar todo lo demas. Pero prometo publicar el proximo capitulo en el transcurso del viernes 15 de junio.

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    2. como ves a todos lo que visitan tu página les gusta tu historia tanto
      asi que yo ya me declaré tu fans por lo bueno que escribes ps no hay
      por qué deprimirse no siempre te pueden salir las cosas como uno
      quiere. Bueno estaré a la espera para seguir con leyendo tus escritos
      y cuidese.

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  13. Gracias por el capitulo, me gusto mucho :D espero el siguiente

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  14. Yo creo que la mejor manera de decirle al autor que su obra esta exquisita es decirselo directamente , asi que espero que sigas con el buen trabajo , es mi fan fic favorito

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